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Por: el Administrador
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Junio 20, 2006 |
Bordaberry fue efectivamente presidente de la República, pero al dar el golpe de Estado del 27 de junio de 1973 se transformó lisa y llanamente en Dictador...
Por:Andrés Capelán COMCOSUR 17/6/06
A casi 30 años de su auto golpe de Estado, en el día de ayer el dictador Juan María Bordaberry declaró por primera vez en calidad de indagado por su atentado contra la Constitución. Al igual que todos y cada uno de los terroristas de Estado que en los últimos tiempos están visitando juzgados, el autócrata “deslindó cualquier responsabilidad de los delitos que se le imputan en este expediente”.
Al igual que dijera el día anterior su sucesor Gregorio Álvarez, Bordaberry aseguró que nunca se enteró de los crímenes que se estaban cometiendo a su alrededor. Es lógico, ambos prefieren pasar por estúpidos antes que reconocer sus delitos. No podía esperarse ahora un acto de valentía de individuos que actuaron tan cobardemente cuando tuvieron el poder en sus manos.
Pero bueno, este comentario no versará sobre los dichos y los hechos del dictador, sino sobre las diferentes formas que utilizan para referirse a él los distintos medios de comunicación; lo que es una fácil manera de descubrir afinidades ideológicas. Privilegiando su gobierno legítimo a su ilegítimo, los diarios Últimas Noticias y El País (en su momento vocero oficioso de la Dictadura) le llaman “ex presidente”. El portal Observa busca un balance: titula con su apellido, y en el cuerpo de la crónica se refiere a él primero como “ex presidente” y luego como “ex dictador”.
Para Montevideo Portal, Bordaberry es el “ex presidente de la dictadura”, y Espectador.com y el diario La República le llaman “ex dictador”. En esta última publicación -usualmente- algún redactor de planta se refiere a él como “ex presidente de facto”, pero el periodista Roger Rodriguez sí le llama por su verdadero nombre: “dictador” (así también se le llama en el semanario Brecha). Algo similar sucede con el dictador Gregorio Álvarez.
Esta no es una cuestión semántica sino filosófica, porque el nombre sí hace a la cosa. Del mismo modo que un escritor merece ser recordado por sus mejores obras, un delincuente debe ser recordado por sus peores delitos. Si un criminal golpea a su víctima antes de asesinarla, es condenado por asesino y no por “lesiones gravísimas”.
Bordaberry fue efectivamente presidente de la República, pero al dar el golpe de Estado del 27 de junio de 1973 se transformó lisa y llanamente en Dictador hasta el fin de los tiempos. Si el doctor Fulanez asesina a su mujer, su carácter de asesino primará sobre su calidad de abogado.
Bordaberry fue presidente primero y dictador después, corresponde entonces llamarlo lisa y llanamente dictador, incluso sin el “ex”. ¿De donde salió eso? ¿Alguien habla hoy -por ejemplo- del “ex dictador Gabriel Terra”? No. ¿Alguna vez se le llamó “ex asesino” a Pablo Goncalvez? Tampoco.¿Por qué entonces usamos el término “ex” para referirnos a los dictadores aún vivos? Y conste que me caben las generales de la ley, hasta no hace mucho yo también hablaba de “ex dictadores”. Las cosas por su nombre, pues.
Bordaberry fue, es y será Dictador a secas.
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Última actualización ( Junio 20, 2006 )
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