"La única forma de salvar al Frente era cambiarlo totalmente" En el año 1989, en los Cuadernos de Marcha, escribía José Arocena un artículo bajo el título "El fin de un Frente y el comienzo de un nuevo proyecto".
El PGP junto al Partido Demócrata Cristiano recién se habían abierto del Frente Amplio, distanciados por no haberse habilitado las "reformas" organizativas y políticas exigidas por Batalla.
Con el paso del tiempo la totalidad de aquellas exigencias y reivindicaciones del extinto líder del PGP han pasado a regir el funcionamiento de la fuerza política progresista.
El tiempo al parecer le dio la razón a Batalla y los dirigentes democristianos.
Quien quiera comprender mejor la situación actual de la coalición gobernante y del funcionamiento de la Convención Nacional de Trabajadores deberá conocer más o menos que planteaban los que un día abandonaron el Frente Amplio y ahora volvieron seguramente alentados por la transformación que reclamaron en su momento.
Era a esta gente y no a otra, a la cual otro, hombre frenteamplista Germán Araujo reclamaba últimamente "no me rompan el Frente".
Hoy nos parece oportuno reproducirlo para comprender el rumbo político del gobierno y ciertas actitudes de esta misma gente que es la que lleva adelante un proyecto nuevo después de haber puesto fin al Frente Amplio.
Decía Arocena en esta publicación textualmente lo siguiente:
"El pasado reciente de la izquierda uruguaya ha mostrado algunos aspectos que llaman fuertemente la atención del observador del acontecer político. Hace más de un año comenzaron a producirse signos evidentes de una fractura de lo que en ciertos discursos se llamaba la monolítica unidad frentista.
Para recordar algún hecho habría decenas, señalamos que cuando el senador Batalla pronunció aquella frase sobre la incapacidad del Frente Amplio para gobernar Montevideo o el país estaba ya mostrando la existencia de una visión fuertemente crítica de la realidad frenteamplista. Muchas veces el senador Batalla y otros dirigentes del PGP y PDC insistieron después en que estas críticas tocaban elementos sustanciales de la concepción y de la realidad frentista.
Se quería decir con esto que no alcanzaba con un simple "calafateo" que era necesario revisar todo el Frente Amplio, que ni la orgánica frentista servía, ni el acuerdo político reflejaba la realidad de la coalición.
Sin lugar a dudas esas manifestaciones de importantes divergencias estaban pidiendo algo más que la instalación de comisiones de reestructura. Esas divergencias exigían una renegociación "del pacto fundacional" del Frente Amplio.
Primer reclamo cumplido con creces en la actualidad el pacto fundacional del Frente Amplio ha sido renegociado en varias oportunidades a placer de Batalla y mucho más allá todavía. No hubo calafateo sencillamente ahora se trata de un nuevo barco. Todo el Frente Amplio fue revisado como reclamaban el PGP y el PDC cambió la orgánica de acuerdo a los votos que se tengan en las elecciones.
Lo que llama la atención del observador exterior es la no percepción por parte de quienes seguían hablando de unidad, de esa necesidad vital para la supervivencia del Frente Amplio. A las críticas del senador Batalla, del PGP y del PDC, se respondió con el discurso del 19 de abril ataque frontal sin asumir lo fundamental del debate y después, con un repliegue más formal que real, en aras de la instalación de "comisiones" que resolverían el problema.
Como era de esperar en esas comisiones siguió predominando la lógica de la "unidad monolítica" y nadie estuvo dispuesto a ceder en los elementos sustanciales.
La propuesta de reestructura del PGP no revela simplemente un conjunto de discrepancias, está mostrando que la famosa frase de Batalla quería expresar la necesidad de llegar a un Frente totalmente distinto del actual. La propuesta de reorganización del Frente hecha por el PGP debió haber sido aceptada en su casi totalidad porque la única forma de salvar al Frente era cambiarlo totalmente.
Segundo paso sobre cumplido la única forma de salvar al Frente fue cambiarlo totalmente. Ya no existe más el viejo programa de Reforma Agraria, nacionalización de la banca, creación de una marina mercante propia, estatización de las principales industrias estratégicas, moratoria de la deuda externa, etc, etc. Ahora el Frente se ha salvado con los cambios anhelados se paga la deuda por adelantado, se privatizan los entes del Estado, el comercio cada vez está más extranjerizado, la industria nacional desapareció, los bancos son todos extranjeros y la tierra está en manos de las multinacionales de la celulosa.
Habrá quienes dirán que eso hubiera sido una claudicación, pero en realidad eso hubiera significado tener la suficiente lucidez como para comprender que era mejor un nuevo Frente que la ausencia de Frente. Lamentablemente se siguió defendiendo el Frente Amplio con "calafateos". Se pensaba que en último término nadie se iría del Frente.
En esa hipótesis era mejor mantenerse firmes, defendiendo el Frente en su fórmula actual con algún que otro maquillaje. La propuesta de reestructura presentada por el general Seregni, el 1º de noviembre de 1988, no tomó en cuenta los principales contendidos de la propuesta que había planteado el PGP, fundamentalmente aquellos que eliminaban el Congreso Nacional, el Plenario Nacional, los plenarios departamentales y las comisiones centrales. Para el PGP, lo esencial era terminar con el aparato que volvía al Frente inoperante y que servía únicamente para mantener el control del conjunto por parte de sectores de peso militante.
Tercer paso a favor de Batalla y cía. ya no existe el aparato grande el Plenario lleva tiempo sin reunirse, la Mesa Política está bien ponderada en relación a los votos, hay quienes tienen una docena de votos y otros grupos menores que ni voto tienen y sobre todo, ni tener voz se les permite. Las comisiones centrales están pintadas, ni se reúnen, ni se juntan y ahora se creará un grupo de propaganda directamente ligado al gobierno que decide todos los aspectos de la propaganda. Lo mismo en cuanto a las finanzas y las cuestiones de organización. Tarea cumplida.
La propuesta de desmantelamiento del aparato burocrático frentista tiene como base una determinada concepción de la organización política, en la cual lo único que debe pesar es el voto popular. En una auténtica concepción democrática, el voto de un no militante vale igual que el de un militante.
La organización política de base democrática no reconoce privilegio alguno a aquel que gasta horas en reuniones, asambleas, "pintadas" u otras tareas militantes, en relación al que se queda en su casa y deposita su voto una vez cada cinco años.
Cada voto vale lo mismo y la estructura de una organización política debe reflejar este concepto fundamental. En el Frente Amplio esto estaba totalmente distorsionado. Dos partidos, el PGP y el PDC suman casi la mitad de los votos obtenidos por el Frente en 1984. Ahora bien, en la estructura de poder del Frente Amplio estos dos partidos se vieron avasallados por la existencia de una inmensa mayoría formal gracias a criterios de representatividad más que dudosos.
Cuarto paso marcha bien de bien. Ya no existen pintadas del Frente Amplio y militancia sólo algo oficialista que opera como "claque" cuando hay que juntar gente en alguna comparecencia del gobierno en sociedad. Festividades, actos de gobierno como el Consejo de Ministros en el interior etc. Si supiera Batalla que ahora es al revés de lo que era antes cuando él reclamaba igualdad entre un militante y un votante. El nuevo Frente se pasó para el otro lado ahora nosotros debemos reclamar lo mismo "es igual un voto de un compañero militante, que sale de pintada, reparte, los volantes, dobla las listas, paga la cuota, estuvo preso, fue expulsado al exterior, perdió el trabajo; que el de alguien que era de derecha prestó el voto, se acomodó en un cargo de confianza y nunca fue del Frente salvo cuando el Frente triunfó.
El Plenario Nacional del 17 de diciembre de 1988 fue entonces un acto esencialmente antidemocrático en el que una mitad del Frente actuó de tal manera que expulsó a la otra mitad.
Esto no fue más que el efecto de una concepción de la organización política en la que los aparatos se controlan con militancia y las mayorías se forman en base a criterios alejados de la realidad electoral.
En cierto que algunas organizaciones políticas del tipo del PGP no están basadas en militancia. Son sectores de opinión que siguen el acontecer político, que tienen posiciones tomadas en distintos aspectos de la vida del país, y que concurren cada cinco años a delegar en profesionales de la política la conducción del destino nacional.
Son sin duda alguna la inmensa mayoría de la población. ¿Cuánto serán los militantes? ¿El 5% de las personas en edad de votar? ¿Más? ¿Menos? En todo caso no mucho más. Organizaciones políticas como el PGP, que representan más bien a esos sectores no militantes de la población están condenadas a quedar en minoría en estructuras como la del Frente. Por esa razón, la mayor o menor militancia nunca debió traducirse en posiciones de poder dentro de la coalición. Por eso mismo la organización de la coalición debió haberse reducido a una simple estructura de negociación en la que los partidos que hubieran obtenido una representación parlamentaria en las últimas elecciones, fueran la única instancia de decisión. Para ello, era necesario liquidar el aparato central y los organismos de dirección que no reflejaban las realidades electorales.
Ahora está todo arreglado. Lepra nunca fue del Frente, nunca militó, trabajó siempre para el monopolio de la Texaco y se le premió con un ministerio del gobierno progresista. ¿Qué tal? ¿Qué pensaría Batalla si lo supiera? Ya se liquidó el aparato que quería destruir Batalla y ahora si que los organismos de dirección reflejan la realidad con algunas excepciones de grupos que no sacaron tres mil votos y que tienen decenas de cargos, pero bueno por algo será toda ley necesita de su excepción.
En la concepción democrática de la organización política se parte de la importancia de la diversidad, se destaca el valor de la diferencia expresada en cada opinión individual. Esto debe llevar a construir estructuras que contemplen lo más posible la pluralidad de opiniones. Todas las expresiones de esa pluralidad son igualmente válidas; no hay gente que vota de una manera porque se "concientizó" su voto es entonces valioso y otra que vota de otra manera porque está "alienada" su voto vale menos. Lo importante no es por qué votó de una determinada manera, lo que realmente importa es que pueda votar eligiendo entre opciones lo más diversas posibles. Para que haya democracia es mucho más necesaria la diversidad que la unidad.
Justamente porque deben existir las diversidades es que se acuerda que los gobernantes serán aquellos que logren reunir el mayor número de voluntades individuales.
Ahora el Frente es tal como lo soñaba Batalla bien diverso consciente y alienado a la vez sintetizado en su pragmatismo político. Conviven en perfecta unidad armónica los gerentes empresariales como Lepra, los Universitarios destacados como el economista Astori, el ingeniero Brovetto, el marxismo leninismo de Arismendi, el socialismo de Gargano, el nacionalismo de Mujica, el troskismo de Bonomi, el nuevo espacio de Michelini, la costilla de bagual blanca de Nin, el pragmatismo de Arana y la Democracia Cristiana de Lescano; todo ello aliado con no pocos dirigentes sindicales ahora avenidos a gerentes de las empresas del Estado.
La unidad en un sistema democrático no existe más que entre quienes tienen un grado importante de acuerdo y forman por lo tanto un partido político. En todo caso no debe haber más unidades que aquellas que son aceptadas y reguladas por mecanismos democráticos incuestionados. Esto es aún más importante si se trata de una coalición de partidos políticos. También en este aspecto, fue objetable el proceder del Frente Amplio.
Cuando los mecanismos organizativos estaban fuertemente cuestionados por el PGP y el PDC, cuando la propuesta organizativa del general Seregni fue rechazada por el Comité Ejecutivo del PGP, se decide convocar un Plenario Nacional órgano cuestionado y en la sesión del 17 de diciembre del 1988 se aplica una mecánica formal también cuestionada para resolver temas de gran relevancia e imponerlos a una mitad del Frente. Hubo increíblemente gente que se asombró o se escandalizó cuando se retiraron las delegaciones del PGP y del PDC.
Si el Frente Amplio era inviable, ese día se selló su liquidación.
El desconocimiento de la diferencia y la imposición de una aparente mecánica unitaria llevó necesariamente a la ruptura.
Se dirá como ya lo han dicho varios dirigentes que se hicieron concesiones, que el tiempo urgía y había que tomar una decisión. Sin duda, se hicieron algunas concesiones no las que hubieran sido decisivas, es cierto que en el ir y venir del año pasado se fueron agotando los plazos. Pero se debió haber concedido mucho más, se debió haber ido mucho más a fondo, se debió haber recreado un Frente, porque era mejor otro Frente, que ausencia de Frente.
No existió una conciencia clara de la existencia de profundas diversidades. Sólo valorando la fuerza de esas diversidades, se hubiera podido preservar la unidad, ciertamente otra unidad pero unidad al fin.
Al día de hoy, estas argumentaciones tienen únicamente el valor de mostrar que la ruptura del Frente no se debe a "traiciones" o "deserciones", sino que el proceso fue bastante más complejo. Pero en el momento actual para quienes no sentimos identificados con las críticas formuladas por Batalla y con las orientaciones que esas críticas suponen, el centro de las preocupaciones es la construcción de ese espacio que no fue posible dentro del Frente Amplio.
Se hizo justicia por cierto se reivindicaron aquellas afrentas y con creces ahora la traición y todas las acusaciones caen sobre las cabezas de los marxistas, de los militantes, de los que tienen un discurso lleno de contenido programático. La unidad política está identificada con las fórmulas de Batalla un nuevo espacio político que finalmente fue construido después que el Frente Amplio tuvo su final.
El perfil de la nueva opción política estará definida desde mi punto de vista por dos factores principales:
La ubicación en el espectro político.
La credibilidad de su proyecto democrático.
En lo que se refiere al primer punto, la ruptura del Frente permite una mayor flexibilidad en las alianzas políticas. El nuevo espacio, que será liderado por el senador Batalla, buscará alianzas hacia el centro del espectro político y mantendrá niveles de coincidencias con los sectores marxistas que quedaron en el Frente Amplio.
Se ha hablado de espacio "bisagra" en la medida que articularía fracciones centristas con sectores izquierdistas. Pero el uso de esta imagen es reductor en relación a la potencialidad política de este nuevo espacio. Su situación en el abanico de posiciones políticas lo habilitará para convertirse en un polo de atracción de grandes sectores de opinión. Particularmente el PGP y su líder están hoy en una situación óptima para lograr ese objetivo.
Si en 1989 cuando Arocena escribía estas cosas, alguien hubiera pensado que un día se convertirían en realidad lo hubieran tratado de divisionista, rupturista, oportunista, aventurero, y tantas otras cosas horribles y similares.
En cambio ahora es muy fácil verle "las patas a la sota" cuando Mujica creara sus columnas blancas y colorada, ahora mismo sigue consiguiendo ediles y caudillos del interior blancos y colorados a veces como culebra en otras oportunidades como sapos. El abanico de la nuevo espacio político progresista es un polo de atracción para grandes sectores de opinión.
En esta percepción influirá el lenguaje que se use cuando se trate de comentar actitudes y posturas de los otros agrupamientos o partidos políticos. En estos mensajes será necesario expresar la voluntad de reunir esfuerzos de distinto orden, de valorar las coincidencias, de privilegiar aquellos temas fundamentales que suscitan la adhesión de todos o de la gran mayoría.
La nueva opción deberá ser percibida como una propuesta amplia, desvestida de grandes discursos doctrinales, abierta a la participación, sin grandes elaboraciones conceptuales en las que nadie cree.
Eso, eso, nada de ideologizar el discurso hacerlo tan amplio, tan amplio, que al final quede el pueblo afuera. Sin doctrina, sin ninguna concepción, "como te digo una cosa te digo la otra", desprovisto de todo contenido científico para que la gente crea y poder reunir agrupamientos de todo tipo. Eso está caminando al pelo.
Sin duda en esta imagen abierta y pluralista del nuevo espacio, la imagen de Batalla es un factor principal.
El proceso de ruptura del Frente ha afectado esta imagen, ha sembrado dudas sobre la capacidad de decisión del líder del PGP. Creo que se trata de un fenómeno estrictamente coyuntural y que por lo tanto irá desapareciendo en los próximos meses. Sin embargo no está de más recordar que los grandes hombres de Estado son los que saben tomarse el tiempo de la reflexión, no son los que se dejan llevar por agitaciones y presiones superficiales, sino los que actúan observando las corrientes de fondo. Muchas veces lo que aparece como actitud dubitativa, no es otra cosa que la conciencia de la responsabilidad frente a la magnitud histórica de ciertas decisiones.
Inmejorable imagen la que se traza en unas líneas más arriba, qué mejores tiempos estos de tomarse todo el tiempo del mundo para resolver los problemas del pueblo, de los más necesitados, para dar un aumento, dar más plata para el presupuesto, aumentar los salarios o las jubilaciones, construir viviendas para los inundados, cumplir con las promesas de las elecciones. Estos si que se toman su tiempo y no es porque sean dubitativos nada que ver ellos los mismos de los que hablamos han duplicado y triplicado sus fortunas en dos años, se han aumentado sus salarios a escondidas sin que la población lo sepa y han dado empleo a muchos amigos y parientes con sueldos del primer mundo.
En cuanto al segundo punto en nuevo espacio político tiene hoy la posibilidad como quizá ningún otro sector, de plantear un proyecto democrático creíble. En primer lugar, esta credibilidad aumenta al separarse de los partidos y movimientos marxistas, que son vistos aún hoy día como una amenaza a las instituciones democráticas. En segundo lugar, este nuevo espacio no sufre de las contradicciones del Partido Nacional que para muchos ciudadanos ha mostrado en dos de sus sectores una excesiva debilidad en el tema de defensa de los derechos humanos.
¡Que visión la de Batalla! Si pudiera ver todo esto qué contento se pondría. La credibilidad aumenta en el proyecto del Doctor Tabaré Vázquez las encuestas le dan un crecimiento mayor al del triunfo electoral hoy lo votaría casi un sesenta por ciento de los uruguayos. A medida que este gobierno se separa más de los marxistas, de Cuba, de Venezuela, Bolivia y se acerca más a Bush y Alvaro Uribe o Negroponte el pueblo entiende que se fortalecen las instituciones democráticas. Para mejor comprensión de este crecimiento el gobierno progresista se ha separado también del Partido Nacional y ha llevado una excelente política de derechos humanos, diciéndole a la hija de Gelman que la iban a llevar hasta donde estaba enterrada su madre, metiendo presos dentro de un Cuartel a varios asesinos y torturadores para que no los metieran en Villa Deboto, entre los comunes y ahora, dándole 150 mil dólares a los familiares de los integrantes del escuadrón de la muerte.
En tercer lugar, los dos partidos escindidos del Frente Amplio han mantenido una nítida línea opositora a los aspectos más anti democráticos de la gestión del Partido Colorado.
NI que hablar del Partido Colorado se está en las antípodas mientras ellos pagaban con Bensión puntualmente las cuotas de la deuda externa con el FMI, los progresistas a través de Astori, le paga por adelantado y pide plata a mayor interés que la que cobra el FMI.
Esta situación determinada por la forma como los demás son percibidos, se alimenta con posturas claramente democráticas. Una de ellas, la defensa del voto secreto a nivel sindical, se asumió a pesar de suscitar un conflicto con el Frente.
Por otro lado, las actitudes de Batalla muestran un radicalismo democrático tal que en un momento crucial, queda en minoría de su propio partido. El respeto por la opinión del otro, la tolerancia, la valoración de las minorías, la defensa real del pluralismo, son valores esenciales de la democracia que deberán constituir la esencia del nuevo espacio político.
Increíble la visión de aquel hombre, de Batalla, el voto secreto se ha difundido y es más, no pocos dirigentes sin haber triunfado electoralmente igualmente están al frente de la Convención por honrar los compromisos políticos entre los partidos políticos. Esto si que es unidad en la diversidad y el pluralismo. Gane quien gane si hay acuerdo entre los partidos esto se cumple y se respeta.
Propuesta democrática significa también afirmar el valor fundamental de la esfera política, de su institucionalidad, sea cual sea la situación social y económica.
Es necesario sin duda atacar las causas de la injusticia social que crea inaceptables desigualdades entre los ciudadanos. Pero la existencia de una situación socialmente injusta no debe utilizarse para cuestionar las instituciones democráticas. Estas deben ser custodiadas por todos, en todo momento y de ninguna manera se debe admitir un cuestionamiento nacido de consideraciones socio económicas. Habrá ciertamente más democracia cuanto más avancemos en la corrección de las desigualdades, pero por imperfecta que sea, esta democracia que se desarrolla en situaciones de injusticia social y económica debe seguir siendo un valor fundamental a defender.
En el nuevo espacio político la defensa de la democracia política lleva necesariamente a buscar las formas de perfeccionarlas. No es casual que en la búsqueda de este perfeccionamiento, los dos partidos escindidos del Frente Amplio hayan sido junto a otros sectores los impulsores de un proyecto de reforma constitucional que tendía a darle al elector una mayor libertad de elección y a conferirle a todo el sistema una dosis mayor de verdad electoral.
Finalmente aquella Reforma tan anhelada se concretó con creces, la votó con alma y vida Asamblea Uruguay con el voto de la gente de Astori el Frente Amplio volvió a perder las elecciones al igual que cuando se fue Batalla y el PDC. Dos elecciones perdidas se las debemos al PDC, el PGP y a Astori esto es concreto y real ¿o no?.
Estrechamente vinculado a estos elementos de afirmación democrática, el nuevo espacio político se presenta como portador de un proyecto realista de cambio:
"Empezar a cambiar algo única forma de cambiarlo todo", como dice Batalla en la carta en la que propone a su partido la desvinculación del Frente Amplio.
Si. Maravillosamente cierto, el Frente cambió un poco y después otro poco y después mucho más y ahora cambió del todo; tanto, que ya no es el Frente sino el pragmatismo progresista. Este es el triunfo de un proyecto realista de cambio llámese "el Grupo de los 24", o aquel planteo inicial de 1989 de que la única forma de cambiarlo todo era comenzar cambiando algo.
El uruguayo está harto de promesas incumplidas y de discursos que proponen el paraíso a corto plazo. Muy poca gente cree todavía en milagros revolucionarios. La credibilidad de una propuesta democrática se lesiona si es acompañada por proyectos aventureros que proponen pan para hoy y hambre para mañana.
El proyecto democrático será tanto más creíble cuanto más seria y fundamentada sea la propuesta de cambio.
¿Y acaso este no fue y no es en la actualidad el discurso de los dirigentes del progresismo?
"Quién piense que las cosas van a cambiar de un día para el otro que no me vote", dijo al final de la campaña el Doctor Tabaré Vázquez
Lo que no dijo es que no iban a cambiar de un día para otro, ni en un mes ni en dos años tampoco.
Batalla tiene hoy un capital de confianza popular ganado gracias a su lenguaje directo; a su nuevo estilo de hacer política, por ejemplo, reconocer los fracasos; a la firmeza de sus convicciones; a la moderación de sus actitudes; a la responsabilidad demostrada sobre todo en este año de difíciles definiciones.
Ha llegado el momento de perfilar ese nuevo espacio político que tiene Batalla una figura carismática de gran valor.
No se necesitarán grandes expertos en psicología de masas, ni elaboraciones conceptuales demasiado abstractas. Será necesario explicar sencillamente porqué el Frente se rompió y que se pretende con la construcción de este nuevo espacio.
Si es cierto que todo esto responde a una demanda real de la ciudadanía en el próximo mes de noviembre nacerá una fuerza política llamada a realizar importantes aportes en la historia de nuestro país.
Y los progresistas tienen una figura superior en carisma que la de Batalla, tienen al Doctor Tabaré Vázquez.
Su actitud es más que la de la moderación, a quien ya lo están preparando para un segundo período y si supiera Batalla, para una segunda presidencia de la República.
HAY QUE CONOCER LA HISTORIA PARA PODER INTERPRETAR EL PRESENTE Y ANALIZAR EL FUTURO.
¡NO ME ROMPAN EL FRENTE! PEDÍA GERMÁN...
¡Y SE LO ROMPIERON NO MÁS!
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