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En el aniversario de la muerte del Che. Un muerto que no para de nacer Imprimir Correo
Por: Raúl Zibechi y otros   
Octubre 07, 2007
cheEs en este sentido que la expansión de la iconografía del Che no puede sorprender a nadie. ¿Podrían acaso los jóvenes mitificar algún futbolista cuando asistimos al estrepitoso fracaso del principal deporte nacional? Dicho de otro modo, ¿hay algo de heroico en nuestra sociedad, en sus gobernantes, en sus intelectuales, en sus artistas, que merezca convertirse en icono, en representación de los sueños de los adolescentes? Mientras esto siga siendo así, y quizá aún aunque cambie, la imagen del Che seguirá sonriendo en el imaginario juvenil.

Breve biografía

Ernesto Guevara de la Serna nace el 14 de junio de 1928 en Rosario, Argentina. A los dos años de edad sufre su primer ataque de asma. La familia se muda en 1932 a la ciudad de Altagracia por recomendación médica.

En diciembre de 1947 ingresa a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Durante 1952 viaja por Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela en compañía de Alberto Granados. El 12 de junio de 1953 recibe el título de médico. El 6 de julio parte rumbo a Venezuela, pero la situación que encuentra en Bolivia y su posterior contacto con exiliados latinoamericanos en Perú le hace cambiar de idea.

En diciembre de 1953 llega a Guatemala. En enero de 1954 conoce a Antonio Ñico López, participante del asalto al Cuartel Moncada, con el que entabla amistad. Después del golpe de Estado que culmina con el derrocamiento del gobierno democrático de Jacobo Arbenz, el Che parte rumbo a México.

En julio de 1955 conoce a Fidel Castro y se enlista como médico de la futura expedición del Granma. El 25 de noviembre de 1956 los combatientes revolucionarios parten del puerto de Tuxpan con rumbo a Cuba. El desembarco se produce el 2 de diciembre y los rebeldes son sorprendidos pocos días después en Alegría de Pío por el ejército de Batista.

El 17 de enero de 1957 participa en el primer combate victorioso de los rebeldes en La Plata. El 28 de mayo se obtiene una importante victoria en el ataque al cuartel del Uvero. Según el Che, este combate marca la mayoría de edad del Ejército Rebelde.

El 5 de junio, es nombrado jefe de la cuarta columna rebelde (en realidad, la segunda). Entre julio y diciembre fija su campamento en la zona de El Hombrito. Ahí instala una escuela, una fábrica de zapatos, una talabartería, una armería, una hojalatería, una herrería y un horno para hacer pan.

El 21 de agosto de 1958, el Che recibe la orden de marchar con destino a la provincia de Las Villas para ponerse al frente de las unidades del Movimiento 26 de julio que operaban en esa zona. La columna invasora 8 "Ciro Redondo" parte el 31 de agosto desde El Jíbaro. El 8 de septiembre llega a Camagüey. El 15 de octubre, después de recorrer más de 500 Km, llega a la sierra de El Escambray. El Che instala su comandancia en Caballete de Casa.

El 28 de diciembre, como parte de la ofensiva final del Ejército Rebelde, inicia el ataque a la ciudad de Santa Clara. El 31 de diciembre se consuma la toma de la ciudad y el triunfo de la Revolución. El 2 de enero de 1959 se traslada a La Habana. El 7 de febrero es declarado ciudadano cubano por nacimiento.

El 26 de noviembre de 1959 es nombrado presidente del Banco Nacional de Cuba.

El 4 de marzo de 1960 acude al lugar dónde estalló el barco francés La Coubre. Al día siguiente, durante la despedida de duelo de las víctimas del sabotaje, su imagen queda plasmada en una memorable fotografía.

El 21 de octubre parte en un viaje hacia los países de la comunidad socialista. Visita Checoslovaquia, la Unión Soviética, Alemania Oriental, Hungría, China y Corea del Norte. El 6 de enero de 1961 informa en televisión los resultados de su viaje.

El 23 de febrero es nombrado Ministro de Industrias.

El 9 de abril publica en la revista Verde Olivo un artículo titulado "Cuba, ¿excepción histórica o vanguardia en la lucha contra el colonialismo?".

El 16 de abril se translada a la comandancia de occidente en Consolación del Sur, Pinar del Río, pues la inteligencia cubana piensa que habrá una invasión por esa zona, la más cercana al continente. El Che sufre un accidente con su pistola. El desembarco mercenario finalmente se produce en Playa Girón y es derrotado en tan solo 72 horas.

El 2 de agosto viaja al frente de la delegación cubana rumbo a Punta del Este, Uruguay, para participar en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico Social. El día 8 interviene en la quinta sesión plenaria y fustiga la denominada Alianza para el Progreso. El 17 pronuncia un discurso en la Universidad Nacional de Montevideo. El 19, tras concluir su visita a Uruguay, viaja a Argentina y Brasil. El 23 informa en televisión al pueblo de Cuba los resultados de la Conferencia de Punta del Este.

El 22 de octubre de 1962, al desencadenarse la Crisis de Octubre, se le asigna la defensa de la parte occidental del territorio cubano. El Che instala su comandancia en la cordillera de los Organos, Pinar del Río.

El 30 de junio de 1963 viaja a Argelia para participar en las actividades por el aniversario de la independencia.

El 17 de marzo de 1964 parte con rumbo a Ginebra para participar en la Conferencia Mundial de Comercio y Desarrollo.

El 12 de marzo de 1965 el semanario uruguayo Marcha publica el artículo del Che titulado "El socialismo y el hombre en Cuba".

El 3 de octubre, en el acto de constitución del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Fidel lee la carta de despedida del Che.

El 3 de noviembre de 1966 llega a La Paz, Bolivia, con el nombre de Adolfo Mena González y pasaporte uruguayo. El 7 de noviembre se incorpora a la guerrilla.

El 18 de abril de 1967 se publica en Cuba su "Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental".

El 8 de octubre es herido en combate en la Quebrada del Yuro. El 9 de octubre es asesinado en el pueblo de Higuera.

El 28 de junio de 1997 un grupo de expertos cubanos y argentinos descubre una fosa común en Vallegrande con los restos del Che y de otros 6 guerrilleros.

Patriagrande.net

 

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En el aniversario de la muerte del Che. Un muerto que no para de nacer


Raúl Zibechi

Lejos de la opción ideológica o del "consumismo burgués", a 40 años de su muerte, para una porción significativa de jóvenes el Che parece representar la resistencia al conformismo.

Tiene sólo 20 años y ninguna camiseta con la imagen del Che en su ropero. Pero cuando tuvo que concurrir al programa de tevé Locos por Saber representando a su liceo, se decidió por el desafío. Pidió prestada una remera con la emblemática imagen a un amigo y se presentó con su mejor sonrisa ante las cámaras. "Fue por rebeldía", razona Yamandú. "El programa lo auspicia la secta Moon...". No hace falta dar más detalles. En las culturas juveniles las palabras sobran y las imágenes no necesitan explicaciones. La contundencia del gesto de Yamandú lo dice todo.

Entre los jóvenes la imagen del Che aparece asociada a una concepción mestiza de rebeldía, alejada de cualquier filiación política u opción partidaria. Quizá sea Maradona, con su Che tatuado en el hombro que enseña con desafiante orgullo, el mejor ejemplo de esa rebeldía espontánea lindante con el desafío. Para quienes suelen leer la vida en clave ideológica, ese mestizaje resulta incomprensible; condenable por ecléctico, poco sólido, incoherente. Sobre todo cuando la efigie del guerrillero parece intercambiable con la de personajes como Bob Marley, otro icono habitual de laos decorados juveniles, con quien comparte un aura de provocación y rechazo al doble discurso.

Maxi, 22 años, estudiante de sociología, tiene por el contrario una visión diferente del personaje que en forma de pegotín luce en su matera. "Es el símbolo de la revolución, de la entrega, del sacrificio por una causa", explica en un lenguaje que no ahorra conceptos. Este caso representa una inequívoca construcción que hace de la coherencia su razón de ser. Aún así, Maxi combina la ideología con los afectos, una combinación que se ha mostrado imbatible en el imaginario juvenil.

Entre ambos extremos, por decirlo así, viven muchos Che: desde la chica que enfatiza en la "estampa", hasta el "porque sí" incrédulo que no entiende porqué haría falta una lógica que explique un gusto, una opción estética o una afinidad política. Ahí radica, quizá, la fuerza de la imagen que Ernesto Guevara trasmite a generaciones que no vivieron el clima de confrontación de los sesenta y los setenta, pero tampoco conocen detalles de la vida del guerrillero, más allá del constante "murió peleando" o "dio la vida por sus ideas" que repiten unos y otras. Puede sospecharse, aunque es difícil encontrar quien lo formule de ese modo, que el Che es sentido como un héroe, más cultural que político, en el sentido partidario del término. De ahí que en tantos lugares aparezca junto a otros "héroes" vinculados a la música y al deporte, en general varones que vivieron a contramano de lo establecido.

En todo caso, preguntar a los jóvenes por razones a la hora de saber los motivos de una elección -como hizo este cronista- es casi herejía que se paga con indiferencia. El historiador peruano Alberto Flores Galindo observa en su país cómo la imagen del Che acompaña a las estampas del Señor de los Milagros o a la Virgen del Carmen. Concluye que se trata de "la reelaboración de un personaje histórico desde la cultura popular", lo que explica que se lo emparente con vírgenes y santos, y no de una herencia de los sesenta como en ocasiones se pretende. Quizá esa reelaboración popular explique porqué en el Río de la Plata, el Che aparece en las tribunas donde las barras bravas agitan banderas manyas o tricolores. Qué otra cosa podría ser el Che en estos pagos sino un icono asociado al fútbol.

Si fuera cierto que estamos ante una reelaboración popular-juvenil de un mito, asentado en un personaje histórico que en sólo cuatro décadas sobrevuela invicto desde la crisis del socialismo real hasta la dificultad de las izquierdas a la hora de cambiar el mundo, sólo sería comprensible desde el interior de esa cultura, desde sus códigos, modos y formas de vivir el presente. Es en este sentido que la expansión de la iconografía del Che no puede sorprender a nadie. ¿Podrían acaso los jóvenes mitificar algún futbolista cuando asistimos al estrepitoso fracaso del principal deporte nacional? Dicho de otro modo, ¿hay algo de heroico en nuestra sociedad, en sus gobernantes, en sus intelectuales, en sus artistas, que merezca convertirse en icono, en representación de los sueños de los adolescentes? Mientras esto siga siendo así, y quizá aún aunque cambie, la imagen del Che seguirá sonriendo en el imaginario juvenil.

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Muerte del Che: un crimen que estremeció al mundo

Muerte del Che: un crimen que estremeció al mundo
Por Alina Martínez Triay*

La radio chilena informó de una noticia censurada que indica que hay mil 800 hombres en la zona buscándonos", escribía el Che en su diario el 6 de octubre. Los guerrilleros siguen adelante, el avance se hace difícil. Pacho lo describe: "El camino de noche ha sido como caminar en el infierno, espinas en el suelo que al andar en abarcas se nos clavan en los pies y piernas, a los lados, a la altura de la cabeza, ha sido terrible". No obstante, la solidaridad humana se impone, los guerrilleros se ayudan unos a otros y asumen esta prueba como una de las tantas exigencias de la vida en campaña.

Pocos días antes habían pasado un "día de angustia", como lo calificó el Che, que parecía ser el último. Sin embargo pudieron superarlo. El 8 de octubre amaneció frío, señaló Inti, quien caracterizó la marcha del grupo de lenta, debido a que el Chino caminaba mal de noche y el Moro estaba cada vez más enfermo. En un momento dado se detuvieron para coger agua en un arroyito. Un espía del ejército, que disfrazado de campesino recorría la zona, los detectó y fue a dar aviso a La Higuera de la presencia de los guerrilleros. Hacia el lugar se movilizaron varias compañías.

Pronto los combatientes se encontraron en la unión de la quebrada del Yuro con la de San Antonio. Al regresar las parejas de exploradores enviadas por el Che, le informaron que los soldados les cerraban el paso. No era posible retroceder. El Che ordenó entonces a sus hombres ocultarse en un cañón lateral, les indicó las posiciones a ocupar, por dónde podrían retirarse en caso de entablarse combate, en dependencia del punto por el que apareciese el enemigo, y el sitio de reunión para reagruparse. Si no eran descubiertos, habría más posibilidades de romper el cerco por la noche.

Al enviar el Che al Ñato y a Aniceto a relevar a Pombo y a Urbano, los dos primeros fueron vistos por el ejército y comenzó el tiroteo. Era poco más de la una y treinta de la tarde. El primer guerrillero abatido fue el boliviano Aniceto Reynaga (Aniceto). Durante horas de fuego intenso, el heroísmo multiplicó la resistencia de los l7 guerrilleros cercados en la quebrada.

 

¡ESTE ES EL COMANDANTE GUEVARA Y LO VAN A RESPETAR!

Por las investigaciones de Adys Cupull y Froilán González, quienes tuvieron acceso a los archivos de la CIA en Bolivia, entrevistaron a los hoy generales Gary Prado, Mario Vargas Salinas, Miguel Ayoroa y otros participantes en los acontecimientos, y consultaron los archivos del general Joaquín Zenteno Anaya, entonces comandante de la VIII División del ejército, en cuya jurisdicción se encontraba la guerrilla, se han podido reconstruir los hechos de la siguiente manera.

Cuando el Che trató de salir de allí se encuentra con que el ejército ha concluido el cerco. Choca de frente con la sección del sargento Bernardino Huanca, se enfrenta a estos, que tienen emplazamiento de ametralladora y lo hieren. El Che, herido en una pierna, continuó combatiendo hasta que fue inutilizada su carabina y agotadas las balas de su pistola. Los combatientes Antonio, Arturo y Pacho se hallaron entre dos fuegos y emprendieron una concentrada resistencia, que les ocasionó varias bajas a los soldados, hasta que una potente granada hizo blanco sobre ellos.

Los soldados que estaban en el punto por donde escalaron el Che y Willy, eran tres, de apellido Balboa, Choque y Encinas. Tiempo después relataron cómo vieron subir a los dos guerrilleros y que uno resultó ser el Che Guevara. Explicaron que Balboa fue el primero que los vio, levantó el fusil y gritó que se detuvieran; que Willy trató con cuidado al Che, que venía herido. A Balboa se le unieron los otros dos soldados. Contaron que el Che tenía la carabina M-1 dañada, inmovilizada por un impacto que recibió en la recámara, su pistola no tenía cargador y únicamente portaba una daga. Recordaron que después llegó Bernardino Huanca, se acercó al Che y le asestó un culatazo en el pecho; luego le apuntó de manera amenazante para dispararle. Willy Cuba se interpuso y gritó con voz autoritaria: "¡Carajo, este es el comandante Guevara y lo van a respetar!".

En las veinticuatro horas siguientes se consumaría el crimen de la escuelita de La Higuera. Hasta allí fueron conducidos el Che, Willy y el Chino, junto a Pacho gravemente herido y los cadáveres de Antonio, Aniceto y Arturo. Al Che no le permitieron atender a Pacho, que murió sin recibir ningún tipo de ayuda médica. Frente a sus interrogadores, el Che permaneció en silencio. El coronel Andrés Selich, que le haló la barba en forma tal que arrancó parte de ella, recibió como respuesta un golpe que el Che indignado le propinó dejando caer sus manos atadas sobre el rostro del agresor. Cuando el militar trató de golpearlo, le escupió la cara.

En circunstancias tan difíciles, el Che no dejó de preocuparse por sus compañeros. Al otro día Ninfa Arteaga, esposa del telegrafista de La Higuera, le llevó un plato de sopa, y antes de probarlo, el jefe guerrillero le preguntó si los demás prisioneros habían comido.

LA ORDEN DE MATAR VINO DESDE WASHINGTON Acerca de quiénes y cómo tomaron la decisión de eliminar físicamente al Guerrillero Heroico, los referidos investigadores en su documentado libro La CIA contra el Che ofrecen una información muy reveladora. "Aproximadamente a las 23:00 horas del 8 de octubre, el presidente boliviano, a través del embajador norteamericano, recibió un mensaje desde Washington, donde plantearon que el Che debía ser eliminado.

Entre los argumentos que el embajador expuso al presidente estaban los de que en la lucha común contra el comunismo y la subversión internacional, era más importante mostrar al Che totalmente derrotado y muerto en combate, puesto que no era recomendable tener vivo a un prisionero tan peligroso; permitir eso significaba mantenerlo en prisión, con riesgos constantes de que grupos de "fanáticos o extremistas" trataran de liberarlo; luego vendría el juicio correspondiente, la opinión pública internacional se movería y el gobierno de Bolivia no podría hacer frente por la situación convulsa del país.

(...)Manifestó que dejar con vida al Che era ofrecerle gratuitamente, una tribuna que iría contra los intereses de Bolivia y de Estados Unidos. Señaló que la muerte del Che significaba un duro golpe a la Revolución cubana y, especialmente a Fidel Castro.".

Barrientos, Douglas Henderson, el embajador norteamericano, y sus más cercanos colaboradores, compartieron estos puntos de vista. La reunión terminó pasados unos minutos de la medianoche. En la mañana del día 9, un agente de la CIA de origen cubano, Félix Ismael Rodríguez Mendigutía, que se hacía llamar Félix Ramos, quien había instalado en La Higuera una pequeña planta para comunicarse con su agencia, recibía un mensaje cifrado que contenía el código establecido para atentar contra la vida del Che. Este individuo había insultado e intentado maltratar al Guerrillero Heroico, quien lo calificó de traidor y mercenario, y había empleado también la violencia contra el Chino para obligarlo a hablar, sin conseguirlo.

Durante la noche anterior varios soldados se habían emborrachado y amenazaron con matar al Che, entre ellos Mario Terán y Bernardino Huanca. Como en ese momento las instrucciones eran mantenerlo con vida, fue necesario reforzar su custodia. Según la misma fuente, aproximadamente a las 11:00 horas del 9 de octubre llegó Zenteno Anaya acompañado de Ayoroa, a quienes el agente de la CIA les trasmitió la decisión final de eliminar al Che, además les aclaró que gustosamente cumpliría la orden de dispararle.

"Zenteno Anaya le pidió a Félix Ramos que se ocupara de ejecutar la orden, que si él deseaba hacerlo, que lo hiciera. Sin embargo, el agente de la CIA finalmente decidió, en compañía de Sélich y Ayoroa, buscar entre los soldados cuáles querían ofrecerse para cumplirla. Aceptaron Mario Terán, Carlos Pérez Panoso y Bernardino Huanca, los tres entrenados por asesores norteamericanos. "En entrevistas de prensa Mario Terán declaró que cuando entró al aula ayudó al Che a ponerse de pie; que estaba sentado en uno de los bancos rústicos de la escuela y aunque sabía que iba a morir se mantenía sereno. Terán afirmó que él se sintió impresionado, no podía disparar porque sus manos le temblaban. Dijo que los ojos del Che le brillaban intensamente, que lo vio grande, muy grande y que venía hacia él; sintió miedo y se le nubló la vista, al mismo tiempo que escuchaba como le gritaban: "¡Dispara cojudo, dispara!" A Terán le volvieron a dar bebidas alcohólicas, pero aún así no podía disparar.

"Nuevamente los oficiales bolivianos y el agente de la CIA compulsaron a Mario Terán para que disparara. A los periodistas les contó que él cerró los ojos y disparó, después hicieron lo mismo el resto de los presentes. Ya habían pasado unos diez minutos aproximadamente de la una de la tarde el día 9 de octubre de l967. El agente de la CIA Félix Ramos disparó también sobre el cuerpo del Che. Cometido el crimen Zenteno Anaya regresó a Valle Grande.".

El crimen estremeció al mundo. El ejemplo de su vida se impuso sobre la desaparición física del hombre, y en los más diversos y apartados rincones del planeta se levantaron voces de condena al asesinato y de admiración hacia aquel que durante toda su existencia había sabido acompañar la prédica con la acción. En vano sus enemigos ideológicos de entonces y de hoy han tratado de escamotearle a la humanidad el legado guevariano. "El Che no sobrevivió a sus ideas -señaló Fidel- pero supo fecundarlas con su sangre", y ese pensamiento encontró oídos receptivos que lo han mantenido y lo mantendrán vivo, como él quiso: Hasta la victoria.

(Trabajadores) La Habana, 08 de octubre del 2003

(*) Licenciada en periodismo, especialista en historia.

 

 

Última actualización ( Octubre 08, 2007 )


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