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Peru. El miedo de la derecha en el Perú llega a extremos inauditos y cabalga sobre el anticomunismo más desenfrenado.
Como en los viejos tiempos de la guerra fría, cuando se colocaba un sello en el pasaporte de los peruanos indicando que no tenían derecho de viajar a ciertos países, ahora se busca intimidar a la gente con métodos ridículos que tienen que ser severamente denunciados y combatidos.
Hace algunos días, una corte de propietarios de medios de comunicación y periodistas alquilados promovió un "plantón" ante la sede de la embajada de Venezuela protestando por el "recorte a la libertad de expresión" por el hecho que las autoridades de Caracas no confirmaron la señal de RCTV en la patria de Bolívar.
En el momento cumbre de su acción, los convocantes llegaron a juntar a 120 personas premunidas de poderosos equipos de sonidos pero, además, protegidos por casi 500 policías que les brindaron "seguridad" ante casi un millar de manifestantes que los repudiaban, pero que no pudo pasar impedido por la fuerza y las poderosas rejas instaladas para ese efecto. .
Para el Perú el caso fue simplemente un sainete. Los "protestantes", en su mayoría, fueron quienes se vendieron al fujimorismo y recibieron plata de sus más cercanos colaboradores. Para el exterior fue ese un espectáculo digno de ser aprovechado por la orquesta amarilla que en América Latina promueve bajo la batuta de la SIP, campañas contra Hugo Chávez, porque esa es la mejor manera de servir los intereses del imperio.
El "argumento" fue ciertamente ideológico. Bajo el pretexto de defender "la libertad de expresión" no asomó otra cosa sino la libertad de empresa que practican los dueños de los medios de comunicación para asegurar sus privilegios. Y de allí devino su discurso antichavista, cargado del anticomunismo más elemental.
Pero como cuando se siembra la cosecha asoma pronto, ese anticomunismo ha brotado de la manera más curiosa en distintos lugares.
En la ciudad del Cusco, por ejemplo, la actriz estadounidense Cámeron Díaz, de visita al Perú, se vio forzada a pedir disculpas públicas al país por haber usado -sin darse cuenta- un bolso con "una inscripción maoísta".
La foto muestra, en efecto, una cartera de uso doméstico con una inscripción hecha con caracteres chinos. Ella fue comprada por la dueña en su visita a Pekín hace algunos años y -aviesamente- tenía insertada una frase en cantonés legítimo que, traducida al español dice: "servir a la gente".
Bastó eso, sin duda, para que los medios hicieran un escándalo recordando que alguna vez Sendero Luminoso usó esa frase para justificar "su guerra".
Aunque la belleza -y el poder- de la Cámeron la salvaron de mayor secuela, el hecho pinta de cuerpo entero a los anticomunistas peruanos de nuestro tiempo.
Pero en Lima el caso tuvo también presencia, aunque de manera distinta. Un dibujante de caricaturas -el destacado artista nacional Piero Quijano- inauguró el jueves pasado una muestra de sus obras en la Casa Museo José Carlos Mariátegui, entidad que formalmente depende del Instituto Nacional de Cultura )INC), pero que tiene administración autónoma y que se maneja con mucha libertad.
Funcionarios del INC no lo entendieron así y cargaron contra la muestra objetándola desde un inicio. El argumento fue en extremo ridículo. El detonante fue el afiche de la muestra: que presentaba a un grupo de soldados peruanos -a la manera de Okinawa- levantando trabajosamente un fusil sobre la cabeza de un campesino, y en la base, una leyenda: "la nación a sus héroes".
Después, la censura vino contra otras dos caricaturas, una de las cuales parodiaba la hipotética privatización de Machu Picchu -propuesta por los cabilderos del neo liberalismo- y otra hacía mofa de Alan García, sus promesas pantagruélicas, su retórica huera y su proverbial frivolidad..
La censura ha desatado una ola de protestas.
Intelectuales, escritores y artistas, pero también periodistas de diversos medios, han rechazado la actitud de los funcionarios del INC que -hoy se sabe- actuaron por exigencia del Ministro de Defensa, el mismo que, a su vez, obró considerando la queja del Comandante General del Ejército a quien le pareció "agraviante" para el honor militar una parodia de ese calibre.
El escándalo derivó, finalmente, en la renuncia del Director de la Casa Museo -don Armando William-, un funcionario designado en enero pasado por el propio gobierno, quien se resistió a cumplir las órdenes de la autoridad y protestó por la censura.
Tiempos medioevales, por cierto, retornan al escenario peruano cuando el Jefe del Estado notifica a los congresistas para que "si, o si" aprueben trámite las "addendas" remitidas por Washington como adiciones al Tratado de Libre Comercio que suscribió ya el gobierno peruano con la administración Bush para remachar la dependencia de nuestro país con relación al capital financiero.
Las cosas, sin embargo, no marchan cono el régimen quiere. Se confirman Paros Regionales en Ucayali, Puno y Ayacucho -para el 3 y 4 de julio- y luego Cusco y Arequipa. Después, la Jornada Nacional de Lucha programada por la CGTP y los Sindicatos para el 11 de julio. .
Y ahora mismo están también en las calles los maestros del Perú alzados contra una "Ley Magisterial" que constituye una afrenta para la Carrera Docente. Y los Mineros de Casapalca -que depusieron su lucha la semana pasada para "iniciar conversaciones" con el gobierno-persisten en su demanda porque en los días de "tregua" que les propuso antes el gobierno, hablaron ocho días con una sórdida pared que no les respondió nada.
Las confrontaciones sociales arrecian en nuestros días, pero crece también la estupidez de quienes tienen en sus manos los resortes del Poder Parodiando a Volodia Teitelboim podríamos decir que, en el Perú de hoy, la estupidez convertida en soberana tiene derecho a ciertas licencias cuando la ejerce quien -como García- se siente emperador y amo del mundo (fin)
(*) Del Colectivo de "Nuestra Bandera". www-nuestra-bandera.com
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