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El Presidente García habla todos los días, y todo el día. Repite en mil formas la misma palabrería hueca y sin sentido que tiene ya harta a la mayoría de la población peruana. Y los medios de comunicación se empeñan en repetir hasta la saciedad las expresiones del mandatario. El pueblo, en cambio, hablará el 9 de julio.
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En momentos, el Jefe del Estado ataca a los trabajadores sindicalizados calificándolos de "privilegiados" y "ociosos"; en otros, alude a la "inminente amenaza internacional del comunismo". También manda callar al Presidente de un país amigo, y suelta ditirambos respecto a otro. Pero en todos lanza una risa monocorde, ofensiva, triunfalista y soberbia.
Y los medios de comunicación, al unísono, reproducen sus palabras y sus gestos histriónicos como quien presenta un espectáculo. Quizá no reparen aún que es mucho mayor el daño que le infieren al Mandatario con su servilismo, que el que podría provenir de sus adversarios.
Alan García desdibuja su imagen con teatral entusiasmo deportivo, en tanto que millones de personas se aprestan a hacerle conocer su rechazo en la Jornada de Protesta programada en el Perú para el próximo miércoles 9. .
La Plataforma del Paro, es extensa, pero sus organizadores -la CGTP y otras Centrales Sindicales- la han resumido en cinco puntos:
1) Rechazo al alza del costo de vida y de los combustibles;
2) En defensa de la soberanía nacional, los recursos naturales, el medio ambiente, la integridad territorial y el patrimonio cultural;
3) El repudio a la política represiva del régimen, la corrupción e impunidad;
4) La exigencia de solución a las demandas laborales y sociales;
5) Atención a las demandas regionales, locales, campesinas, indígenas y agrarias. Asimismo rechazamos la intención de cerrar el Congreso por parte del gobierno y la voluntad de Alan García de perpetuarse en el poder, en clara violación de las normas constitucionales.
¿Qué ocurrirá en el Perú en el marco de esta aguda confrontación social que se avecina?
Podemos diseñar hasta cinco perfiles en torno a la materia. Veamos
El Paro comprometerá a una parte de la población, pero en términos orgánicos mostrará debilidades y flaquezas. Eso, por la precaria estructura sindical del movimiento, producto sobre todo el influjo del "modelo" vigente, que ha cerrado muchas fábricas, precarizado el empleo y destruido a la organización sindical en millares de empresas.
El paro comprometerá decisivamente en cambio, a segmentos diversos de la sociedad peruana. Pararán profesionales de la salud, trabajadores de la educación, obreros de la construcción, transportistas, comerciantes, campesinos, trabajadores sindicalizados, comerciantes, universidades, estudiantes, mujeres; profesionales y técnicos; es decir, la acción de lucha comprometerá a lo más calificado y reconocido de nuestro pueblo y a la mayoría de la población.
El Paro involucrará a regiones íntegras del Perú. Virtualmente a todo el sur donde García tiene apenas el 7% de aceptación ciudadana, a toda la sierra peruana afectada por la ley anticomunera, y a la integridad de la amazonía golpeada por la reciente promulgación de la "ley de la selva". En la capital se expresará de manera tangible, y en la costa norte se concretará también de modo claro. Será, entonces, una multitudinaria expresión del sentimiento de los peruanos, que rechazan una política no solamente errada sino además insolente y agresiva contra el pueblo.
La Jornada se expresará en activas movilizaciones de masas. Aproximadamente un millón de peruanos se verán involucrados en ellas, en Lima y en el interior del país. Será entonces la demostración más masiva de cuantas han ocurrido en lo que va del régimen aprista, y servirá como un termómetro que permitirá medir el estado de ánimo de una población resuelta y aguerrida. .
La voluntad expresada públicamente por la CGTP y de organizaciones convocantes, es que el Paro se desarrolle de manera amplia, contundente y pacífica. Pero el gobierno buscará provocar al pueblo, por lo que no hay que descartar que ocurran actos aislados de violencia. Una movilización de masas numerosa, encrespada y turbulenta, puede albergar por cierto también elementos propensos a caer en las provocaciones del régimen, razón por la que los trabajadores deberán extremar su vigilante disciplina. Es claro que a nade le conviene más la violencia, que al gobierno, herido y en derrota.
Como lo señala el manifiesto publicado recientemente por la CGTP y las entidades que la acompañan, hoy crece el descontento porque éste constituye la respuesta a la represión, la violencia, el programa económico neo liberal y la soberbia del oficialismo.
Aunque los altos funcionarios del régimen se afanen en descalificar a los trabajadores, la lucha de hoy concitará el interés de todos los peruanos y afirmará el ideal unitario que resulta indispensable para enfrentar la crisis que agobia a la sociedad peruana.
El 9 de julio, entonces, no hablará García. Hablará el pueblo (fin)
(*) Del Colectivo de Dirección de Nuestra Bandera. www.nuestra- bandera.com
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