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Por: el Administrador
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Noviembre 26, 2006 |
Recuerdos y olvidos Recuerdos y olvidos Recuerdos y olvidos Recuerdos y olvidos Recuerdos y olvidos Recuerdos y olvidos Recuerdos y olvidos Recuerdos y olvidos
Tu voz se borra lentamente
en los ecos que retumban incesantes
en las profundidades de mis recuerdos.
No sé si en aquel momento te amé,
eres un lejano recuerdo en mi vida,
como un gesto que se apaga
en los olvidos continuos
de las cosas que no pudieron ser.
¿Te amé?
Quizás de manera distinta,
como ama un niño con ilusión,
con mucha pasión inexperta.
¿Seria eso amor?
Fuiste un sueño bonito,
aquel que deseamos volver a soñar,
pero que se olvida al despertar.
Tu voz se apagó poco a poco,
por las rutas de lo que no pudo ser.
Te marchaste sin el adiós necesario,
por eso se cerraron tras tu partida
las puertas del reencuentro.
Creo que no te amé profundamente,
quizás no te amé como era debido.
Por lo tanto no hay oportunidad
para los recuerdos ni los olvidos.
¿Adiós?
Esa es una palabra solo reservada
para quienes de verdad se han amado.
No recuerdo tu sonrisa ni tus caricias.
Tu rostro casi extraño en mis recuerdos,
se desdibuja en el tiempo y espacio
de mis sentimientos y vivencias.
Te fuiste…
Me fui…
Nos alejamos de las rutas eternas
del entedimiento y las sonrisas.
Tan solo me quedan sonidos vagos
de tu casi olvidada e irreconocible voz
en los continuos ecos que retumban
de manera incesante en las profundidades
de la mente y el recuerdo.
--------------------------- Obed Juan Vizcaíno Nájera.
23 de Noviembre 2006 |
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Última actualización ( Noviembre 26, 2006 )
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