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¿Quién es Branko Marinkovic? Imprimir Correo
Por: chango   
Mayo 03, 2008
Con su marcado anticomunismo Marinkovic tuvo papel central en el juego nada cívico de generar pánico en la población para obligarla a obedecerles ciegamente, con declaraciones que señalan gran ignorancia, una dañina ligereza e irresponsabilidad y su mentalidad de señor feudal que dispone de la vida de la gente.

Con la oposición de su propia esposa, Branko Marinkovic se postuló a la Presidencia del Comité Cívico y ganó. En esas elecciones se denunció que la fórmula del empresario aceitero compró los votos de los delegados a Bs. 10.000. Este estilo causó serías peleas internas en las organizaciones afiliadas al ente cívico pues todos querían votar para lograr paga. Los bandos internos de la Federación Universitaria Local de la UAGRM, uno encabezado por el inefable Chiqui Martínez y el otro por Jorge Santiestevan, protagonizaron sendas peleas campales en las instalaciones de la propia Universidad por el control de la cartera de "Delegado estudiantil ante el Comité Cívico". Otro caso fue la pelea por el control de la máxima representación de las juntas vecinales que quedaron divididas en una FEDJUVE, encabezada por Rodolfo Landivar y reconocida por los cívicos, y otra FEJUVE. Todo esto como correlato de una elección del "gobierno moral de los cruceños" que prometía jugosos premios.

Desde hace rato se sabe, pero no se dice, que la compra del voto de los delegados es práctica común en esa organización. Gana el que más ofrece no el que demuestra mayor liderazgo o un programa. El candidato perdedor, Jaime Santa Cruz, ex lugarteniente del fachísimo Germán Antelo, denunció también todo esto. Recientemente afirmó que la elaboración y aprobación del Estatuto Autonómico ha sido demasiado apresurada. Sus criticas de corte democrático muy inocuas le han valido recibir amenazas y ser calificado de "traidor" y "masista"; con lo cual se prueba que la intolerancia en la era Marinkovic alcanza sus puntos más altos en el seno del propio Comité.

Branko Marinkovic dio señales de que su gestión sería diferente a la de su antecesor, Germán Antelo. Incluso, llegó a mostrarse preocupado por una eventual división del país que vaya a afectar sus negocios pues las capitales del occidente son un mercado importante para su aceite.

Marinkovic se dijo demócrata, conciliador, equilibrado, y aseguró que practicaría cierta mesura en el trato con el gobierno del MAS, logrando que muchos respiren aliviados porque creyeron que iba a producirse un cambio y que la pelea de comadres de cívicos y gobierno, que ya comenzaba a afectar a la economía del país, bajaría de intensidad y se produciría un acuerdo.

En una primera instancia, Marinkovic anunció que hasta era capaz de invitar a Evo Morales a su acto de posesión como presidente del Comité, esto como gesto de buena voluntad. Pero pronto cambió de parecer porque los cívicos más ultras lanzaron sus alaridos de protesta, Branko retrocedió y no se atrevió a volver a pensar en invitar a Evo ni para la efemérides departamental. Paulatinamente fue adoptando posiciones más intolerantes y fascistas, su gestión es ahora continuidad y profundización de lo hecho por Antelo, que coordina con él la represión de activistas que van contra las autonomías.

De su primera imagen de "demócrata", hoy no queda nada. Decir que fue un demagogo, puede resultar fácil y hasta cómodo. Pero hay que decir también que en la medida en que fue adoptando discursos y actitudes cada vez más cercanas al golpismo que gusta a los cívicos fanáticos más violentos, aplacó la desconfianza provocada en los primeros días, y así se acabaron las críticas al interior del comité y se produjo la aparente unidad monolítica en torno a su figura. Todavía hay ultras que le piden más radicalismo. Ha terminado haciéndoles caso en varias cosas pero a su propio ritmo.

Branko proyecta ahora la imagen de un fascista fanático, soberbio y encima está su terrorismo verbal, que practica conciente de la influencia efectiva que tiene sobre la vida y los nervios de la gente. Los medios lo único que hacen es amplificar este terrorismo hasta niveles patológicos.

La soberbia que viene demostrando se explica, en parte, en el hecho que no es una persona que se haya desarrollado en el ejercicio de la política, en el estudio y la generación de ideas; políticamente es nulo. Branko es un patrón, no es un político, y a pesar de que es dirigente cívico y se llena la boca de civismo jamás participó de organizaciones dedicadas al debate y a la problemática de los ciudadanos, de sus condiciones de vida, de sus accesos a fuentes laborales, de sus niveles salarios o de los problemas de la ciudad; todos estos son temas auténticamente cívicos. Estudió en una universidad del exterior (como Tuto Quiroga), de haberse formado en el país, tal vez, entendería de otra forma la compleja realidad del país, pero obviamente, siempre dentro de sus esquemas de burgués criado para mandar y hacer dinero.

La irrupción de Branko en el escenario de la politiquería burguesa, disfrazada de civismo y de defensa de las regiones, es consecuencia de la caída de los partidos políticos tradicionales en octubre del 2003. En una ocasión, mucho antes de ser dirigente cívico, durante una entrevista sostenida el 2004 en el programa "Que no me pierda", del incendiario Enrique Salazar, afirmó que en realidad le gustaría estar en otra parte, en su empresa, dirigiéndola para no perder dinero o con su familia, en vez de estar metido en la política y temas afines. Agregó que no tenía otra opción porque los partidos políticos estaban hundidos, los peligros de un nuevo "Octubre negro" amenazaban con destruir la propiedad privada, y alguien tenía que hacer algo.

Su llegada a la presidencia del Comité fue saludada por muchos como algo bueno por tratarse precisamente de una persona joven, sin militancia anterior en partidos políticos, y por ser empresario "productor". Estas cualidades, decían los cívicos y analistas, aseguraban que iba a trabajar por la defensa de los intereses de "Santa Cruz". Su inexperiencia en cuestiones de política no resultaban mayor problema frente a su condición de "productor" y empresario "emprendedor".

Esto indica el desprecio por la generación de ideas que tiene la clase dominante cruceña, tan apegada a copiar lo venido de afuera, chata y sin perspectivas históricas de convertirse en burguesía poderosa dispuesta a pelear, y no mendigar, mercados en el mundo. Esto hace la diferencia entre las autonomías cruceñas y las de otros países.

Muchas críticas contra Marinkovic hacen énfasis en su condición de extranjero, particularmente en el hecho de ser descendiente de emigrantes croatas a los cuales se relaciona forzadamente con la ultraderecha croata que colaboró con Hitler (la ustachi).

Marinkovic es comparado con los españoles que sometieron a las naciones originarias. Algunos indigenistas dicen que de nuevo la historia se repite, un extranjero, un invasor que no es de estas tierras, llega para apoderarse de ellas y acabar con los pueblos originarios que son sus legítimos dueños, lo que en los hechos se ajusta a las prácticas de Branko que junto a sus hermanos parece haberse adueñado del espacio llamado Laguna Corazón, en pleno territorio indígena guarayo.

Las críticas a Branko se complementan con las otras que dicen que Evo Morales no es boliviano sino indígena o aymara, respuesta que usa gente como Marinkovic y los cívicos racistas para atacar a Morales y al MAS. Todo esto alimenta la bárbara pelea de comadres que sostienen ambos bandos, completamente atravesada por el culturalismo que niega el derecho de las personas a escoger y ejercer libremente la nacionalidad que mejor les parezca y adscribirse a su respectiva cultura; pero que amenaza con destruir al país. Los cívicos cruceños le niegan a los collas y a los indígenas el derecho de practicar libremente sus creencias y los indigenistas no tienen mejor idea que hacer lo mismo lo cual les muestra igual de intolerantes. Si se sigue el mismo razonamiento indigenista, hasta los obreros serían enemigos del movimiento indígena campesino y no sus potenciales aliados de clase, por el hecho de no ser indígenas. Así se fortalecen las bases del racismo y la descomposición acelerada de la sociedad.


El terrorismo de Branko para manipular a la gente.

Tras el parto y la "bendición" de los estatutos autonómicos, los anuncios apocalípticos de los cívicos no se cumplieron en sentido de que las hordas de indios y militares del MAS, cual orcos que bajan de las montañas, sedientos de muerte; cercarían Santa Cruz para sitiarla y bañarla en sangre. Los medios en su momento también corrieron la voz y dijeron que el gobierno se preparaba para militarizar la cooperativa de agua Saguapac, para dejar a Santa Cruz sin agua, que también se preparaba la militarización de las refinerías para dejar a la ciudad sin diesel. La explicación que los cívicos dan es que esos rumores en realidad eran falsos, cívicos y Prefecto, explican que en realidad todos eran rumores difundidos... ¡por el propio gobierno! con el fin de asustar a la gente e impedir que asista a la concentración del 15 de diciembre en el Parque Urbano. Por eso, en esa concentración se les oyó gritar una y otra vez "no nos amedrentan ¡no tenemos miedo carajo! ¡no tenemos miedo carajo!"

Los medios y los cívicos esconden que esos rumores son de su propia factura, difundidos masivamente por gente afín vía mensajes de texto a celulares y correos. También los medios dieron cobertura a declaraciones alarmistas en ese sentido. Los cívicos y sus medios enferman a Santa Cruz de odio y de miedo. Parecen sufrir del efecto psicológico llamado proyección, por el cual sus males lo endilgan a otro.

Con su marcado anticomunismo Marinkovic tuvo papel central en el juego nada cívico de generar pánico en la población para obligarla a obedecerles ciegamente, con declaraciones que señalan gran ignorancia, una dañina ligereza e irresponsabilidad y su mentalidad de señor feudal que dispone de la vida de la gente.


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