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Haití, el estómago de los pobres bajo control de los plutócratas Imprimir Correo
Por: Loty Malebranche Camille (inSurGente.-20/4/08)   
Abril 20, 2008
En el momento en que las revueltas del hambre alcanzan su paroxismo, hay un aspecto esencial que el caso de Haití revela a todos: la voluntad del norte plutocrático de controlar el estómago de los pobres del Sur. En Haití, el dumping de los productos estadounidenses subvencionados por el Estado estadounidense para destruir la producción local sin subvención ni medios, terminó por triunfar sobre la alimentación producida localmente. Víctima de esta competencia desleal exterminadora de los agricultores pobres, la República Haitiana poco a poco se convirtió en una especie de cloaca de los productos agrícolas, avícolas y piscícolas de baja calidad de los Estados Unidos.

A un país que comía con opulencia su carne sana, sus alimentos, sus frutas (plátanos, naranjas, guariábana, melones, papayas, piña, chirimoyas) y sus cereales naturales y los exportaban, se le terminaron por imponer los pollos con hormonas, toda clase de menudencias de aves, los desechos de pescados mefíticos de las piscinas de Miami, pescados ya de suela que incluso los atracados de los EE.UU rechazan sobre su mesa tan poco higiénica. También hay que decir que la langosta y el pescado haitianos son pescados en altamar por barcos estadounidenses que sólo dejan los más pequeños para los haitianos que apenas disponen de técnica pesquera que pueda competir con los estadounidenses violando las aguas territoriales haitianas con toda facilidad.

Breve repaso histórico de una marcha hacia el suplicio.

En 1971, Bebé Doc. - a la muerte de su padre, el caníbal François Duvalier - a sido aceptado e investido presidente haitiano por el Departamento de Estado de los E.E.U.U, con el único objeto de iniciar este tipo de cambios alimentarios antedichos al país, con la intervención del FMI y el Banco Mundial con sus organismos regionales.

Se comenzó a sustituir por un ganado porcino rosado venido de los Estados Unidos, el ganado porcino negro de Haití matado por un cierto organismo especializado en la neutralización de la peste porcina africana, supuestamente inminente en Haití. ¡Dicho organismo de eliminación de los cerdos haitianos, nombrado Peppadep, operaba bajo la instigación estadounidense mediante el Banco Interamericano de Desarrollo y con el apoyo cómplice de otros países continentales como el Canadá, ese buen sirviente en todas las fechorías de los estadounidenses, que presionó al Gobierno haitiano bajo el engañoso pretexto de la prevención de dicha peste porcina que, por otra parte, nunca fué comprobada en el país según los campesinos ganaderos! ¡Probablemente David Cooper tenía razón al tratar de "cerdhumano" al burgués del norte, burgués que, en esta ocasión particular, eliminó completamente la raza auténticamente porcina, su rival! ¡Se mataron también las aves haitianas por un ejército de mangostas desplegadas en Haití, una vez más por los EE.UU, para combatir una supuesta peligrosa infestación de serpientes en el país!

Hay que decir que en Haití, país mayoritariamente campesino y de tradición vudú dónde el apego familiar a la tierra excede al forastero para afianzarse en una mística que los campesinos designan bajo el nombre créole de "bitasyon", es decir, vivienda [NdT, del francés "habitation"], especie de microfundios que alojan las plantaciones y a los cultivadores que los consideran como dominio de los espíritus y de los antepasados entre los vivos donde estos cultivadores campesinos llevaban su dura existencia trabajosa sin dirección del Estado Moloch haitiano [Moloch es un dios al cual los fenicios sacrficaban a sus hijos], alimentando entonces el país, proporcionando productos de exportación, manteniendo al mismo tiempo un pedazo de policultivo de subsistencia.

La política de Wilson de transformar las tierras haitianas en propiedades estadounidenses para los latifundios exclusivamente dedicados a la caña de azucar y a otros productos de exportación a cuenta de la Banana Fruit, había fallado incluso durante el período más fuerte de la primera Ocupación yanqui del país que fué de 1915 a 1934. La resistencia campesina, a pesar de las ametralladoras y las masacres, había impedido la aplicación de la política económica de la potencia continental que lo había conseguido en muchos otros países del continente. Entonces, como por venganza, después de la muerte de Papá Doc. (François Duvalier) el inmundo y retrógrado criminal contra la humanidad sin embargo, a pesar de todo nacionalista en algunos puntos, en particular, con respecto a la autarquía [soberanía] alimentaria del país, los estadounidenses pues aprovecharon la ocasión aceptando y coronando a la cabeza de Haití a Jean-Claude Duvalier - hijo y delfín de François, joven ignaro de 19 años - que no conocía otra cosa que el tiro, el volante y el sexo.

Así pues, el Departamento de Estado de EE.UU tenía, a la cabeza del Estado haitiano, su instrumento de destrucción de la autarquía alimentaria del país. Todo esto para realizar por fin el sueño estadounidense de destruir, aunque cometiendo un crimen económico sin precedentes, esta autarquía alimentaria haitiana, devastando triunfalmente el bastión de autonomía o incluso de rebelión resistente de un pequeño país de tradición revolucionaria que había vencido a Napoleón con su expedición de más de 40.000 de sus mejores soldados rasos en 1803 y había devuelto a casa con las manos vacías, con respecto a la transformación agraria preconizada por Wilson, a decenas de miles de estadounidenses ladrones que habían saqueado como en una película de vaqueros al banco nacional de Haití, antes de la desocupación y la salida de los yanquis en 1934.

¡Se sabe por otra parte que los Presidentes estadounidenses Jefferson en el siglo XIX y F.D.Roosevelt en el siglo XX no ocultaban su odio hacia "esta peste independentista y abolicionista de negros que tomaron su independencia por las armas" (1)! El orgullo de las masas haitianas de decir siempre "no" a los depredadores colonialistas, racistas, negrófobos y hambreadores del planeta por fin había sido borrado del paisaje, tocando el fondo del abismo por los asaltos de un comercio desreglamentado por los Estados Unidos que infligía un suplicio despiadadamente orquestado contra Haití.

Final de la historia y victoria criminal y hambreadora del dumping.

La impostura criminal diabólica del dumping continuó alegremente luego de la caída de Jean-Claude, derrocado tras levantamientos populares en febrero de 1986. El Cng (consejo nacional de Gobierno) que sucedió a Jean-Claude, abrió el país a los productos poco costosos de los Estados Unidos - ya que estaban subvencionados por el Estado de los EE.UU - en adelante vencedores en su política de destrucción de la producción agrícola haitiana. Los Estados Unidos pudieron pues proseguir su abominación racista y antihaitiana con la bendición de la política-coartada del Cng que pretende combatir sin matices y de esta manera expeditiva, la carestía de la vida. ¡Así pues, el arroz, el guisante, la harina, la leche en conserva y muchos otros productos como patas de pollo made in EE.UU han bombardeado los mercados públicos haitianos a precios providenciales para los compradores con ingresos limitados, pero desencadenaban el desastre de hoy sin que los gobernantes haitianos, secuaces de los estadounidences, se lo impidieran o intervinieran de alguna manera!

Al final de los años 90, el neoliberalismo y sus morrallas que se hacen llamar economistas que no citaré para no hacerles la publicidad, se escuchó en las ondas de algunas radios haitianas como un evangelio de la salvación económica a través de la liberalización del mercado para liberar al pueblo haitiano de la miseria. Estos pobres imitadores tropicales de Alain Mink, él mismo repugnante, convencieron a las clases medias y pequeños-burguesas de que los Estados Unidos quieren el bien del país y que era necesario presionar al poder para que Haití se abra aún más a un dumping que ya se preparaba a convertirse en precios exorbitantes una vez el asesinato de la agricultura y la ganadería haitiana fuera completamente exitoso y definitivo... El Usaid, el usis, el Iri, el Food for care... todos los organismos estadounidenses en Haití alimentaban y alimentan a estos patanes economistas para mistificar intelectualmente a imbéciles de las clases medias escolarizadas, a algunos sectores desinformados de las masas y a mitificar lo que es en realidad un mecanismo simplón de destrucción de un país a través de la estafa de la competencia desleal del más rico país del mundo. Con su lúgubre éxito contra Haití, no solamente los estadounidenses se deshacen de su basura de productos sin valor, venden sus porquerías redhibitorias a precios inaccesibles para los haitianos; ¡Sino que además, y esto es terrorismo exterminador, tienen hoy la llave del estómago de los haitianos, el terrorífico poder de crear hambrunas artificiales para destruir todo Gobierno o movimiento patriota que quiera cambiar de política para transformar la faz patibular de este país enfermizo y martirizado!

El nuevo terror del mundo es pues el hambre como arma de destrucción masiva de los pueblos entre las manos de algunas transnacionales y de Estados del norte que les garantiza su reino de selva donde la vida de los pueblos del sur y los pequeños Estados de la periferia, no es nada más que una caminata mortal hacia el suplicio planificado.

 

(1) Observaciones de Jefferson recogidas en otras palabras por Roosevelt sobre la independencia haitiana.

Nacido en Haití, Camille Loty Malebranche enseñó la filosofía en terminal en varias escuelas incluida la Escuela Gérard Gourgue. Estudió filosofía individualmente. Publicó más de cincuenta artículos en los diarios haitianos Le Nouvelliste, Le Matin y el semanario Haïti en Marche.

Traducción de Juan Baltazar Domínguez para Aporrea

Fuente LeGrandSoir.info

Articulo original en francés:

http://www.legrandsoir.info/spip.php?article6502


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