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Hay que indignarse pero además construir organización |
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Por: La Juventud 2/12/07
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Diciembre 02, 2007 |
La política de gobierno hoy ha generado múltiples reacciones sociales, algunas de incredulidad, otras de acostumbramiento, a lo que hace no mucho tiempo eran verdaderas "barbaridades" para la izquierda,
y otras de una cada vez más extendida y por momento sorda aun o generalizada indignación de la militancia consecuente y también del electorado que votó por el cambio y ha recogido el más descarado, continuismo político.
No vamos a abundar sobre lo que nuestra prédica ya ha abundado. Aunque es más que cierto que la acción política del elenco gubernamental ha provocado en mucha gente una verdadera desorientación que no se corresponde con el viejo discurso político del Frente Amplio. También es necesario, expresar que desde estas páginas hubo alertas prematuros de éste proceso de verdadera reconversión ideológica de las posiciones antiimperialistas y populares del FA. Aunque en todo este proceso político que sufre el campo popular y especialmente la situación que vive el movimiento obrero es más necesario que nunca empezar a mirar en forma cada vez más detenida sobre las condiciones de organización existentes. Más cuando la organización
política se ha transformado en un foro, sin movilización popular acorde a las necesidades inmediatas de la estrategia de gobierno progresista. Lo que hoy se vive no es posible resolverlo con un decreto, ni con una mera opinión escrita, se necesita del esfuerzo colectivo y lo más amplio posible, en materia de organización para enfrentar la política de conciliación de clases que hoy existe con el apoyo explícito e implícito, de dirigentes políticos y sociales.
Sin duda que una de las lesiones mayores, del abandono de la lucha de muchos dirigentes que se van pasando con actos desvergonzados hacia posiciones de la derecha tradicional, - el daño mayor que producen- es que al tiempo que burgueses y altos empresarios están tranquilos y contentos engordando sus ganancias con “el país productivo”, los que quedan a la deriva y sin organización que los defienda, abandonados, son hombres y mujeres de partido y trabajadores pobres que ni los sindicatos, ni los partidos tradicionales de la llamada izquierda, los tienen en cuenta, más que para las futuras campañas electorales.
Luego que estas pasan el militante ya no sirve, pues son la elite la que está en condiciones de gobernar, poseedora casi mágicamente de la “cultura de gobierno”.
La dirección del FA y el gobierno nacional se equivoca, si piensa que la población que los votó los va aguantar, haciendo lo mismo que la derecha tradicional con una cara “más comprensiva”.
La crisis que hoy tiene la izquierda tradicional está allí, no la busquen en otro lado. Por ello es que ello tiene mucho que ver con lo que sucede con el movimiento de masas, y como los trabajadores y el pueblo no deja trampearse el destino defendiendo sus intereses fundamentales. El Uruguay nuevamente vive momentos cruciales. Para algunos los momentos cruciales son cuando se vive una situación electoral. Hay que agregarle a ello que lo que lo antecede suele ser más importante que las elecciones, pues lo uno depende de lo otro.
Hoy son tiempos de construcción política organizativa junto al pueblo, con serenidad, firmeza y sin entregas de ningún tipo. Ni tampoco poniendo al movimiento obrero atrás del Radisson con el embajador norteamericano, o al gobierno atrás de Bush, o al FA haciéndoles los mandados a algún Ministro o Intendente. El movimiento popular debe romper en forma independiente el espinazo de ésta política, con exigencia y responsabilidad.
Levantando con fuerza para que no se caigan, ni dejarlas arriar por nadie, la banderas de Artigas que representan la lucha de la patria vieja y la necesidad histórica presente y futura, de la segunda independencia y la lucha hacia el socialismo.
Editorial La Juventud 2/12/07
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