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Por: el Administrador
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Octubre 15, 2006 |
El vacío de todas las miradas, de todas las caricias, de la palabra oportuna,
Nos movemos en el olvido y en silencio profundo de un mundo de ausencias, que limita nuestras risas. El vacío de todas las miradas, de todas las caricias, de la palabra oportuna, señala con exactitud el transito no deseado por los caminos oscuros de la ruta solitaria. Soledad, eres un mal terrible, condenas nuestras vidas a renunciar inevitablemente al eco de las sonrisas, al calor de la mano amiga, al reflejo de una mirada, al beso acostumbrado. Soledad, ausencia de solidaridad, abundancia de todas las nostalgias posibles que marcan el comienzo de la ausencia del otro, de la otra. Eres un viaje tan profundo como la muerte. Soledad, un mundo sin sombra, sin ecos, sin aromas. Es como morir y estar concientes de la indolencia humana, de la indiferencia de los seres antes cercanos, dejaron de ser prójimos, no se sienten ni a la distancia. Sentirse solo o sola es sentir la lejanía de los amigos y amigas, sentir a los enemigos más cercanos. Es como desear morir, en un mundo de eternidades.
---------------------------- Obed Juan Vizcaíno Nájera. Maracaibo- Venezuela. 06-10-2006. |
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Última actualización ( Octubre 15, 2006 )
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