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Un gran paso hacia la liberación de Nuestra América |
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Por: el Administrador
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Julio 23, 2006 |
En mayo de 2003, cuando la mayoría de los presidentes de la región asistieron a la asunción de Néstor Kirchner (especialmente Hugo Chávez y Fidel Castro) el aire de la Argentina cambió por unas horas y se convirtió en el lógico y soñado viento de liberación. Esta vez en Córdoba, los acuerdos firmados, los gestos y discursos de los mandatarios y el multitudinario cierre de la Cumbre de los Pueblos confirman cuán lejos estamos de aquellos tiempos en que soplaba el ALCA.
Por:Jorge Benedetti Nuestra America.info 23/7/06
 La integración americana tiene enemigo de siglos, dijeron Chávez y Fidel, y dijeron bien. Basta leer las portadas de los principales diarios de la Argentina al día siguiente de la Cumbre para entender que son muchos, y algunos casi insospechados, los que trabajan por la desunión de nuestros pueblos.
Que Clarín y La Nación hayan coincidido en hacer eje de la cobertura de la XXX Cumbre del Mercosur en la carta con la que Kirchner le pide a Castro que atienda los reclamos de una médica cubana que quiere salir de la isla para visitar a sus nietos no sólo niega la trascendencia del encuentro sino que además, define la mirada de los grupos mediáticos que siguen definiendo como “un sueño poco realizable” la construcción de Gasoducto del Sur (al que se sumaron Bolivia y Uruguay) y como “peligroso” al estilo del presidente de la República Bolivariana de Venezuela.
Y es entendible que se pongan nerviosos cuando ven que ocho jefes de estado, los cinco miembros plenos del bloque económico, dos asociados y un invitado, deciden que es tiempo de transformar el Mercosur y darle el marco social que los pueblos reclaman para terminar con las desigualdades y la intromisión de los Estados Unidos.
Claro que los enemigos de siglos de la integración americana no cejarán en sus intentos. Es de esperar también que (como está sucediendo en México con el intento de sostener el fraude electoral) ataquen los distintos procesos eleccionarios que se vienen en la región para intentar poner palos en la rueda de la liberación.
Lula da Silva deberá renovar su mandato en octubre, el sandinismo intentará volver al Gobierno en noviembre para hacer la revolución que abortó la burguesía a principios del 80 y Hugo Chávez busca los “diez millones” de votos para frenar la batería de ataques que –se sabe- le tienen preparada la oligarquía vernácula y el gobierno de los Estados Unidos. Sobre ellos estarán centrados los próximos ataques.
También buscarán seguir avanzando con la militarización de la región. Las ventajas que el presidente paraguayo Nicanor Duarte Frutos le dio a las tropas estadounidenses que trabajan “con inmunidad” en su tierra y el delirante proyecto de los estadounidenses de conformar una fuerza internacional para actuar en la Triple Frontera son algunas de las trampas que nos esperan.
Tampoco hay que descartar las insistentes operaciones mediáticas y presiones económicas para que el Uruguay –y Paraguay- firmen tratados de Libre Comercio con los EE.UU. para romper el Bloque y emparejar el tablero que hoy tiene cada vez menos piezas pintadas con los colores de la Unión.
De todas estas cosas parecen estar muy bien enterados los presidentes que deliberaron en Córdoba en estos días y trabajaron por la integración más allá de los temas que dividen los intereses de cada uno de los países.
Y si no estaban al tanto, si por alguna razón no entendieron que el tiempo de la entrega de los recursos naturales, de la mano de obra barata y de la sumisión al imperialismo se terminará más temprano que tarde, ahí estuvo Fidel Castro para recordárselos. |
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Última actualización ( Julio 23, 2006 )
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