Ya transcurrió un mes de la fecha en que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, renacionalizó 51 por ciento de las acciones de la empresa petrolera YPF, convirtiéndola en paraestatal. Esos días estuvo aquí el presidente de España, Mariano Rajoy, y expresó su enojo. ¿Recuerdan a quién apoyó el presidente Calderón? ¿Al país latinoamericano que ejecutó una acción semejante a la del presidente Cárdenas, cuando expropió a las empresas extranjeras, o al gobierno de la empresa española? Recordaron bien. Calderón incluso hizo un llamado a Argentina para que rectificara y calificó su decisión de muy poco responsable y poco racional. No impresionaron a la presidenta Fernández las pataletas de Rajoy y Calderón, al contrario, su gobierno ya está plenamente a cargo de YPF. ¿Y qué sigue? Repsol anuncia que ha abierto una acción judicial para ser indemnizada. A eso tiene derecho, sin duda, en la medida que marque la ley. Presentó una demanda en tribunales de Estados Unidos para que el gobierno de Argentina haga una oferta económica firme por el 51 por ciento de YPF. Lo acompaña en la demanda Texas Yale, un fondo de inversión que posee acciones de YPF. Además, exigen una compensación por el desplome de las acciones en bolsa de Repsol y de YPF tras el anuncio de expropiación. La demanda, de tipo colectivo ya que abre las puertas para que se sume cualquier inversionista afectado, se presentó en un tribunal de Nueva York. Uno de los afectados es Pemex, empresa que posee 10 por ciento de las acciones de Repsol, pero Suárez Coppel ahora sigue la politica del avestruz, con eso del expediente aún no cerrado de los 400 mil millones de pesos de la “contabilidad creativa”. Al margen de esta demanda, Repsol presentará una denuncia en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, dependiente del Banco Mundial. Y los despachos internacionales, de plácemes; les cayó un asunto que cobrarán bien.

