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El granero y también el supermercado del mundo Imprimir Correo
Por: Roberto Navarro (Página12 18/5/08)   
Mayo 18, 2008
ARGENTINA PRODUCE ALIMENTOS COMO PARA UNA POBLACION DOCE VECES MAYOR A LA ACTUAL. Son 135 millones de toneladas de alimentos básicos, suficientes como para 450 millones de personas. Se exporta el 91,7 por ciento de lo que se produce, pero aun así los productores quieren subir los precios locales.

En Argentina se producen cereales, oleaginosas y carne vacuna, porcina, ovina y caprina. También aves, huevos, hortalizas, frutas, azúcar y miel. Además se capturan peces, moluscos y crustáceos. Y la lista sigue. En la extensa geografía nacional se producen centenares de variedades de alimentos. Con cifras de la Secretaría de Agricultura y de cámaras sectoriales y el asesoramiento de profesionales de la Facultad de Agronomía de la UBA, liderado por el investigador Sergio Britos, Página/12 preparó el mapa de la producción de alimentos básicos del país. En total, este año se producirán 135 millones de toneladas, cantidad suficiente para alimentar a 450 millones de personas. Es decir que con el actual nivel de producción se podría abastecer a una población 12 veces más grande que la que habita en la Argentina. Pero en el país existen más de dos millones de personas que no pueden consumir los nutrientes imprescindibles. En Argentina sólo queda el 8,3 por ciento de la producción: el resto se exporta. Aunque la incidencia de las ventas locales es mínima en el resultado de los grandes productores, la suba de los precios internacionales de los alimentos arrastró al alza los valores de los comestibles locales. En ese contexto se inscribe la puja por las retenciones móviles entre el Gobierno y las cámaras empresarias del sector agropecuario. Un Derecho de Exportación más bajo elevaría los precios locales, lo que disminuiría el consumo interno liberando un mayor excedente para exportar.

Argentina no es un país pobre, es un país injusto: la producción de trigo alcanza para elaborar un kilo de pan por día para cada habitante. La de los tambos para tres cuartos de litro de leche por persona por día. Es decir, mucho más de lo necesario. Pero las cifras del Indec muestran que más de dos millones de argentinos no consumen los nutrientes imprescindibles y hay consultores privados, como el sociólogo del Conicet, Agustín Salvia, que eleva esa cifra a cinco millones de personas. Sergio Britos, licenciado en nutrición y docente de la UBA, explicó a Página/12 que "Argentina produce el equivalente a 26.000 calorías diarias por persona, pero sólo consume en promedio 2300. Con el excedente se podría alimentar a 410 millones de personas más", poco menos que la población de la Unión Europea.

La producción de carne vacuna, porcina, ovina y caprina es suficiente para que consuma medio kilo de carne diario por persona. También se produce lo suficiente para que cada argentino pueda comer un kilo de verdura y medio kilo de frutas por día. Una primera lectura invita a pensar que ante semejante abundancia de oferta los precios de los alimentos deberían ser bajos. Pero no es así. Desde mediados de 2007, el precio internacional del trigo, el maíz, la soja y el girasol -los cuatro granos de mayor incidencia en la canasta alimentaria- aumentaron un promedio del 75 por ciento. En ese período, en una de las cadena de supermercados que apunta a las clases populares, el paquete de un kilo de la harina aumentó 117 por ciento; los fideos, 116 por ciento; los huevos, 58 por ciento y la carne subió un 46 por ciento.

En marzo de 2002 Página/12 presentó el primer mapa de la producción de alimentos básicos del país, con las mismas características que el de hoy. En ese momento, se producían 99 millones de toneladas, que alcanzaban para satisfacer las necesidades alimentarias de 330 millones de personas. Seis años después el país puede alimentar un 36 por ciento más de personas. Sin embargo, el Ministerio de Desarrollo Social aumentó las partidas destinadas a distribución de alimentos gratuitos entre 2006 y 2007 en un 23 por ciento, pasando de 752 a 926 millones de pesos. Y según una encuesta realizada por la cartera de Salud, el 32 por ciento de los niños y niñas menores de 12 años del país tuvo que recibir algún tipo de asistencia alimentaria durante 2007. En el Gran Buenos Aires el 40,7 por ciento de los niños recibió alimentos en comedores, colegios o en sus casas. Y, aunque como se cita más arriba, en el país se produce el equivalente a tres cuartos de litro de leche por persona diarios, el 29 por ciento de los menores de dos años recibió leche en polvo de algún plan alimentario durante el año pasado. Este registro se elevó al 51 por ciento de los chicos en el noreste argentino y al 54 por ciento en el noroeste.

El país produce una enorme cantidad de alimentos, pero los vende a precios cada vez más lejanos del bolsillo popular. Por eso terminan en las mesas de habitantes de países que sí pueden pagarlo. En la última década las exportaciones de carne vacuna aumentaron un 92 por ciento. Los principales compradores son Alemania, Holanda, Italia y Gran Bretaña, países con un ingreso per cápita promedio de 4000 dólares mensuales, diez veces más que el promedio local. Desde la salida de la convertibilidad el precio del novillo en el Mercado de Liniers aumentó 450 por ciento y el salario promedio, 152 por ciento. De todas maneras, el precio del kilo de carne es carísimo para el consumidor argentino. Al productor le sigue conviniendo exportarlo a tres dólares que venderlo en el mercado interno.

Los especialistas consultados por este diario coincidieron en que la producción nacional de alimentos no sólo es importante en cantidad, sino también en variedad y calidad. Además de ser el primer exportador mundial de aceite y también el primero de girasol, es el segundo en ventas externas de maíz y maní y el tercero de soja. Pero en los últimos años se convirtió además en el líder en los mercados internacionales de miel, de peras y de limones. También está avanzando rápidamente en el ranking de ventas de arándanos y de productos orgánicos. En pocos años se convirtió en un jugador importante en el mercado de aves. Y está exportando incluso equinos, conejos, búfalos y ñandúes.

Cuando este diario realizó el primer mapa de la producción en el 2002 el campo producía 72 millones de toneladas de granos en 28 millones de hectáreas. Dentro de esa misma área también se alimentaban 50 millones de cabezas de ganado. En la actualidad se utilizan 30,3 millones de hectáreas para producir un 32 por ciento más de granos. Y la producción de carne, aún con un pequeño aumento en la cantidad de cabezas, creció un 50 por ciento. Semejante aumento de la productividad, sumado al impresionante incremento de los precios internacionales, llevaron a que entre el sector agropecuario y el agroindustrial participaran en el 60 por ciento de las exportaciones del año pasado y fueran los responsables del 70 por ciento del crecimiento de las ventas externas de 2007 con respecto a 2006.

En total, entre alimentos primarios y manufacturados, el año último se exportó por 28.800 millones de dólares. La contracara de ese boom la ofrece la Encuesta Nacional de Nutrición del Ministerio de Salud, que precisa que "el 34,5 por ciento de los niños de entre 6 y 72 meses sufren de anemia por recibir una ingesta inadecuada". Además, precisa que "el 28 por ciento de estos chicos no consume la cantidad suficiente de calcio, al 19,8 por ciento le falta hierro y al 23,8 por ciento le falta vitamina A, por consumir poca carne, verduras, huevos y lácteos".
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Cada vez más plata

A pesar de que la cantidad de alimentos que se vende en el mercado local tiene cada vez menor relevancia en el resultado total de la renta agropecuaria, los productores y los grandes comercializadores despachan al mismo precio en la plaza internacional que en la local. Por eso son imprescindibles las retenciones a las exportaciones para poder bajar el precio de los alimentos en el país y que tengan una relación razonable con los ingresos de los ciudadanos.

En 2001 un dólar costaba un peso, no había retenciones ni cortes de ruta. Por ese entonces, las exportaciones agropecuarias eran un tercio de las actuales. Según datos de la consultora SEA, una hectárea de soja arrojaba antes de la salida de la convertibilidad una rentabilidad de 155 pesos. En la actualidad, con las retenciones móviles, deja 1826 pesos. Por ese entonces una hectárea de maíz ofrecía una ganancia de 80 pesos, hoy deja 1906 pesos. En el caso del girasol la rentabilidad pasó de 70 a 2242 pesos y en el trigo subió de 95 a 1210 pesos.

En el caso de la soja la rentabilidad aumentó un 1100 por ciento; en el del girasol, un 3000 por ciento, siempre incluyendo las retenciones móviles. Estos son los dos granos a los que el gobierno les aumentó los Derechos de Exportación el 11 de marzo último, medida que desató el conflicto que aún continua. En estos siete años el promedio de los ingresos de trabajadores ocupados creció un 152 por ciento. La evolución de las exportaciones no depende sólo del aumento de la producción, también de los saldos exportables que deje el mercado interno. Estos, por supuesto, dependen de la relación entre los ingresos de los consumidores y el precio de los alimentos. De esa forma ha habido una enorme transferencia de recursos de toda la sociedad hacia el sector del campo. Y todo esto ocurrió, a pesar de las retenciones.

La competitividad y la rentabilidad del sector agropecuario están relacionadas con la ventaja comparativa del clima y el suelo argentino, con la eficiencia de los productores y con la evolución del precio internacional. Pero también con el marco macroeconómico. Principalmente, con el beneficio de la paridad cambiaria frente a sus principales clientes: los países del Mercosur y la Unión Europea. Además, el Estado está subsidiando el precio del gasoil y de las tarifas de electricidad y gas. Es decir que el enorme aumento de la renta agropecuaria no es sólo patrimonio del campo. La buena noticia es que el país ya produce alimentos para el 7,5 por ciento de los habitantes del planeta; la mala es que en el último año y medio el precio de los comestibles volvió a alejarse del bolsillo popular de los argentinos.

Última actualización ( Mayo 18, 2008 )

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