Viernes, Mayo 18, 2012
Contra el cinismo contemporaneo

Frente amplio hasta la nuca: un pelado

In memoriam de Fanny Edelman, militante comunista fallecida ayer en Buenos Aires a los cien años. Los emprendimientos editoriales tienen, casi exclusivamente, dos maneras de obtener suficientes recursos de financiamiento. La más difícil, y la que menos se da, es mantener un gran número de sostenedores a partir de la calidad de la producción editorial, social e intelectualmente seria, crítica y constructiva.

Quienes aportan mayoritariamente estarán consustanciados con tal producción o, también, habrá oportunistas que se “asocian” con el afán de mimetizar a aquella su propia imagen.

 

La otra manera –de las dos que de manera extrema se bosquejan pero no por ello sin certeza– es la obtención de recursos de propaganda de corporaciones de negocios o de agencias de inteligencia, de las mafias o de Estados que en beneficio de sus particulares intereses aspiran a la desestabilización política de otros países, de regiones, y hasta de subcontinentes, o un mix de esas variantes. En esta alternativa los emprendimientos serán consecuentemente obsecuentes en producir consenso según la demanda de sus particulares sostenedores. Un modus vivendi tan viejo como el mundo.

 

Los usufructuarios de esos emprendimientos, consecuentemente obsecuentes con las demandas de sus sostenedores pueden mostrar viejos o nuevos blasones de lo que fuere, pero esencialmente son profesionales mercenarios.

Cualquier parecido con la realidad podría ser mera casualidad

En los días que corren Esteban Valenti, experto en negocios publicitarios y publicista uruguayo, director y quizá también propietario de la agencia periodística Uy.press, se ha ocupado de re-vincular a “dos viejos amigos”: el hasta el 23 de octubre candidato a presidente de Argentina, el santafecino Hermes Binner, y a Tabaré Vázquez. Valenti condujo también la reciente campaña publicitaria electoral de Binner como hace algunos años condujo la del ex presidente de Uruguay, y trajo hacia el lado occidental del Río de los Pájaros a Vázquez primero para poco antes de las elecciones argentinas, y ayer mismo, otra vez a Santa Fe, para participar de una 8ª Jornada del Foro de la Cadena Agroindustrial Argentina, en el que el uruguayo sería entrevistado públicamente por José Claudio Escribano, editorialista del diario La Nación.

 

También ayer, 1º de noviembre, el diario montevideano El Observador, en sintonía con el referido La Nación, con el título “El control de cambios: un manotazo de ahogado.

Argentina restringió las compras de dólares, un intento desesperado por frenar la fuga de capitales” publicó, entre otros comentarios:

 

Ante la fuga de capitales, Argentina responde. Y lo hace a su manera: contrario a lo que indican los libros y el sentido común. […] En la noche del viernes, la osadía del gobierno argentino ya no sorprendió a nadie. A partir de ahora, toda compra de dólares deberá ser aprobada por la administración fiscal. Si bien fue presentada como una iniciativa tendiente a transparentar el mercado –y evitar así operaciones de lavado de activos–, lo cierto es que se trata de un intento por suprimir los mecanismos de mercado y hacer añicos los canales a través de los cuales la demanda de dólares influye en el precio.[1]

 

Seis días antes de ayer, el miércoles 26 de octubre (“olvidando” que una quincena atrás, luego del 11 de octubre cuando inauguró las mismas “confesiones” en un instituto educativo adscripto al Opus Dei uruguayo, había anunciado su “retiro” de la política pública) el mismo Vázquez escribió en el mismo El Observador, “en una revista especial publicada por los 20 [sic][2] años del diario”, como reproduce el sitio en Internet de “Subrayado”, el noticiero del Canal 10 uruguayo:

 

En los últimos días, algunas consideraciones sobre las decisiones que se tomaron en defensa de la soberanía, concretamente el pedido de apoyo a Estados Unidos ante un agravamiento del conflicto, generaron reacciones. Hay que recordar que la sucesión de ataques y amenazas que surgían desde Gualeguaychú y el hecho de que el presidente Kirchner considerara el tema como asunto nacional, llevaron al Consejo de Ministros a movilizar el Ejército para hacer una guardia perimetral en torno a la planta de Botnia. La seguridad no se le encomendó a una empresa privada, sino que se votó una partida especial para alimentar a los soldados instalados allí. Los presidentes de la región mostraban en reserva su preocupación por el conflicto. Ante eso, ¿qué debía hacer el presidente de un país pequeño?, resguardarse y pedir apoyos. Eso fue lo que se hizo, pedirle apoyo político y diplomático a Estados Unidos, que declaró que Uruguay era un país amigo. Allí sentimos que algunos ánimos se aplacaron. Es necesario recordar todo aquel clima de agresión, porque hoy parece que la memoria es frágil.[3]

 

En la situación actual de la política latinoamericana (ver cuadro centroamericano en ALAI América Latina)[4], los problemas de salud de Chávez y Lula, mientras el capitalismo sí anda a los “manotazos de ahogado” saturado de misiles, marines y sicarios, y el ex buen Obama (¡Premio Nobel de la Paz!) solicita expresamente entrevistarse en París con la presidenta Fernández de Kirchner (cuidado que habrá presiones), es obligado tener en cuenta y proceder en consecuencia con los comentarios del tenor referido sobre las soberanas y preventivas medidas de control de la compra venta de divisas de Argentina y sobre un presunto estado de guerra como fondo de cuestión, presunción que supera la hilarante ficción de Santiago Varela, otrora libretista del “actor cómico nacional” Tato Bores, en La guerrita, La novela rioplatense sobre una guerra idiota (Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2006).

 

Colofones

 

1) Quien firma, sin ser él o su compañera espías de uno u otro gobierno rioplatense, desde el año 2000 hasta el presente, juntos, vienen viajando cada dos o tres meses de un lado para el otro cruzando el río Uruguay por los puentes General San Martín y General Artigas (Gualeguaychú-Fray Bentos y Colón-Paysandú). Participaron en cortes temporarios del primer puente, y cuando éste quedó sin paso durante tres años desviaron el recorrido hacia el Artigas, al igual que numerosísimos otros pasajeros y cargas. En ningún momento sufrieron presiones de un lado ni del otro de ríos y estuarios, y estuvieron tanto en desacuerdo con algunas medidas de la Asamblea Ambiental entrerriana como con comentarios faltos de fundamento de amigos y vecinos orientales. Entre esos viajes hubo algunos especiales, como los realizados para participar de las instancias finales y los festejos del primero y del segundo triunfo electoral del Frente Amplio. Para todo ello nuestra bandera es artiguista y entrerriana, celeste y blanca con la franja roja en diagonal.

 

2) No es para dejar pasar sin prestar atención que Vázquez, los diarios El Observador y La Nación, y un presunto progresismo conducido por Binner (“segunda opción presidencial” con sólo 20 % de los votos) de conjunto se anden promoviendo. El proyecto gubernativo que preside Cristina Fernández de Kirchner no procura una revolución popular ni el socialismo, sin duda tiene adentro pillos aventureros y su peculiaridad peronista es la conciliación de clases; pero no es proimperialista ni antidemocrático. Que los frentistas no confundan calvicie con peladura: ya es hora.

 


[1]Es conveniente leer la nota completa, en: http://www.elobservador.com.uy/noticia/212313/el-control-de-cambios-un-manotazo-de-ahogado/

[2]En nuestro idioma las cantidades de años y las edades se escriben con letras…

[3] http://www.subrayado.com.uy/Site/News.aspx?NiD=5528

[4]http://alainet.org/publica/470.phtml

No a la guerra!