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"Mercenarios II", se inscribe en el contexto de la agresión que el Imperio, viene realizando mediante uso de los sutiles y perversos métodos de guerra psicológica contra gobiernos que como el de Venezuela,.....Ahora, la mira de la guerra psicológica del Imperio apunta hacia Venezuela, una vez ejecutados sus fallidos planes belicistas en Irak y Afganistán, los cuales no obtuvieron los resultados esperados, ya que tras 4 años de brutal ocupación, en medio masacres y torturas, se encuentran empantanados en ambas guerras, provocando en el pueblo estadounidense un nuevo «Síndrome de Vietnam»,
ABN Caracas, Distrito Capital ABN.- Washington se dispone a utilizar contra la revolución bolivariana y su líder, un arma tan letal como las bombas que hace más de medio siglo lanzó contra Hiroshima y Nagasaki, y que los proyectiles de uranio empobrecido y el fósforo blanco, que actualmente usa en Irak, pues se trata de un arma psicológica subliminal que utiliza a menores como soldados, en un perverso juego de guerra virtual, cuya misión es derrotar en sangrienta lucha «al tirano Chávez que pretende dejar sin petróleo a los EEUU». Porque a nadie, por ingenuo que sea, puede pensar que «Mercenarios II: Mundo en llamas», Mercenaries II: World in flames por su nombre en inglés, un video-juego que saldrá al mercado estadounidense en los próximos meses, será uno más de los centenares de ese tipo de entretenimiento con temas plagados de las escenas bélicas más brutales que la tecnología informática viene ofreciendo en los últimos años a los consumidores de los EEUU y del resto del mundo. No es así, porque «Mercenarios II», se inscribe en el contexto de la agresión que el Imperio, viene realizando mediante uso de los sutiles y perversos métodos de guerra psicológica contra gobiernos que como el de Venezuela, se oponen a su proyecto hegemónico entre cuyos principales objetivos figura el adueñarse del gas y del petróleo, recursos energéticos que abundan en el país suramericano, donde se desarrolla la acción del video-juego conspirativo, cuyos autores intelectuales están en Washington. Correspondió al vicepresidente Ejecutivo de Venezuela, José Vicente Rangel, hombre de destacada y vasta trayectoria como profesional del periodismo de denuncia y opinión, ser el primero en poner al descubierto esa nueva maniobra que en el marco de una de las más brutales conspiraciones contra una nación libre y soberana viene desplegando Washington desde hace años para destruir a la revolución venezolana y a su líder, señalando indirectamente a los dirigentes estadounidenses de ser estimuladores de la misma. «Los video-juegos que están circulando por Internet, contentivos del tema sobre la guerra de Irak y la supuesta creación de otros relacionados con Venezuela, expresó Rangel al ser consultado sobre el anuncio de la próxima aparición de «Mercenaries II: Mundo en llamas», representan una prueba de la «gran perversión que hay en la sociedad norteamericana y particularmente lo que es un gobierno de pandilleros, de narcotraficantes y de criminales, como lo es el gobierno del presidente Bush «Yo vi videos juegos similares sobre México. Hay una especie de juego a ver quién mata más mexicanos», concluyó el alto funcionario venezolano. Por su parte un portavoz de Pandemic Studios, la empresa creadora material del video-juego, aseguró, amparándose en el anonimato que Pandemic «nunca ha estado en contacto con ningún departamento del gobierno de los EEUU», su afirmación sugiere que la misma se trata de una acción orientada a desviar la atención de la opinión pública de cualquier sospecha que pudiera relacionarla con la guerra psicológica desplegada por Washington contra sus enemigos, utilizando ese tipo de «macabro entretenimiento». Sus palabras generaron el efecto contrario, especialmente entre los analistas, ya que existen claros antecedentes que vinculan ese tipo de entretenimiento con la guerra psicológica del Imperio contra naciones del Tercer mundo ricas en recursos energéticos, como fue el caso de Irak, donde, a la falacia esgrimida, de que poseía armas de destrucción masiva, le agregaron el venenoso ingrediente de los video-juegos y filmes hollywoodenses que presentaban como sanguinarios terroristas a sus ciudadanos y a los árabes en general. En el marco de dicha guerra, fue Washington quien preparó a la opinión pública de su país y del mundo para que aceptaran la agresión planificada contra Bagdad y Kabul, y que culminó con el casi completo apoyo del planeta, tras los sangrientos atentados del 11 de septiembre, atribuidos a los fundamentalistas islámicos, pero que luego, renombrados científicos, investigadores, periodistas y políticos, han presentado pruebas que aún no han podido ser refutadas, atribuyendo el crimen a los dirigentes del propio gobierno yanqui. Ahora, la mira de la guerra psicológica del Imperio apunta hacia Venezuela, una vez ejecutados sus fallidos planes belicistas en Irak y Afganistán, los cuales no obtuvieron los resultados esperados, ya que tras 4 años de brutal ocupación, en medio masacres y torturas, se encuentran empantanados en ambas guerras, provocando en el pueblo estadounidense un nuevo «Síndrome de Vietnam», al ver con horror, cómo junto con decenas de miles de iraquíes y afganos, más de 3000 de sus hijos han muerto en esos dos conflictos. No se trata ahora de sanguinarios fanáticos islamitas aniquilados por un guerrero gringo, sino de un nuevo «Rambo», aún mas poderoso, manejado virtualmente por las manos de millones de niños, adolescentes, jóvenes y hasta adultos estadounidense y de otras partes del planeta, cuyas mentes tratarán de ser manipuladas a través del mensaje subliminal, que transmite «Mercenarios II», a fin de convencerlos de que Chávez es un enemigo aún más sanguinario que la imagen que presentaron de los talibán o Hussein. Ahora el escenario del nuevo conflicto virtual es Venezuela, una nación habitada por un pueblo amante de la paz, que busca su futuro bajo el liderazgo, no de un tirano como lo presenta el video-juego, sino de un Presidente electo y confirmado en más de nueve democráticos y cristalinos eventos comiciales realizados en los últimos 8 años, autor de un proyecto revolucionario, inédito y pacífico que está haciendo realidad el sueño integrador latinoamericano y caribeño que Bolívar dejó inconcluso. Es entonces mediante el uso de uno de los más modernos recursos de la tecnología informática, como lo es la imagen tridimensional, en «Mercenaries II: World in flames», el niño, adolescente, joven o adulto que se introduzca en ese tenebroso mundo virtual, se transforma en un soldado reclutado por quienes procuran convertirlo en la vida real en enemigo del proceso revolucionario venezolano y de su líder, siguiendo el mismo patrón usado contra el mundo árabe antes del 11 de Septiembre y de la invasión y ocupación de Irak y Afganistán. Ellos estarían llamados, de acuerdo con la finalidad que persigue la perversa modalidad de la guerra psicológica diseñada por el Imperio contra Venezuela a sumarse, a manera de nuevos mercenarios pasivos y sin sueldo, a los miles de latinoamericanos, caribeños y de otras regiones, que a cambio de un puñado de dólares, unas veces a espaldas y otras con la venia de sus gobiernos son contratados por el Imperio para combatir en Irak y Afganistán. «El usuario, -reza la presentación de los creadores materiales del video-juego- encarna a un soldado cuya misión es derrocar a «un tirano que altera el suministro de petróleo de Venezuela y desata una invasión que convierte al país en una zona de guerra», argumento que no hace más que evidenciar las macabras intenciones de Washington contra Venezuela, para adueñarse de su riqueza energética, la mayor del planeta, tras el fracaso de sus planes para apoderarse del petróleo y del gas que abundan en Irak. No es por coincidencia, destacan algunos analistas que, mientras a través de una inusitada y masiva campaña publicitaria desplegada alrededor del mundo por los medios se anuncia la próxima distribución de «Mercenarios II: mundo en llamas», en el seno del Congreso de los EEUU se ha dado simultáneamente un debate, cuyo tema central ha sido la amenaza de una eventual escasez de petróleo en ese país, y el supuesto peligro que Chávez representa para el actual y seguro suministro del energético a dicha nación. Existe, a juicio de quienes siguen la marcha del proyecto hegemónico de Washington y su enfoque hacia Venezuela, una perfecta sintonía entre ambos hechos, sincronizados de tal manera que semejan las vertientes de un río que se dirige inexorablemente hacia el mar, para desembocar en un abismo de muerte y destrucción, como lo sería una invasión al país sudamericano y caribeño objetivo de la insaciable sed energética que padece el Imperio debido al hiperconsumismo del «American way of life». Al parecer, los estrategas del Pentágono, no han tomado en cuenta como tampoco lo hicieron en Vietnam, Irak y Afganistán, convencidos como estaban y aún lo están a pesar de sus fracasos, cegados por la soberbia y prepotencia sustentadas en su poderío militar, el mayor en la historia de la humanidad, de las nefastas consecuencias que para el Imperio, significaría un ataque armado a Venezuela. Porque en caso de lanzarse a esa nueva aventura bélica, el enemigo no será el fácil blanco virtual que se ofrece al invasor en un video-juego, sino un infierno real, cuyas llamas lo consumirán en playas, cerros, valles, ciudades y montañas de Venezuela, en una Guerra Asimétrica a desplegar por un ejército y pueblo leales a su presidente y al proceso que él lidera, y que habrá de culminar en derrota para el Imperio yanqui, como aquella que hace hoy 185 años eclipsó al Sol del Imperio español. Por Hernán Mena Cifuentes |