|
Por: el Administrador
|
|
Diciembre 19, 2006 |
Navidad Navidad Navi dad Navidad Navidad Navidad Navidad Navidad Navidad Navidad Navidad Na vidad Navidad Navidad Navidad Navidad Navidad Navidad
En el encuentro casi casual de una sonrisa triste y suplicante, te vemos en el rostro de un niño que ruega un trozo de pan, frente a la opulencia insensible de quienes vivimos apresurados entre vidrieras y mostradores, en medio de fiestas y derroches. No queremos reconocerte, estamos ocupados en compras, en la pretensión de sentirnos felices, ignorando los rostros entristecidos de quienes sufren nuestra indolencia. Te ignoramos en el rostro sin sonrisa, en las manos tendidas sin respuestas. No queremos verte en los niños y niñas que ofrecen limpiar nuestros zapatos, no nos fijamos que andan descalzos. Tus pies desnudos pisan el suelo de la patria que te vio nacer pobre, que te verá quizás morir abandonado. Te hemos visto sufriendo soledades, en pesebres callejeros improvisados en callejones oscuros e inseguros, de una ciudad indolente que te ignora. Te hemos visto durmiendo en el suelo, arropado con cartones y periódicos. Te vemos extender tu mano suplicante, rogando un pedazo de pan sobrante de las mesas que vestimos de fiesta, ignorando tu hambre y tu soledad. Te vemos a diario en las esquinas, vendiendo tu esfuerzo y tu existencia, en el regateo diario de mercancías, compra - venta de cuerpos y deseos. Te hemos visto Jesús, por las calles de ciudades y pueblos, mostrando tu miseria y abandono. Te vemos crucificado sin celebraciones. Hemos visto a Herodes sanguinario, hambrientos de sangre y sufrimiento Perseguirte por nuestras calles, queriendo esconder tú presencia. Oye Jesús, quiero que vengas a mi corazón, que te sientas en confianza en mi mesa, y hagas de mi corazón un pesebre bien abrigado y siempre calido. Quiero acompañar tu soledad, ser uno contigo en los que sufren, en aquellos que la sociedad rechaza.
Obed Juan Vizcaíno Nájera. 07 de Diciembre 2006. |
|
Última actualización ( Diciembre 19, 2006 )
|