La tristeza tiene cuerpo pero no tiene alas./ Adonis

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Para America Latina y el mundo: Crítica alternativa contra el cinismo contemporáneo Tinku in english: Obs! mechanical translation!
 
           
 
 
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Heroica Venezuela Por: Mario Forti Imprimir Correo
Por: el Administrador   
Diciembre 25, 2006
El alma entera de un ejército infinito de hombres y mujeres que luchan por conquistar la libertad y la justicia brilla épicamente en los ojos furiosos del plateado galopeador de eternidades como un sol de fuego ardiente y todopoderoso.
Su aliento es el verbo de millones dispuestos a la locura rocinante de morir por la doncella libertad que no está inscripta en el papel que el fuego quema. Verbo amazónico que ruge en palabras y perfuman con aromas de frenético amor lo más profundo, lo más sagrado de nuestra patria, roja flor inextinguible que alimenta cada instante vivido y lamido a plenitud. Su boca de siglos muerde tajante lo que impide unirnos como un todo-uno fortalecido con la energía de milenios. Galope recio que infunde respeto en las naciones porque ahora estamos unificados en la virtud.

El blanco e indómito Pegaso rompe colosal como un viento huracanado la dorada planicie del llano rebelde bajo el rojo cielo de la hora revolucionaria.
En la siesta metafísica después del mediodía triunfal como rapaces fuegos lamiendo la sien de todo el territorio humano que la verdad, la belleza y el bien juntan como a ocho estrellas en el manto azul profundo de la hora crucial se oye retumbando en la sabana del corazón: ¡Revolución!

Su feroz trote gibelino no tiene frontera ni en las congeladas alturas de los Andes, donde la Ciudad de los Césares, le esperan victorioso como a un Pegaso libertador; ni en las blancas arenas que besan con dionisíaco frenesí las verdeoscuras aguas del mar Caribe.
Su relincho patriótico como siete trompetas de Josué ha derrumbado los siniestros muros de la casa pálida que es el fortín de tiranos del mundo encadenado a las fatuas luces del decadente cielo de cinco puntas anglosajón: ¡Revolución!

El alma entera de un ejército infinito de hombres y mujeres que luchan por conquistar la libertad y la justicia brilla épicamente en los ojos furiosos del plateado galopeador de eternidades como un sol de fuego ardiente y todopoderoso.
Su aliento es el verbo de millones dispuestos a la locura rocinante de morir por la doncella libertad que no está inscripta en el papel que el fuego quema. Verbo amazónico que ruge en palabras y perfuman con aromas de frenético amor lo más profundo, lo más sagrado de nuestra patria, roja flor inextinguible que alimenta cada instante vivido y lamido a plenitud. Su boca de siglos muerde tajante lo que impide unirnos como un todo-uno fortalecido con la energía de milenios. Galope recio que infunde respeto en las naciones porque ahora estamos unificados en la virtud.

Su poder vence al miedo que serpentea bajo las sombras cibernéticas de las sectas que vociferan viperinamente la locura mesiánica del dios mercado herido de muerte por el viento huracanado de la revolución galopando viril sobre la llanura de tu propio pecho. ¿No oyes? Es la puerta de un sol que abre sus rayos a tu alma escondida entre viejas mentiras que irradia el televisor. Trota en la sabana y trota simultáneamente en tu corazón. Es el corcel de plata que viene a redimir la vieja luz y el viejo calor que no ha muerto y que los siglos habían dormido cruelmente hasta hoy.

Berruecos, Santa Marta, Boulogne-sur-mer, La Higuera como fantasmas nocturnos galopando en los cuatro puntos cardinales se elevan como columnas de humo a la deriva dando forma a gigantes pensamientos rubicundos que se vuelven hilos de dorada consistencia. Hilo solar que nos libera del laberinto histórico y mitológico. Atrás, en el escarpado suelo de la derrota, queda insufrible y sin respirar, la tormentosa testa de una cabeza llena de serpientes, es la logia de traidores cuyos ojos petrificaba todo impulso de la libertad alada en todos los tiempos. ¿No ves la plateada estampa del potro de inextinguible luz atravesando como un avatar tu apocalíptica muralla de caluroso silencio? ¡Es la enamorada revolución que triunfal cabalga tu propia libertad y galopa viril tu justicia escarlata!

24 Diciembre 2006.

Última actualización ( Diciembre 25, 2006 )

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