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Por: el Administrador
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Mayo 14, 2006 |
Las cooperativas de vivienda en crisis.El conflicto que lleva adelante FUCVAM deja traslucir un poco de todo: resabios de la dictadura, leyes violadas, indiferencia estatal, caos administrativo, parches que tapan agujeros, dineros perdidos y tramposas jugadas políticas. Problemas todos ellos que constituyen casi una alegoría perfecta de lo que el “derecho” a la vivienda ha significado hasta ahora para los distintos gobiernos.
Por: Mariana Contreras Brecha 12/5/06
Esta semana se dedicaron a la vigilia en las puertas del Ministerio de Economía. Antes habían bajado a la capital caminando desde Bella Unión y terminado manifestando en las puertas del Palacio Legislativo. Al inicio del conflicto la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM) había probado con otras formas de presión: pagar el 50 por ciento de la cuota del préstamo de las viviendas, luego pagar el 30 y después no pagar nada y depositar ese 30 por ciento en una cuenta bancaria a la espera de una solución. Así y todo las autoridades del gobierno colorado pasado no hicieron caso alguno a sus planteos. Pero el problema es que ante la falta de una política seria de vivienda, la inoperancia de las autoridades competentes y la constante y ya comprobada corrupción de la que fue víctima el BHU, el Estado provocó que las cooperativas de vivienda (no sólo FUCVAM) le deban casi 50 millones de dólares. Lo mismo que el Fondo Nacional de Vivienda invierte en todo un año. Argumentando ilegalidades por parte del Estado la federación dice que las cooperativas no deben tanto, e incluso señala que algunas no deben ya nada. GÉNESIS DEL CONFLICTO. Cuando FUCVAM comenzó a funcionar, el encargado de otorgar los préstamos era el Banco Hipotecario (BHU). En el año 1968 el cooperativismo de vivienda era visto con buenos ojos y accedió a una tasa de interés del 2 por ciento anual en unidades reajustables (UR). Con la llegada de la dictadura las cosas cambiaron, cuenta Benjamín Nahoum, asesor de la federación: el modelo cooperativista autogestionado se convirtió en “peligro para la seguridad nacional”, según alguna vez aclaró Alejandro Végh Villegas, por lo que se dejaron de otorgar personerías jurídicas. Durante estos años las tasas subieron primero al 4 y luego al 7 por ciento y a partir de 1975 se resolvió suspender los créditos. Estas fueron las tres acciones que más afectaron a la organización en su desarrollo y futuro. De esa forma las cooperativas que comenzaron en este período lo hicieron pagando una cuota 50 por ciento más cara que las anteriores sin que hubiera otra razón “que el hecho de que se quería fomentar otras formas de construcción y no ésas”. Si con la tasa al 2 por ciento se cubría el costo del préstamo, y se recaudaba un 30 por ciento extra, con la tasa al 7 por ciento se paga dos veces el costo de la vivienda. El banco pasó a recaudar así un 70 por ciento más sin que existieran motivos que justificaran la suba. Para los cooperativistas el capricho quedó demostrado cuando las autoridades decidieron volver a otorgar los préstamos con 2 por ciento de interés. Hoy hay 92 cooperativas de FUCVAM en esta situación. Nahoum recuerda que la obtención del crédito blando fue gracias a la forma asociativa pero también debido a los sectores sociales a los que estaba dirigido. Aquellas primeras cooperativas estaban formadas por obreros, trabajadores no calificados con ingresos medio bajos. En la década del 90 “los ingresos de la mayoría de las cooperativas podrían estar en lo que son las franjas 4 o 5 del MVOTMA, ingresos de 40 UR, algo más de 10 mil pesos por familia. Hoy la mayoría de las cooperativas están por 6 mil o 7 mil pesos de ingreso familiar mensual”. A esta situación se le suman las inflaciones de las décadas del 70 y 80 y la pérdida del salario real. La cuota empezó a absorber cada vez más porcentajes del salario, pero la ley incluía una solución: se extendía el plazo de 25 a 35 años y si así y todo la cuota era alta se entregarían subsidios protegiendo a los de menores ingresos. Las familias no pudieron hacer frente a la cuota. La ley nunca se aplicó vaya a saber por qué y la deuda comenzó a generarse. El BHU tomó en 1984 la decisión unilateral de que todo lo no pagado hasta el momento se “colgase” al final de la financiación, con un determinado interés, y la gente comenzara a pagar a partir de ese momento. DEUDAS. La inexistente política de vivienda, sumada al manejo corrupto de las pocas ideas y dineros vinculados al tema generaron, entre tantas otras, esta situación. El Banco Hipotecario, saqueado por todos lados, vendió la deuda al Ministerio de Economía (MEF) durante la pasada administración. A pesar de la poca probabilidad de cobro, logró obtener por ella el total de lo adeudado en un intento del ministerio de ayudar al moribundo. Ahora, en un vínculo un tanto neurótico, el banco administra, el MVOTMA negocia el conflicto y Economía decide. Mientras los problemas no se resuelven la federación deposita el 30 por ciento de la cuota en una cuenta bancaria que se entregará al banco una vez que aparezca una salida que cuente con el apoyo de todas las partes. La administración colorada, unos días antes de retirarse, encontró una solución que satisfizo a FUCVAM. “Se le daba a cada cooperativista, por el hecho de serlo, un subsidio de 1.350 UR: 500 de quita del fideicomiso, más otras 850. Eso le significa al Estado más de 100 millones que no recaudará. Si lo que necesitabas para saldar era menos, lo que sobraba se redistribuía a otra cooperativa”, explica el actual director Nacional de Vivienda, Gonzalo Altamirano. Aunque el antiguo directorio presentó este plan a las autoridades de la federación, lo expuso públicamente y en el Parlamento, el acuerdo nunca se firmó y la actual administración tampoco lo hará. Ahora FUCVAM presentó un recurso para obligar su cumplimiento, aunque mantiene la negociación en procura de hallar otra solución. Para Altamirano el convenio tiene visos de ilegalidad. “Sólo subsidiamos viviendas de interés social. El que tomó un préstamo para hacer vivienda bienvenido sea, pero no es subsidiable por este Estado. Si no la puede pagar discutiremos qué hacer, pero no se puede dar un subsidio por ser de FUCVAM.” QUE SÍ QUE NO. Lo que pide la federación es que todo lo que haya sido resuelto de forma unilateral, que modificó el acuerdo original en que se pidieron los préstamos, sea cancelado. No acepta los colgamentos unilaterales ni las multas y recargos que llegan como resultado de las acciones ilegales del Estado, pide que todas las cooperativas tengan un interés de 2 por ciento, por lo cual algunas que estuvieron pagando el 7 por ciento tendrían parte del pago de la deuda adelantado, que se revea la forma en que se fija el precio de la UR y además quieren que se apruebe una ley de franjas que beneficie a los más pobres a la hora de establecer las cuotas. Pero en la última propuesta presentada por el MVOTMA no están contemplados por completo estos problemas. El ministerio accede a llevar las tasas al 2 por ciento en el caso de las cooperativas de usuarios, y en las de propietarios bajarlas entre un punto y un punto y medio sólo a los buenos pagadores. Los 50 millones de deuda vencida se pagarán sin multas ni recargos al final de la financiación (lo que se conoce por colgamento). Esta deuda podría disminuir si se tiene en cuenta el dinero que la federación deposita todos los meses en la cuenta bancaria. La cuota no afectará más del 20 por ciento del ingreso familiar. Y si éste no alcanzara, la diferencia la subsidiará el ministerio. Esto se revisará cada dos años y se retirará en caso de que la familia se encuentre en condiciones de pagar. En caso de ser propietario no se financiará más del 50 por ciento de la cuota. Si no pudiera pagar, se le dará un plazo para modificar la situación, y si no encuentra una alternativa la solución será vender. Los colgamentos no se eliminarán pero cada cooperativista con vivienda de interés social recibirá 374 UR de subsidio para pagarlo. Además el ministerio acepta cancelar las deudas de las cooperativas Mesa 2, 3, 4, 5 y 6. Y por último el MVOTMA propone crear una línea de crédito para desarrollar cooperativas. La iniciativa se financiará con un fondo, independiente de los recursos presupuestales, nutrido por los pagos que realicen las cooperativas por ayuda mutua que hayan obtenido préstamos antes del último día de 2005. La propuesta llegó a FUCVAM en la tarde del miércoles 10 y probablemente sea estudiada en la asamblea del próximo fin de semana. Si el conflicto se soluciona, al Ministerio de Vivienda le quedará todavía por armar una política de vivienda que contemple no sólo cómo obtener la casa propia sino, más difícil aun, cómo hacer para poder permanecer en ella. |
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Última actualización ( Mayo 14, 2006 )
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