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Para America Latina y el mundo: Crítica alternativa contra el cinismo contemporáneo       Tinku in english: Obs! mechanical translation!
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Por: Nelson Cesin (Brecha 4/5/07)   
Mayo 06, 2007
Con Marcelo Abdala, secretario de organización del PIT-CNT.En el gobierno progresista prima una lógica que lo aleja de los intereses populares, pero este partido aún no terminó y hay posibilidades de darlo vuelta, piensa Abdala. Si así no fuera, el también dirigente del PCU no descarta que su fuerza política abandone el Ejecutivo. NELSON CESIN - En grandes trazos, ¿qué elementos de la realidad han llevado al PIT-CNT a profundizar la crítica sobre el accionar del gobierno?

MARCELO ABDALA - Destacaría tres cuestiones. La primera, y más obvia, es la crítica a la lógica macroeconómica, que fue hecha al detalle en función de esa dinámica derivada de la forma como se negoció con los organismos financieros multilaterales las prioridades de superávit fiscal, la forma de control monetarista de la inflación y toda la cadena de derivaciones: el Estado inhibido de disputar la apropiación social de parte del excedente que en última instancia genera el trabajo de los uruguayos; inhibido de tener toda una serie de políticas sectoriales, de atender las necesidades básicas de la población y desarrollar la infraestructura productiva. En ese sentido, las posibilidades de generación de puestos de trabajo quedan demasiado ancladas en la inversión extranjera directa.

En otro orden de cosas, hay toda una serie de aspectos que podríamos caracterizar como relaciones políticas. Hay una apariencia de instancias de participación de los trabajadores en la definición de la cosa pública, pero no es más que una apariencia. Todo lo que está englobado en el Compromiso Nacional, que en principio aparecía como un ámbito central de negociación donde se podía debatir la economía política del cambio social, quedó sumamente mediatizado por la ausencia de voluntad del gobierno de abrir espacios reales de negociación y por el boicot del capital y de los patrones a debatir seriamente el tema. De pique dijimos que en esos ámbitos centrales de negociación tenía que estar en debate la forma de negociación de la deuda pública, la reforma del Estado, la transformación del sistema financiero, el desarrollo de una política industrial que modifique todo el sistema de estímulos y castigos de la economía. Porque hoy se sigue estimulando del mismo modo a quien exporta ganado en pie que a quien trata de desarrollar el ciclo completo industrial de la carne.

La tercera cuestión es toda una serie de aspectos de carácter ideológico. Este gobierno acepta hacer anuncios importantes en la Asociación de Dirigentes de Marketing. El presidente de la República y el ministro de Economía anuncian que va una delegación oficial a los países árabes y dicen que va acompañada por los sectores próductivos, y los que van son los representantes patronales, como si los trabajadores no formaran parte de los sectores productivos. Tenemos negociaciones con dirigentes del aparato del Estado de distintas instituciones, en particular en empresas públicas, en las que se reproduce lo peor de la ideología patronal. Hay un gran aspecto ideológico: cómo la ideología dominante del bloque de poder melló la capacidad de pensamiento crítico y cooptó a gran parte de la dirigencia de izquierda.

NC - Por la profundidad de las diferencias que usted plantea se podría pensar que estamos ante un punto de inflexión en la alianza histórica que caracterizó al movimiento sindical con la izquierda ahora en el gobierno. ¿Es así? ¿ Se trata de un punto sin retorno?

MA - Sí, efectivamente, se trata de diferencias profundas. No estamos sometiendo a la crítica la velocidad de los acontecimientos, ni que el ritmo de transformación sea menor al que aspiramos.

Estamos haciendo cuestionamientos a la dirección que están tomando los acontecimientos.

Seguramente se va a agudizar la lucha, y parte de las repercusiones del Primero de Mayo tienen que ver con una operación mediática del bloque de poder. Se está ocultando el centro del planteo que se hizo, que es que el movimiento sindical va a desarrollar toda una acción para convocar un segundo Congreso del Pueblo que construya el programa de profundización de los cambios, el proceso de acción de los trabajadores y de todo el pueblo a los efectos de impulsar ese programa y cambiar la correlación de fuerzas, principalmente contra el bloque de poder, para forjar el sistema de alianzas que permita generar las condiciones para ir más a fondo. Todo indica que, si se cumplen las resoluciones del congreso, vamos a un proceso de mayor movilización y confrontación.

NC - ¿Por qué "si se cumplen las resoluciones del congreso"? ¿Se podrían no cumplir?

MA - Desde el punto de vista jurídico formal de la democracia en el PIT-CNT, todos estamos obligados, nos guste o no, a cumplir las resoluciones del congreso. Pero han surgido determinados planteos, determinadas acciones que se contraponen a las resoluciones.

MA - ¿Puede ser más específico?

MA - Con seguridad hay compañeros en el movimiento sindical que cuestionan esta línea de razonamiento que estoy esbozando. De repente, más allá de que nadie va a cuestionar resoluciones del congreso, hay compañeros que no actúan para desenvolver, para poner en práctica hasta sus últimas consecuencias esas resoluciones, por la sencilla razón de que no las comparten.

NC - El PIT-CNT sostiene que estamos ante un gobierno en disputa, dominado por una paradoja que reside en la convivencia de una política económica ortodoxa con otras bien vistas por la central, como la de relaciones laborales o la de atención a la emergencia. Sin embargo, el ministro Astori insiste en que las nuevas relaciones laborales y la atención a la emergencia también forman parte de la política económica integral del gobierno.

MA - Hemos planteado, para darle otro giro a esa discusión, que las pautas restrictivas que puso el Ejecutivo en la última ronda de Consejos de Salarios derivan de la lógica macroeconómica del gobierno. Y hemos sometido a la crítica el hecho de que desde el punto de vista de la distribución social del ingreso se sigue reproduciendo un modo de acumulación y de distribución absolutamente desigual, injusto. ¿Dónde está la paradoja? En que esta política económica, mercadocéntrica, entra en contradicción no con los consejos de salarios sino con su producto principal, que es un mayor grado de organización de los trabajadores, que efectivamente lo tenemos.

Un gobierno al final de su período puede decir que fue progresista, entre otras cosas, si mejoró en forma sustancial la distribución del ingreso. Nosotros hemos tenido un proceso de aumento del salario real pero no una variación de los términos de qué parte de la torta producida va para los trabajadores en un sentido amplio y qué parte va para el capital.

NC - Ante la frecuente demanda desde el PIT-CNT de implementar un nuevo modelo económico que haga posible el Uruguay productivo con justicia social y profundización democrática, Astori ha dicho que si hay un modelo mejor que el vigente está dispuesto a analizarlo, pero que no lo conoce. ¿Se ha articulado, o al menos esbozado, otro modelo?

MA - En las resoluciones del congreso hay subyacente por lo menos una lógica distinta. Lo que nos hace dudar de posiciones como la de Astori es que se nos convoca a un ámbito central de negociación como el Compromiso Nacional pero se actúa sobre la base de la política de los hechos consumados, y esa negociación no avanza, está parada.

La próxima Rendición de Cuentas va a ser un laboratorio para todas estas cosas que estamos conversando. Lo que defendemos ni siquiera es una posición de los trabajadores, es una recomendación de la UNESCO del 4,5 por ciento del PBI para la educación. No se nos puede decir que la masa nominal en dinero aumenta, aunque no lleguemos a 4,5 por ciento porque aumentó el PBI.

En el debate sobre la rendición de cuentas vamos a tener un laboratorio incluso de cómo se reacomodan las propias fuerzas de la izquierda en el Parlamento, para ver si tiene razón Astori en que, como hay problemas de inflación, en vez de controlar los precios desde la producción y la distribución los controlamos retirando dinero de circulación, manteniendo una política cambiaria regresiva, que ahora no se nota tanto por los precios, artificialmente elevados de las materias primas que vendemos.

NC - ¿Por qué se deja expresamente fuera del alcance de las críticas al presidente Tabaré Vázquez, cuando es notorio que respalda las 'decisiones centrales del equipo económico?

MA - Cuando planteamos nuestros acuerdos y divergencias hablamos del conjunto del gobierno. Astori es el hombre que más aparece en defensa de esa lógica, pero dentro del elenco gubernamental no hay una situación exenta de contradicciones. Cuando hacemos una crítica es al conjunto del equipo de gobierno.

NC - El Partido Comunista (PCU), del cual usted es dirigente, emitió recientemente una declaración en la que califica de insensible al equipo encabezado por Astori, afirma que la política económica imperante resulta "dependiente y generadora de más dependencia", y llama a "redoblar la acción para combatirla sustancialmente". Algún lector desprevenido puede pensar que el PCU no integra el gobierno, o que aún está en la oposición...

MA - En muchos sentidos la izquierda que accede al gobierno, su cúpula, su elite, llega con un divorcio grande respecto de la problemática social de los trabajadores y del pueblo en general, una distancia importante. Hay un doble divorcio, porque cuando se empiezan a generar las condiciones para construir una dirección de la izquierda más pegada a la cosmovisión del pueblo, se da el divorcio entre el ejercicio de gobierno y la propia fuerza política. Por razones de orientación histórica el PCU está en el Frente Amplio (FA) y por tanto también en el gobierno, pero esa caracterización de gobierno en disputa, de múltiples matices, de contradicciones (algunas fundamentales) objetivamente está en los dos lados, en el gobierno y en el movimiento social. Marina Arismendi es miembro de la dirección del Partido y es nada más ni nada menos que la ministra de Desarrollo Social, se reúne en el Consejo de Ministros, está y tiene que disciplinarse con esa lógica. Y el PCU está en el FA y en diversas y múltiples organizaciones sociales, en particular en las de la clase obrera. Si logramos que este año se desarrolle un viraje, que se den determinados cambios sustanciales en la política económica, esto que aparece como una contradicción se va a superar bien.

NC -¿Y si eso no ocurre?

MA - Si eso no ocurre, como hipótesis plausible podría pensarse que el PCU quedaría en la periferia del gobierno y, tal vez, con un lugar importante en el movimiento de masas, con todas las consecuencias que eso puede tener.

NC - ¿En la periferia o fuera del gobierno?

MA - Eso podría ser parte del asunto, aunque no depende de decisiones que pueda adoptar el propio PCU. La lógica, el devenir de los hechos puede llegar a agudizar esa contradicción. Mucho más si la clase obrera tiene, por su propio congreso, un planteo de avanzar en sus intereses, en sus reivindicaciones.



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