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Por: el Administrador   
Junio 11, 2006
TERMINARON LOS ALEGATOS DE LA ARGENTINA Y URUGUAY EN LA HAYA
La Corte Internacional de Justicia resolverá “lo más rápido posible” si hace lugar a la medida cautelar planteada por la Argentina para que se suspenda la construcción de las pasteras en Uruguay. Los dos países reforzaron sus argumentos con el fin de convencer a los
magistrados. Por: Irina Hauser (Desde La Haya)
Página12 10/6/06

“Vamos a resolver lo más rápido posible”, prometió con su inglés afectado la presidenta del tribunal, Rosalyn Higgins. En la segunda y última audiencia en el pleito por las papeleras ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que deberá resolver si ordena o no parar las obras en Fray Bentos, hubo más cruces de ironías y roces que argumentos novedosos. Argentina planteó que “Uruguay no es serio en el cuidado del medio ambiente” y “actuó de mala fe” al no abrir un proceso de consulta sobre la construcción de las celulosas. Para los demandados, el Estatuto del Río Uruguay no los obliga a obtener el consentimiento del país con el que comparten sus aguas antes de emprender un proyecto en la zona y que las sustancias contaminantes que usarían no violan los límites legales. Los jueces, vaticinan las dos partes, podrían fallar el mes próximo.

La sesión de ayer estaba prevista para que ambos países se refutaran mutuamente los argumentos. El equipo argentino se pasó la noche anterior en vela preparando la estrategia. Cuando empezaron a hablar, sin embargo, parecían frescos como una lechuga. El primero, el inglés Philippe Sands, con toga negra y peluca, torció la mirada hacia la fila de la delegación uruguaya y dijo: “Se los vio nerviosos cuando tuvieron que hablar (el día anterior) de dioxinas y furanos, que superarán los límites establecidos. Tuvieron razones para no profundizar”. Las palabras del inglés sonaron a pase de magia ya que, en cuestión de segundos, a su abogado rival Luigi Condorelli se le volcó un vaso con agua que empapó a un vecino de escritorio.

Más tarde, cuando pudo contestar, el escocés Alan Boyle, contratado por los uruguayos, hizo gala de su humor mordaz mientras frotaba sus manos: “Una barbacoa (asado) en el jardín de mi casa también produce dioxinas”. Las dioxinas y furanos se utilizan para el blanqueo de la pasta de celulosa y, alegan los argentinos, son las más contaminantes del proceso de producción y encierran riesgos enormes para la salud. “No están prohibidas por la CARU (Comisión Administradora del Río Uruguay) y el tratado permite el uso industrial del río”, peleó Boyle, que también usa peluca, acorde con las costumbres de su país.

Sands, figura estelar en el grupo argentino, volvió sobre un punto central en la demanda al calificar de “no confiables e inespecíficos” los estudios de impacto que presentó Uruguay. “No dicen qué tecnología usarán”, insistió. “Se quisieron mostrar como buenos alumnos”, dijo, “al mostrarse quintos” en un ranking de performance de cuidado ambiental de 2005, entre 133 países, que elaboran las universidades de Yale y Columbia. “Este año ni siquiera calificaron”, aseguró. “Uruguay no es serio en el cuidado del medio ambiente”, enfatizó.

La agenda del segundo día de alegatos estuvo dividida en mañana y tarde. Cada grupo tuvo dos horas ininterrumpidas para argumentar. En el sector para el público hubo muchos funcionarios de embajadas que tomaban nota con frenesí, incluidos los embajadores de México y Brasil en La Haya. También estaban los representantes diplomáticos de Suecia, de ese origen es la empresa Stora-Enzo que tiene previsto instalar otra pastera en Durazno, un departamento al centro de Uruguay. El tono del evento lo imprimieron los juristas extranjeros, que hablaron la mayor parte del tiempo con inspiración actoral.

“No hay razón para proteger de un riesgo inminente que no hay”, lanzó el norteamericano Paul Reichler, para responder a un planteo que Argentina hizo desde el principio. Y que reiteró ayer el francés Alain Pellet, con su toga blanca con apliques rojos: “Está previsto que las construcciones terminen para 2007, Botnia, y 2008, Ence. Esto implica que el riesgo es inminente. Terminarán antes que (el fondo de la cuestión de) este juicio”. En el modo de actuar de Uruguay, “con las violaciones al tratado del río compartido llevadas a cabo poco tienen que ver con la buena fe que alegan”, abundó Pellet. Luego dedicó un párrafo al tribunal, acentuando que tiene “la oportunidad” de proteger el medio ambiente.

Uno de los pocos argumentos lo llevó Reichler. “El Estatuto del Río Uruguay no obliga a obtener el consentimiento de Argentina ante un emprendimiento. Argentina hace una mala interpretación del tratado que, además, nunca antes había señalado desde que se firmó hace 31 años.” Condorelli insistió con que Uruguay “entregó información” suficiente. A sus pares extranjeros, los refutaba una introducción: “Mi amigo, mi colega, mi compañero... se equivoca. A Pellet le pidió disculpas por “robarle el latín”, el idioma que usó para explicar las razones para que la Corte conceda una medida cautelar.

Raúl Estrada Oyuela, representante especial para asuntos de medio ambiente en la Cancillería argentina, relató cómo fracasó el Grupo Técnico de Alto Nivel, que se había formado para avanzar en un informe entre los dos países, ante la falta de información de Uruguay. El jurista Marcelo Kohen, argentino radicado en Suiza, sostuvo que la reunión por las papeleras entre los ex cancilleres Rafael Bielsa y Didier Operte sólo pretendió “mostrar predisposición al diálogo”. Contra el argumento uruguayo, dijo, “no hay papel ni protocolo de un acuerdo bilateral, Argentina nunca accedió a la construcción”.

El cierre de los alegatos estuvo a cargo de los jefes de cada delegación. Susana Ruiz Cerutti dijo que “esta disputa no tiene nada que ver con el derecho de Uruguay al desarrollo económico”, sino con “la violación de un tratado”, que “no se reduce al monitoreo de las aguas” sino a los posibles impactos sobre la región. Cerutti levantó la cabeza hacia los jueces y dijo: “Es necesario que actúen rápido. Debemos prevenir un daño irreparable”. Cuando le llegó el turno al uruguayo Héctor Gros Espiell, dijo que “no hay riesgo de contaminación” y que Uruguay es “el primer interesado en cuidar el ambiente”. Se quejó por los cortes de los puentes (ver aparte) y volvió a ofrecer un monitoreo conjunto, con las obras en marcha.

Por la noche, los argentinos cenaban, algo más relajados, en la residencia del embajador, con la sensación de haber vivido una película.

Tranquilos porque la CIJ mostró predisposición para no demorar un pronunciamiento sobre la continuidad de las obras.


ALTERNATIVAS A LA SUSPENSION DE LAS OBRAS
Los jueces cavilan variantes
Por: Irina Hauser (Desde La Haya)
Página12 10/6/06

Para la Corte Internacional de Justicia las cosas no son blanco o negro. Argentina le pidió que dictara una medida cautelar para frenar la construcción de las plantas de celulosa en Fray Bentos, mientras dura el juicio por el tema de fondo, pero las posibilidades que analizarán los jueces no son sólo “sí” o “no”. Si quieren, pueden dictar alguna medida intermedia que ayude a destrabar el conflicto. Se trata de un tribunal reacio a dictar medidas preventivas drásticas, algo que los argentinos asumen. Frente a ese escenario, los expertos analizan cuáles serían otras salidas posibles.

En rigor, “la Corte puede hacer lo que se le antoje”, asumen los expertos. Para ellos lo ideal sería que los jueces manden a detener la construcción, pero el resultado es impredecible. Digan lo que digan, el fallo será de cumplimiento obligatorio e inapelable. Algunas opciones alternativas que imaginan son:
- Podría suspender las obras por un tiempo más corto que el que demore todo el pleito, apostando a una negociación. El juicio por la cuestión de fondo –en el que se analiza la responsabilidad internacional de Uruguay en la aplicación del Tratado del Río Uruguay– puede durar hasta cinco años.
- También podría directamente mandar a las partes a sentarse a negociar.
- Otra salida es que señalen que se debe cumplir lo que acordaron Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez en Chile: suspender las obras por noventa días mientras se encarga un estudio de impacto ambiental que sea independiente. Los antecedentes de la Corte no son alentadores para la Argentina. Sólo ha concedido medidas cautelares en casos en que estaba en juego la aplicación de la pena de muerte.

En el único caso vinculado a la contaminación, de Hungría contra Eslovaquia por la instalación de una represa en el Danubio, los jueces dejaron el camino abierto para que la obra se hiciera. Para peor, dictaron una resolución compleja donde advertían infracciones de parte de los dos países. Como ese pronunciamiento fue muy criticado y parte de la composición del tribunal cambió, los denunciantes no pierden las esperanzas.

La Corte tiene ahora trece casos en estudio. Uno de ellos se refiere al uso de un río fronterizo, el San Juan, entre Costa Rica, que reclama derechos de navegación, y Nicaragua, que reivindica su soberanía.
Durante el proceso, siempre queda la posibilidad de que los oponentes intenten conciliar o que alguno decida renunciar al pleito.
Desde ambos gobiernos se niega la posibilidad de un diálogo directo entre los presidentes. Sin embargo, Tabaré Vázquez vendrá a la Argentina en breve.

Optimismo desde acá

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y los asambleístas de Gualeguaychú elogiaron ayer –el funcionario con más énfasis– el planteo de la defensa realizado por la Argentina en el Tribunal Internacional de La Haya. “Creo que ha sido valioso lo hecho por la Cancillería, con la colaboración de los organismos y de profesionales que trabajaron en ese tema. Ahora hay que esperar, pero la Argentina ha defendido muy bien sus reclamos y su pretensión, no solamente en su presentación inicial, sino hoy a la mañana, cuando tuvo que contestar la presentación de la República Oriental del Uruguay”, dijo Fernández. El abogado de los ambientalistas de Gualeguaychú, Fabián Moreno Navarro, aseguró que “la Argentina ha hecho un planteo correcto”. “Claramente demostró la violación al Tratado del Río Uruguay. La representación procedió puntualmente para que el Tribunal magnifique la situación y disponga que se frenen las obras para no convalidar el hecho consumado que pretende Uruguay”, evaluó. En tanto, el coordinador de la asamblea ambiental de Gualeguaychú, Osvaldo Moussou, dijo que espera “con cautela y optimismo” el fallo de la Corte Internacional de La Haya. También la ambientalista uruguaya Delia Villalba elogió la actuación de la delegación oficial argentina que viajó a Holanda. “El staff argentino fue muy contundente. Seguimos y seguiremos nuestra lucha, como lo hace el pueblo de Gualeguaychú, porque cada vez estamos más convencidos, hay más pruebas, de que esas plantas van a comprometer nuestro futuro”, afirmó.

Quejas de la delegación argentina por los dichos de la otra orilla
Por: Irina Hauser (Desde La Haya)
Página12 10/6/06

La delegación de Uruguay presentó una prueba fuera de término y la Argentina cuestionó el trámite.

“Fue de muy mal gusto. A mí me golpearon esas palabras”, gruñó Juan Carlos Vega, abogado por Entre Ríos. En las escalinatas del Palacio de la Paz, con un colchón verde y de flores rojas de fondo, el jurista ponía en palabras el malestar que causó en toda la delegación argentina que el líder del grupo uruguayo, Héctor Gros Espiell, dijera ante la Corte Internacional, el primer día, que en su país no hay corrupción. “Es como si nos acusara de corruptos a nosotros”, tradujo Vega. Otro factor de irritación fue la referencia en ambas audiencias a los “perjuicios ocasionados” por los cortes contra las papeleras en los puentes internacionales. “No es un tema de este juicio.
¿Qué tiene que ver con la violación al Estatuto del Río Uruguay?”, planteó Susana Ruiz Cerutti, cabeza del equipo argentino.
“Yo no dije que en Argentina hay corrupción. Afirmo con orgullo que en nuestro país no hay una corrupción generalizada. Saquen sus conclusiones”, respondió Gros Espiell, embajador uruguayo en Francia, consultado por un grupo de periodistas. En cuanto al bloqueo a los puentes, sostuvo que “los cortes de ruta son violaciones al derecho internacional, por lo tanto, son materia de competencia de esta Corte.

Los incluimos en nuestra exposición porque se violó el derecho a la comunicación entre dos Estados”.

“Las obstrucciones a los puentes causaron pérdidas por 400 a 500 millones de dólares”, dijo en la audiencia de ayer el jurista norteamericano Paul Reichler. “(Tabaré) Vázquez acordó con (Néstor) Kirchner en Chile que la detención de las obras por noventa días estaba sujeta a que se levantaran los piquetes, que siguieron. El gobierno argentino no hizo nada por abrir el paso”, cuestionó. Ruiz Cerutti contrapuso: “Ese tema ya está, por una denuncia de ellos en el tribunal del Mercosur, sería grave que dos tribunales internacionales estuvieran resolviendo lo mismo”.

Las asperezas no quedaron ahí. En su discurso del primer día en la Corte, Gros Espiell hizo una fuerte defensa de la vigencia y el respeto a los derechos humanos en su país, frente a la imputación que le hace Argentina de violarlos con la instalación de las pasteras, al afectar el medio ambiente, las actividades productivas y la salud. El problema, apunta Vega, es cómo lo dijo, comparando a los dos Estados. “El mensaje fue que ellos respetan los derechos humanos pero no los proclaman”, sostuvo el jurista cordobés. Por lo bajo, algunos de sus colegas recordaban que Uruguay no tiene una ley que persiga esos delitos y carga con cuestionamientos por el perdón a los militares.

En la delegación ayer prevalecía la sensación de que Uruguay estaba jugando sucio, que se acentuó cuando durante las réplicas Reichler sacó a relucir que Marcelo Kohen, uno de los oradores por Argentina, había publicado durante el verano un artículo en el diario Clarín, que decía que Argentina no tenía que recurrir al tribunal de La Haya, donde ahora se encuentra litigando. Kohen contestó que su “posición no cambió, cambió la situación”. “Escribí eso porque creía conveniente un acuerdo bilateral y un estudio de impacto ambiental. Acá se llegó porque Botnia no suspendió las obras. Además, a mí el gobierno argentino me contrató después”, explicó. Cuando el salón estaba casi vacío, Reichler le fue a pedir perdón.

Ruiz Cerutti cantó “bingo” cuando descubrió que sus oponentes incluyeron en la réplica documentos que habían presentado fuera de término, a último momento, “a sabiendas de que no los podríamos contestar”. “Nos sorprendió y vamos a reclamar ante el tribunal”, dijo.

Así las cosas, cuando llegaban las cámaras de televisión, los funcionarios de ambos países reivindicaban “la hermandad permanente”. A pocos metros, en la entrada al Palacio, la “llama de la paz”, que nunca se apaga, los estaba mirando.

Pálpitos con mucha mesura

Quizás inspirados por la ciudad, tal vez por la costumbre, los expertos de la delegación argentina cuidaron hasta la última palabra.
Austeros, algunos confesaron su sensación y, apenas algún pálpito secreto.
- “Uruguay nos contestó sin cambiar la línea argumental y eso es bueno”, dijo Susana Ruiz Cerutti, la jefa de la delegación. Y celebró que la Corte Internacional de Justicia haya dicho “que va a resolver lo más rápido posible”.
- “Lo importante es que Uruguay no trajo nada nuevo a la audiencia de hoy (por ayer). Todo fue repetición de lo que ya habían dicho. Acá el tema es hacer las cosas bien y creo que así es como las hicimos”, evaluó Raúl Estrada Oyuela representante para asuntos medioambientales de la Cancillería.
- “No sé si vamos a ganar, pero estamos satisfechos. Creo que todo el equipo demostró que hizo un muy buen trabajo”, señaló el constitucionalista Daniel Sabsay, titular de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, que viajó convocado como experto en la materia.

Última actualización ( Junio 11, 2006 )

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