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EL TRIBUNAL INTERNACIONAL APURA EL DEBATE DE FONDO SOBRE LAS PAPELERAS |
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Por: el Administrador
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Julio 16, 2006 |
Unos mimitos de la Corte de La Haya. Los jueces ya pusieron un plazo de seis meses para que Argentina presente sus argumentos sobre la contaminación y la violación al Estatuto del Río Uruguay. El país vecino tendrá, luego, el mismo tiempo. Para la Casa Rosada, tras el fallo adverso, es una buena noticia. Dicen que ayuda a desalentar el financiamiento a las pasteras.
Por: Irina Hauser Página12 15/7/06
La Corte Internacional fijó seis meses de plazo para iniciar el debate del tema de fondo: Argentina había pedido cinco, Uruguay diez.
El mismo día que anunció su decisión de no frenar las obras de las papeleras en Fray Bentos, la Corte Internacional de Justicia de La Haya se reunió por la noche y resolvió acelerar el debate sobre la cuestión de fondo del pleito. Para eso, le notificó a la Argentina que en un plazo máximo de seis meses deberá presentar todos sus argumentos sobre la contaminación de las celulosas y la violación del Estatuto del Río Uruguay, por las que acusa al país vecino. El gobierno de Tabaré Vázquez tendrá, luego, el mismo lapso para defenderse. Para la Casa Rosada fue una “buena noticia” y la intención es llevar la documentación antes de tiempo. Allí evalúan que mantener la controversia en primer plano ayuda a disuadir a inversores y financistas. Apuestan, además, a que el juicio termine a fines de 2007, antes de que las plantas empiecen a funcionar, y que esta posibilidad apacigüe a los vecinos de Gualeguaychú.
Recién amanecía en La Haya cuando el embajador argentino, Santos Goñi, recibió un sobre sorpresa de la Corte Internacional con el nuevo cronograma. Pocos esperaban una definición tan rápida. Habían pasado menos de veinticuatro horas desde que el tribunal dio a conocer el fallo que rechazó el pedido para frenar la construcción de las papeleras de Botnia y Ence. Esa resolución decía que Argentina no aportó pruebas suficientes de la existencia de un daño inminente e irreparable para el río Uruguay o para los intereses económicos y sociales de la zona. Pero también dejaba en claro que no está todo dicho.
Ahora los expertos de la Cancillería tendrán que fundamentar el eje de la queja: que Uruguay violó el estatuto del río compartido, de 1975, al decidir en forma unilateral la instalación de las fábricas de pasta de celulosa sobre sus márgenes, sin aplicar los mecanismos de consulta previstos. En una audiencia celebrada el mismo jueves en el Palacio de la Paz de La Haya, luego del anuncio del fallo, Argentina pidió cinco meses para elevar la argumentación escrita. Su “memoria”, en la jerga técnica. Uruguay retrucó “diez”. El tribunal saldó la diferencia en pocas horas y le dio seis meses a cada país.
Lo más probable es que el gobierno argentino utilice el plazo que él mismo sugirió, o menos también, según explicaron voceros oficiales a Página/12. Apenas se presente, empezará a correr el reloj para los uruguayos.
Un comunicado oficial difundido ayer, firmado por el presidente Néstor Kirchner, reafirma la decisión de profundizar el reclamo en La Haya. Y manifiesta la aspiración de lograr los que agentes internacionales de crédito se abstengan de apoyar los emprendimientos de las papeleras (ver aparte).
En ámbitos oficiales se entusiasman con los tiempos previstos para saldar la cuestión de fondo. ¿A qué se debe el optimismo?
- Desde el ángulo jurídico, algunos conceptos que marcó la Corte al rechazar la medida cautelar, parecieron alentadores tanto para los expertos que viajaron a Holanda, liderados por Susana Ruiz Cerrutti, como para los que se quedaron acá. Por ejemplo, que los jueces hayan explicitado que todavía pueden disponer, textualmente, el cese de las construcciones o el desmantelamiento de las plantas de celulosa. Y que Uruguay asume ese riesgo.
- El plazo de seis meses otorgado ayer permite mantener la atención sobre la disputa en la Corte Internacional. Esto, analizan en la Rosada, ayuda a desalentar a inversores y entidades financieras, que carecen de garantías de que las papeleras sean una inversión segura. La Corporación Financiera Internacional, del Banco Mundial, tiene pendiente la aprobación de créditos para estas empresas y la profundización de un estudio de impacto ambiental. Incluso en esta instancia judicial, Argentina puede aportar todos los datos nuevos que tenga y estudios que se produzcan.
- La Corte enfatizó que Argentina puede solicitar otra medida cautelar con nuevos elementos. La conveniencia de hacerlo se irá evaluando con los meses. Sería una alternativa viable, sugieren, si fracasara la estrategia del “estrangulamiento financiero”.
- Según los cálculos oficiales, en menos de un año habrá terminado la etapa de presentaciones escritas del pleito en La Haya. Entonces habrá, otra vez, alegatos orales y, al fin, el tribunal definirá todo. Hasta hace pocos días se hablaba de cinco años, lo habitual en estas controversias. Ahora las especulaciones apuntan a fines del año próximo. Para ese entonces la finlandesa Botnia dice que terminará su planta, mientras que la española Ence se propone mediados de 2008. “La sentencia definitiva podría ser antes de que empiecen a operar”, sacan cuentas en la Secretaría de Medio Ambiente. Este escenario, dicen, quizás aplaque las protestas de la asamblea ambientalista de Gualeguaychú, que es uno de los puntos que más les preocupa.
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“Somos la gota que horada la piedra, en un trabajo lento y permanente”
En Gualeguaychú realizaron una caravana de siete kilómetros sobre la Ruta 14 en rechazo al fallo de La Haya contra el pedido de la Argentina para que se suspenda la construcción de las papeleras. Advirtieron a las empresas que continuarán las protestas.
Por: Laura Vales Desde Gualeguaychú Página12 15/7/06
Con una caravana que cortó tres horas el tránsito en la Ruta 14 –la vía más importante del Mercosur–, Gualeguaychú retomó sus protestas contra las papeleras. Lo hizo en un día frío y ventoso. Desde la una y media de la tarde, refugiados en el interior de sus vehículos, miles de vecinos se volcaron a la ruta y avanzaron a paso de hombre ocupando todo el ancho del asfalto. No era un corte de ruta pero, por el efecto tapón, a cada extremo de la caravana se fueron acumulando camiones varados, mientras que los turistas optaban por refugiarse en los paradores o desviarse de su camino y entrar a la ciudad para esperar el fin de la movilización. Fue la primera actividad de la asamblea ambientalista tras el fallo de la Corte de La Haya.
Los vecinos leyeron un mensaje para Botnia y Ence, en el que dijeron a las empresas que “no se sientan tranquilas” con el dictamen que les permitió seguir su construcción. “Somos la gota que horada la piedra, en un trabajo lento pero permanente”, se definieron.
La marcha partió del acceso sur de la ciudad, junto al parque industrial. Recorrió unos 15 kilómetros de ruta, y en varios oportunidades se detuvo por completo.
Jorge Leisa fue uno de los que se bajó del auto en una de esas esperas, para estirar las piernas. Allí, parado sobre la cinta amarilla del asfalto, se encontró con Wilfredo Larrivey, también asambleísta, y más tarde escuchó las preguntas de Página/12. Con un año continuo de movilizaciones, los vecinos están duchos en tratar con la prensa.
–Cada vez estoy más conforme con el fallo de la Corte –anunció Leisa tras las presentaciones.
–¿Le gustó?
–Claro. Salvo la cautelar, nos dan la razón en todo.
Leisa dice que no está haciendo un chiste, que leyó el fallo y que “los considerandos son más importantes que la resolución”. Dice también que él es vasco francés y por eso tiene la cabeza dura. Agrega que él no es el único, que “la mitad de la población de Gualeguaychú desciende de vascos franceses”. Su amigo Larrivey sonríe, pero no opina. Parece divertido.
–Vos también sos vasco francés –le recuerda Leisa.
–¿Cómo puede defender el fallo? Si La Haya frenaba las obras, hoy Botnia posiblemente se estaría yendo.
–Puede ser. Pero los jueces dicen en los considerandos que pueden desmantelar la fábrica si contaminan.
–¿Usted piensa lo mismo? –pregunta Pagina/12 a Larrivey.
–Todo inversor huye si hay peligro –dice él, tal vez para salir del paso. Y no se puede hablar más, porque la caravana se ha puesto de nuevo en marcha y cada cual corre a su auto.
Gendarmería se desplegó en la ruta para evitar incidentes con los camioneros. Dos uniformados en moto recorrieron la movilización por la banquina, mientras un helicóptero sobrevolaba.
Según los organizadores, la marcha reunió tres mil quinientos autos en una fila de siete kilómetros. Por el avance lento y las interrupciones (alguna atribuida a la propia Gendarmería, que por error permitió el paso a un grupo de camiones que luego debieron reubicarse en la banquina) el recorrido llevó casi cuatro horas; es más del tiempo que lleva viajar de Gualeguaychú a Buenos Aires.
La manifestación congregó básicamente a la clase media motorizada, mientras que aquellos que no tienen auto debieron seguir la protesta por televisión y sumarse al final, cuando de regreso a la ciudad se hizo un acto en la costanera. Pero, sin dudas, el tema moviliza a la sociedad de punta a punta. Ayer, en la protesta estaba Carlos Sánchez Alzaga, el vecino quizá más rico de la zona, dueño del balneario El Ñandubaysal, desde donde se ve la chimenea de Botnia. Teme que sus tierras se devalúen si llega el olor a huevo podrido que emite la fábrica cuando se pone en funcionamiento. En la misma caravana, Fabiana Silva, desocupada en busca de trabajo, también podía dar su versión del peligro. “Desde que empezamos con esto, con mi marido no sabemos si vamos a seguir viviendo acá. Hasta tuve que repensar si quiero tener hijos.”
Con todo (o habría que decir: por estos motivos), ayer la ciudad hizo un esfuerzo por mostrarse recompuesta luego del mazazo recibido desde La Haya. Mañana harán una gran subasta de elementos donados por los vecinos para reunir fondos, ya que el próximo 20 la asamblea enviará una delegación a Córdoba, donde se reunirán los presidentes del Mercosur.
Por ahora no volverán los cortes de ruta. La gente dice que hace demasiado frío para mantener un corte, que exponerse a enfermarse sería un error, y que además el bloqueo del puente a Fray Bentos no causaría daños al Uruguay, porque estamos fuera de la temporada turística. Los cortes, probablemente, volverán con el calor. Con todo, nada es demasiado firme ni taxativo. La próxima asamblea está convocada para el martes que viene, y recién entonces decidirán los pasos a seguir. |
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Última actualización ( Julio 16, 2006 )
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