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El petróleo para los bolivianos |
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Por: el Administrador
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Mayo 02, 2006 |
Cabe esperar que los gobiernos de España y Brasil actúen con espíritu comprensivo. A 100 días de haber llegado al poder, el gobierno de Evo Morales adoptó ayer una medida magnífica: decretó que los hidrocarburos del subsuelo boliviano pasen al "control absoluto" del Estado, por medio de la empresa pública refundada Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). La disposición establece un plazo de 180 días para que las empresas extranjeras suscriban nuevos contratos de trabajo y la confiscación de montos diversos de acciones de empresas mixtas para que corresponda a la nación más de 50 por ciento de la propiedad de ellas.
(Editorial de La Jornada)
A 100 días de haber llegado al poder, el gobierno de Evo Morales adoptó ayer una medida magnífica: decretó que los hidrocarburos del subsuelo boliviano pasen al "control absoluto" del Estado, por medio de la empresa pública refundada Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). La disposición establece un plazo de 180 días para que las empresas extranjeras suscriban nuevos contratos de trabajo y la confiscación de montos diversos de acciones de empresas mixtas para que corresponda a la nación más de 50 por ciento de la propiedad de ellas.
La disposición es, para empezar, el cumplimiento estricto de una de las promesas centrales de campaña del actual mandatario: la recuperación de los recursos naturales bolivianos, los cuales fueron convertidos en botín de empresas transnacionales en los periodos presidenciales de Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997 y 2002-2003), disciplinado ejecutor del Consenso de Washington y del neoliberalismo más literal. Pero la nacionalización conocida ayer, en una fecha emblemática, es más que un compromiso entre el gobierno de Morales y la porción mayoritaria de la sociedad: constituye una condición imprescindible para sacar al país andino de su postración económica y orientarlo a un desarrollo que permita atender sus pavorosas desigualdades sociales, su miseria y su marginación. La medida es, también, un parteaguas histórico en la construcción de la soberanía boliviana.
Las dos transnacionales más afectadas por el decreto son la hispano-argentina Repsol YPF y la brasileña Petrobras. Es lógico que en círculos gubernamentales de Madrid y Brasilia se hayan vertido de inmediato expresiones de disgusto por la medida oficialmente llamada Decreto Supremo 28701 "Héroes del Chaco"; que el ministro brasileño de Minas y Energía, Silas Rondeau, la haya calificado de "gesto no amistoso", y que el Ministerio español del Exterior haya manifestado su "preocupación". Cabe esperar que tanto el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como el de Luiz Inacio Lula da Silva actúen con espíritu comprensivo, entiendan que la nacionalización de los hidrocarburos es una necesidad impostergable de Bolivia y logren contener la hostilidad provocada por el decreto de Morales en los círculos financieros españoles y brasileños.
Es pertinente recordar que la lucha de los bolivianos por recuperar sus recursos del control extranjero no empezó ayer, ni cuando Evo llegó al Palacio Quemado de La Paz. Ya el 13 de marzo de 1937, en el gobierno de David Toro Ruilova, se nacionalizó la Standard Oil y se fundó YPFB. El control sobre el petróleo volvió a perderse en años posteriores, y el 17 de octubre de 1969, durante la gestión de Marcelo Quiroga Santa Cruz en el Ministerio de Minas y Petróleo, se nacionalizaron los bienes de la Bolivian Gulf Oil Company. Ayer, en suma, el gobierno de Evo Morales rindió un justo homenaje al pasado a la memoria de Quiroga Santa Cruz, asesinado por la reacción en 1980; a los mineros legendarios; a los caídos durante la llamada Guerra del Gas, en 2003, y a muchos otros y dio un paso trascendental para garantizar el futuro de los bolivianos. Primeras reacciones en España y Brasil por nacionalizacion de los hidrocarburos
(AFP/La Jornada) Sao Paulo, 1º de mayo. Brasil calificó hoy de "gesto no amistoso" el decreto de nacionalización de los hidrocarburos bolivianos promulgado hoy por el presidente Evo Morales, mientras España se manifestó "preocupada" y la derecha de ese país exigió al jefe de gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, que "defienda" los intereses de las empresas españolas. "Es un gesto no amistoso que puede entenderse como una ruptura en los entendimientos que venían manteniéndose con el gobierno boliviano", declaró Silas Rondeau, ministro de Minas y Energía brasileño. La estatal Petrobras informó en un comunicado que "analiza las acciones del gobierno boliviano para adoptar las medidas que sean necesarias para garantizar el envío de gas para el mercado brasileño y resguardar los derechos de la compañía". Petrobras, que es el principal inversor en Bolivia, controla 14.5 por ciento de la reserva boliviana de gas natural, y realizó millonarias inversiones desde 1996 en el país, donde produce gas y petróleo. El presidente Luiz Inacio Lula da Silva convocó este martes a una reunión para discutir los efectos de la decisión de su par Evo Morales, en la cual participarán Rondeau y el presidente de Petrobras, Sergio Gabrielli, además del vicecanciller Samuel Pinheiro Guimaraes. El director del área de gas de Petrobras, Ildo Sauer, confirmó a su vez que el envío de gas boliviano a Brasil no se verá afectado por la nacionalización de los hidrocarburos. El gobierno español expresó su "más profunda preocupación" por el anuncio efectuado por Morales, medida que concierne directamente a la petrolera Repsol-YPF. El gobierno socialista de José Luis Rodriguez Zapatero "espera que el plazo de 180 días anunciado por el presidente de Bolivia a las empresas extranjeras para regularizar sus actuales contratos, abra un proceso de auténtica negociación y diálogo entre gobierno y empresas", según un comunicado difundido la noche del lunes por la cancillería española.
La petrolera española Repsol-YPF controla por medio de su filial Andina, el 25.7 por ciento del gas boliviano. "El gobierno español sigue muy de cerca la situación", advirtió el comunicado. El opositor Partido Popular (PP) exigió a Rodríguez Zapatero que "defienda" los intereses de las empresas españolas y se involucre personalmente en la defensa de los intereses de las empresas españolas en el exterior", indicó un comunicado. Hasta el cierre de esta edición, en Madrid, Repsol-YPF no se pronunció sobre el anuncio del jefe de Estado boliviano.
Según el PP, "medidas renacionalizadoras e intervencionistas como esta, no contribuyen a dinamizar las economías de los países en desarrollo. Donde no hay seguridad jurídica se compromete el futuro económico de un país", consideró el PP.
Repsol-YPF sigue en la mira de la justicia boliviana que la investiga por el contrabando de 230 mil 400 barriles de petróleo por 9.2 millones de dólares y por evasión fiscal, a raíz de lo cual, en marzo pasado, dos directivos de Andina fueron detenidos y liberados luego bajo fianza.
El primer grupo petrolero mundial, el estadunidense ExxonMobil, juzgó prematuro comentar la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, donde posee alrededor de 30 por ciento de un yacimiento de gas en sociedad con el grupo francés Total. "Es demasiado temprano para comentar. Seguimos de cerca la situación y veremos cuáles son las derivaciones", dijo Bob Davis, vocero de ExxonMobil.
Según él, el gigante petrolero estadunidense posee "cerca de 30 por ciento de las reservas de gas de Itau", un campo actualmente no explotado, cuyo principal operador principal es el francés Total. El consorcio gasero británico BG Group también está asociado a esa empresa de riesgo compartido, añadió Davis. |
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Última actualización ( Mayo 02, 2006 )
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