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Con el título "Gamou criticó a uruguayos que apoyan movimiento anti-Botnia", el diario La República publico hoy esto: "El diputado del Movimiento de Participación Popular (MPP) Carlos Gamou censuró la actitud de algunos uruguayos que apoyan el movimiento contra la papelera Botnia".
El legislador recordó que "hace 200 años hubo uruguayos que apoyaron a Sarratea; hoy hay uruguayos lambetas que apoyan esta cruzada antiuruguaya y que hacen quedar a aquellos uruguayos que apoyaron a Sarratea como bebes de pecho".
Gamou dijo a La República que "no tiene goyete que tengamos una quinta columna en el país disfrazada de ecologista, bancada por quién sabe qué ONG que atenta contra los intereses nacionales". Sostuvo que "está bien que algunos de Gualeguaychú pateen contra Botnia, en definitiva se perdieron el negocio, pero que uruguayos apoyen esas movilizaciones antinacionales no tiene goyete".
"A los hechos me remito, el que apareció en la tevé argentina abrazándose con los supuestos ecologistas argentinos fue el mismo que desde hace 12 años viene luchando para no vacunar a sus hijos amparándose en unos supuestos naturistas argentinos que le hicieron creer que las vacunas atentaban contra la humanidad. Los uruguayos están de un lado y los traidores están de otro", agregó".
No hay apuro, tómese su tiempo, tranquilo, léalo de nuevo si le parece que entendió mal. Mientras tanto le cuento que el diputado Carlos Gamou tiene 46 años, es politólogo, y por segunda vez, ocupa una banca en la Cámara Baja. Fue electo diputado para la Legislatura 1995-2000 por el sector del ministro Danilo Astori, Asamblea Uruguay, aunque al año, junto con el también diputado Leonardo Nicolini, se separó de ese sector y pasó a formar parte del grupo "Izquierda Abierta". Para las elecciones de 2004 ese grupo se integró al Movimiento de Participación Popular. Hoy Gamou integra la Corriente de Acción y Pensamiento liderada por el senador Eleuterio Fernández Huidobro.
Lo de Gamou es una bestialidad tan grande que no puedo evitar indignarme. Empezaré por el final, cuando Gamou hace referencia al naturista Juan Carlos Borgoño, quien llevó adelante una ardua y exitosa lucha para que no vacunaran a sus hijos, debido a que hay una patología familiar que hace riesgosa para ellos la vacunación, así como el consumo de carne, huevos y otros elementos que también les causarían problemas neurológicos.
Además de ser grosero y prepotente, el diputado Gamou (¿el supuesto diputado Gamou, debería decir para ponerme a tono?) tiene los folletines atrasados, pues Borgoño no "viene luchando para no vacunar a sus hijos". Ya está, el ministerio de Salud Pública le dio la razón, allí andan hoy sus hijos no vacunados, creciendo sanos, felices y contentos.
Pero este pedazo de ordinario, que siempre "la va de pesado", no sólo no respeta a los que no piensan como él, sino que, ofendiendo e insultando, confunde Nación con empresa y Patria con capital. Este zopenco chauvinista que se sienta al lado de los que con Raúl Sendic fundaron el histórico Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros), me trata de traidor a la Patria por pensar que el modelo de País Forestal es perjudicial a los intereses de nuestro pueblo. No, palurdo, no, la Patria no es Botnia, la Patria es otra cosa.
"Los uruguayos están de un lado y los traidores están del otro", dice el estúpido de Gamou, y yo le digo que si, que tiene razón, pero que los traidores no están donde él dice, sino del lado de las grandes empresas multinacionales que, como explicaba Tabaré Vázquez el 5 de junio de 2004 en Minas de Corrales: "para no destruir su medio ambiente y sabiendo de las necesidades de los países más pobres con su gente empobrecida nos traen acá inversiones en industrias que destruyen el medio ambiente que es nuestro, porque ellos no quieren destruir su medio ambiente." ¿Entendés o no entendés?
Acá no hay ninguna "quinta columna disfrazada de ecologista". Los ecologistas uruguayos siempre fueron de frente desde un principio. Acá lo que hay es una piara de socialdemócratas de cuarta que se disfrazaron de izquierdistas para ganar las elecciones. Gamou compara a los ecologistas con los orientales que apoyaron a Manuel de Sarratea, enviado en 1812 por el Triunvirato Porteño para desplazar a José Artigas. Es curioso, a mi Gamou me hace acordar a los orientales que apoyaron a Gaspar de Vigodet, el soldado que en 1810 el Imperio Español envió como gobernador a Montevideo para contener la incipiente insurgencia independentista.
Lo de Botnia es la misma historia imperialista de siempre. Así como hace 500 años, los españoles vinieron a por la plata del Potosí, ahora los finlandeses vienen a por la celulosa. Primero plantaron los árboles, gracias a la ley forestal votada en la primer presidencia de Julio Sanguinetti que les concedió jugosas exenciones tributarias. Ahora instalan sus fábricas en Zonas Francas, por lo que no pagan ningún impuesto. Pero además, seremos los uruguayos todos los que tendremos que pagar las carreteras y las vías férreas necesarias para llevar la madera hasta esas fábricas. El capitalismo es así ¿vio?
A mi, la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú no me cae bien. Con los años me he vuelto un tipo mesurado (aunque reconozco que los necios como Gamou suelen sacarme de quicio), y los fanatismos fundamentalistas me generan rechazo. Rechazo a los tremendistas entrerrianos que hablan de Botnia como de una Chernobyl explotada, y rechazo los cortes en los puentes que sólo perjudican a los más infelices y los menos privilegiados. Pero también rechazo a las grandes empresas que vienen a hacer su negocio a costa del deterioro de nuestro ecosistema, y más rechazo a sus alcahuetes, como Gamou.
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