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Por: el Administrador   
Octubre 20, 2006
La inocencia del relevado ex comandante Carlos Díaz resulta tan llamativa como la inmediata difusión de una reunión suya con el hasta hace poco mayor operador en el Ejército, el ex presidente Julio María Sanguinetti. Mirá quién manda

El fulminante relevo del comandante del Ejército

Por:Sergio Israel
Brecha 20/10/06

A las 6.30 de ayer, jueves, el presidente Tabaré Vázquez abordó un helicóptero de la Fuerza Aérea que minutos después lo dejaría en Cabo Polonio. Habría volado hasta allí, según sus declaraciones, con motivo de la conmemoración de un nuevo aniversario del faro de esa localidad.
A esa misma hora los ejemplares de Búsqueda estaban llegando a los quioscos de la capital. En la primera página una breve noticia daba cuenta de una reunión que había tenido lugar la noche anterior en el Cortijo Vidiella, un clásico lugar de asados de “camaradería” ubicado en el Batallón 14 de Toledo.
Las reuniones entre políticos y militares son de toda la vida. Antes del Cortijo Vidiella se realizaban en Casa Zas, cerca del arroyo Manga y de la vieja Escuela de Armas y Servicios.
Los protagonistas civiles de la reunión del miércoles 18 también fueron personajes de otros tiempos: el ex presidente Julio María Sanguinetti y su ministro de Defensa Yamandú Fau. El anfitrión principal fue el hasta entonces comandante en jefe del Ejército, teniente general Carlos Díaz, junto a los generales Pedro Aguerre y Miguel Dalmao, dos oficiales que curiosamente no dependen de él sino directamente de la ministra Azucena Berrutti.
A primera hora de la tarde de ayer un comunicado del Ministerio de Defensa daba cuenta de una resolución fulminante: el comandante en jefe había sido relevado de su cargo debido a “las reuniones que dicho oficial general mantuvo y programó con altos dirigentes políticos sin poner en conocimiento previo al mando superior”.
TORPEZA O CAMA
En el transcurso de las próximas jornadas se sabrá si el ex comandante Díaz, creyéndose un actor político más, simplemente ignoró algo tan básico como comunicar al mando superior que tenía programado realizar reuniones con la oposición o si lo hizo como una necesidad pensando que los protagonistas mantendrían reserva y fue traicionado, lo que en el lenguaje común se llama hacer una cama.
En cualquiera de los dos casos se trata de un gesto típico de otras épocas. Como el propio Vázquez se encargó de recordar en declaraciones que realizó desde Cabo Polonio, cuando el Frente Amplio estaba en la oposición fue muy cuidadoso en cumplir con las formas a la hora de exponer sus posiciones o tomar contactos con los mandos militares. Durante el gobierno de Sanguinetti, la reunión que mantuvo con los mandos se realizó en la propia sede del ministerio, en presencia del entonces ministro Raúl Iturria. En 2002, mientras Jorge Batlle ocupó la Presidencia, Vázquez quiso reunirse con la jerarquía castrense para calmar los ánimos en medio de la crisis. Pero entonces el presidente no lo autorizó.
“Hay que tener mucho cuidado de respetar las instituciones del país. Hay que respetarlas en los hechos. Las autoridades militares dependen del mando superior, que es el presidente de la República electo por el pueblo uruguayo. Entonces hay que respetar, y cuando no se respeta se comete una falta grave.

Siento un gran aprecio por el comandante Díaz. Creo que es una excelente persona, pero se equivocó, y estos errores, lamentablemente, no se pueden cometer”, dijo el presidente.
Aunque oficialmente Díaz reconoció el error de no solicitar permiso, la ventilación tan inmediata del encuentro hizo pensar a varios actores que se trató de un acto deliberado para generar un hecho político que pusiera en apuros tanto a la interna del Ejército como al gobierno.
Quienes suscriben la tesis de que la difusión fue cualquier cosa menos inocente parten de la base de que el Partido Colorado ha lanzado una ofensiva contra el gobierno y que tocando al Ejército lo ha hecho en un punto asaz sensible.
Esta tesis se vería fortalecida si, tal como informó anoche Canal 10, el tema central que los militares abordaron con los dirigentes colorados fue el de las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.
LA PREHISTORIA
Díaz llegó al mando del Ejército luego de integrar, junto al general Carlos Barneix, un equipo designado por el ex comandante Ángel Bertolotti para obtener información en la fuerza de tierra sobre el destino de los desaparecidos.
La colaboración de Díaz y Barneix con Bertolotti y el presidente arrojó dudosos resultados y puso al ex comandante al borde del bochorno público. Díaz, sin embargo, triunfó sobre el general Hebert Fígoli en una reñida carrera para llegar al cargo de comandante.
Tan reñida y confusa fue la disputa que Fígoli recibió una llamada de Bertolotti anunciándole su segura designación aunque luego ésta no se concretó.
En medios militares, pese a que se salteó a ocho generales de su derecha, la elección de Díaz –un oficial de infantería con prestigio pero sin la formación de estado mayor que tiene Fígoli– cayó bien.
Sin embargo, rápidamente el nuevo comandante se vio envuelto en una situación difícil. Dos puntos clave que tuvo que enfrentar en su gestión fueron el eventual reconocimiento del llamado segundo vuelo en 1976 –un hecho que cambia toda la historia de la dictadura– y la prisión, por primera vez, de varios oficiales de la fuerza. También tuvo que padecer el desprestigio de su autoridad con la fuga del represor Gilberto Vázquez de la División de Ejército 1, a cargo de Manuel Saavedra, precisamente el general encargado del despacho del Comando del Ejército luego del relevo del comandante en jefe.
Díaz tuvo que intentar sentarse entre dos sillas: ser leal a sus camaradas y al presidente. Su desgaste ante el gobierno se hizo evidente cuando asistió a actos en el Círculo Militar y en el Centro Militar. Su casamiento con una ex militante comunista, motivo de un tribunal de honor en dictadura, también fue desempolvado.
Además del ex comandante en jefe, relevado fulminantemente de su cargo, los dos generales que lo acompañaban en la reunión (Pedro Aguerre, director del Calen, y Miguel Dalmao, jefe de la Sanidad Militar) fueron arrestados por cinco días.
Aguerre, especialmente, había tenido dos enfrentamientos con la ministra Berrutti. El primero de ellos se produjo en julio último cuando Berrutti tomó conocimiento de que Aguerre, como director del Calen, había realizado reuniones con dirigentes políticos, entre ellos el propio Fau, para discutir sobre la futura ley orgánica de las Fuerzas Armadas. Aguerre, que depende directamente de la ministra y no del comandante de la fuerza, fue llamado al despacho de Berrutti, quien le ordenó cesar con estas reuniones.
Algunos días después Aguerre –hijo de uno de los oficiales que se opuso a la dictadura y estuvo diez años preso por ello– tuvo otro altercado con Berrutti.

La ministra le ordenó entregar algunos vehículos de su ministerio al de Educación y Cultura. El general protestó y le dijo a Berrutti que en las unidades del norte del país faltaban vehículos para cuestiones elementales y que discrepaba con su decisión.
LAS PERSPECTIVAS
Los efectos de la salida de Díaz comenzarán a verse recién dentro de un tiempo. No obstante, según el general retirado Óscar Pereira se trata de una buena noticia. Pereira piensa que el mando superior hizo lo que correspondía y que con el relevo recompuso la institucionalidad, que se había perdido en parte cuando el presidente pasó por alto algunos actos del ahora ex comandante. A diferencia del senador Eleuterio Fernández Huidobro, quien sostiene que la salida de Díaz es una pésima noticia, Pereira opina que la decisión de Vázquez se corresponde con la gravedad de la falta y coloca las cosas en su lugar.
Aunque pueda justificarse, la salida de Díaz no deja de ser un serio dolor de cabeza para el presidente. Habiendo quedado Fígoli por el camino, ahora Vázquez se verá enfrentado a un difícil dilema: elegir entre los jóvenes que están a la izquierda del comandante saliente o pedirle a alguno de los más veteranos, que antes no fueron tenidos en cuenta, que acepte el cargo.
Sanguinetti parece haber movido las piezas militares que le quedan y poner a Vázquez en aprietos. Con un peso partidario muy reducido en el Parlamento, el ex presidente parece estar en condiciones de operar con ciertas posibilidades de éxito en la interna militar.
Todo eso, sin embargo, puede quedar como una simple anécdota si Vázquez logra fijar una estrategia común con su futuro comandante.
Si, como indicaron ayer algunas fuentes, resulta elegido el ex director de la inteligencia militar Pedro Barneix, los nostálgicos del Ejército en cierta forma habrán ganado una batalla. Si, en cambio, el futuro comandante es un oficial con menos ataduras con el pasado, como fue el propio Díaz, la política militar del gobierno progresista habrá avanzado algunos casilleros.
Reacciones
La lectura que hicieron algunos dirigentes blancos y colorados del relevo del general Carlos Díaz encuadra casi a la perfección en el pico de polarización que la oposición ha promovido en los últimos días. Aunque también es cierto que reacciones de pesadumbre como la del senador oficialista Eleuterio Fernández Huidobro arrojan dudas sobre las motivaciones y conveniencia del relevo. A continuación se reproducen los primeros comentarios de algunas figuras políticas y organizaciones sociales.

Julio María Sanguinetti (senador colorado). Fue una disposición excesiva del presidente. Sólo se trató de una reunión de camaradería, con un oficial al que conocía y había tratado por razones de mi cargo, que simplemente nos convidó a comer un asado y charlar. Parece que el presidente quisiera acorralar a la oposición, impidiendo cualquier reunión con autoridades civiles y militares (sic). Se sanciona del modo más severo al comandante y el gobierno se pierde a un leal colaborador. La decisión del presidente era una muestra de debilidad, no de fortaleza.

Eleuterio Fernández Huidobro (senador frenteamplista). Es una situación muy desgraciada. No será fácil sustituir a un comandante como Díaz. Estoy esperando que me convenzan de la necesidad que había de tomar una medida de este tipo.

Gustavo Penadés (senador blanco). Jurídicamente el presidente tiene la potestad de relevar al comandante en jefe, pero políticamente fue una decisión exagerada. Deberíamos estar preocupados en tender puentes entre las Fuerzas Armadas, el gobierno y la sociedad, y no en volarlos, lo cual puede ir aislando al gobierno en forma preocupante. Además, que una medida trascendente como ésta se adopte estando el presidente de la República pescando en Rocha, un jueves laborable, no me parece que sea la mejor señal de atención que un gobierno debiera de tener. Gobernar es un tema muy serio.

Hugo Cores (secretario general del Partido por la Victoria del Pueblo). La decisión del gobierno es digna del más completo apoyo. Las declaraciones de Díaz resultan insólitas. En primer lugar, porque desconoce las normas constitucionales, que le impiden tener actividad política. No puede ser visto con indiferencia que el comandante del Ejército se reúna con los jefes de partidos que están llevando a cabo una enconada campaña contra el gobierno, partidos bajo los cuales él realizó su carrera y que además se oponen a este gobierno porque defienden la ley de impunidad. Por otra parte, como comandante en jefe, Díaz debería cumplir con lo que se comprometió: entregar el informe sobre lo sucedido a los ciudadanos uruguayos trasladados desde Argentina en el segundo vuelo.

Comunicado del pit-cnt. La central de trabajadores considera que Díaz violó “expresas normas constitucionales. Que desde la estructura de mando de las Fuerzas Armadas se sigue mintiendo y ocultando información sobre los crímenes del terrorismo de Estado (…). Y que los políticos que como Sanguinetti construyeron la impunidad y hoy participan en reuniones con mandos militares son los mismos que están embarcados en una campaña mediática contra las resoluciones de la justicia”. Por estos motivos, la central manifiesta su “total respaldo a la decisión presidencial, que expresa una imprescindible firmeza y vocación democrática para el ejercicio del gobierno”. Y su “más enérgico rechazo a quienes pretenden torcer el rumbo que el país se viene trazando en la imprescindible profundización democrática”.
Última actualización ( Octubre 20, 2006 )


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