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Bolivia. Nuevos movimientos sociales y discriminación |
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Por: el Administrador
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Enero 23, 2006 |
Estos nuevos movimientos sociales no desarrollan su lucha buscando expresamente cambiar el régimen político o el sistema económico boliviano, pero en la medida que luchan por cambiar los valores o las relaciones sociales, emprenden una nueva radicalidad que apunta a cambiar la cultura y la ética, lo que influye a su vez en el cambio del sistema socioeconómico y el régimen político.
Por: Freddy Ontiveros Cabrera-(especial para Tinku)
Antes cuando hablábamos de movimientos sociales en Bolivia, nos referíamos al movimiento obrero y campesino, es decir, a ideologías que luchaban por intereses de clase; salarios, en el caso de los obreros; mejores precios para sus productos, en el caso de los movimientos campesinos.
Con insistencia los movimientos clasistas elevaban su protesta más allá del ámbito del patrón o del Ministerio de Asuntos Campesinos, lanzándose contra el régimen político o contra el sistema económico. En estos casos, las reivindicaciones eran acompañadas por proyectos de sociedad cultivadas en medios intelectuales provenientes de las llamadas clases medias, no necesariamente surgidas del seno de los movilizados.
Actualmente matizan el panorama social boliviano inéditas reivindicaciones, nacientes derechos y nuevos movimientos sociales. Que tienen que ver con la “discriminación” como factor sobresaliente en la motivación y surgimiento de los mismos.
A diferencia de los anteriores sectores sociales que se enfrentaban a una clase, a un régimen político o a una situación de explotación, los nuevos movimientos sociales se enfrentan a una “relación cultural”, en este caso a la relación de discriminación.
No reivindican los derechos del ciudadano aislado, en abstracto, sino que el sujeto de estas movilizaciones es el conjunto de ciudadanos organizados.
Entre estas nuevas expresiones sociales encontramos dos grupos: El de la discriminación sexual y el de la discriminación étnica. Por supuesto que los movimientos sociales anteriores, obreros o campesinos, en ciertos casos también estaban sometidos a situaciones de exclusión, por ser mujeres o indígenas, pero primaba, en el derecho reclamado la reivindicación clasista.
Aunque tímido y soterrado todavía, vinculado a la discriminación sexual esta el movimiento feminista. Esta tendencia nace en la clase media, interpretada por las mujeres de extracción urbana, es decir, por el sujeto más consciente de su propia situación de discriminación. No se trata de un gesto de solidaridad con los oprimidos o explotados, sino de una conciencia y una acción llevadas a cabo por los propios sujetos segregados.
Las reclamantes se alzan contra el trato discriminadamente diferenciado que reciben por su condición. La opresión, represión, censura y exclusión, no están basadas estrictamente en intereses económicos, ejercidos por un empresario o por el gobierno.
El otro movimiento social es el de los indígenas. La historia registra continuas rebeliones contra las autoridades constituidas, frente a situaciones de opresión, esclavitud o maltrato. Pero ahora se trata de movimientos que luchan contra un problema social cuya solución no se encuentra estricta o necesariamente en el seno del poder institucional, sino que se extiende a los valores sociales de toda la comunidad en que viven.
Las movilizaciones indígenas curiosamente luchan contra el racismo y la discriminación existentes, emancipándose al mismo tiempo de sus propios complejos de inferioridad. Luchan por ser reconocidos como ciudadanos en igualdad de condiciones que el resto.
Al igual que en el caso anterior, el reclamo va dirigido contra los valores y la ética que se encuentran encarnados en la sociedad en su conjunto. Los sujetos discriminados, cuestionan viejas leyes y proponen nuevas, pero su lucha no se agota en la legalidad, sino que reclaman, junto al fin de la discriminación, el reconocimiento de su condición por parte de la sociedad en su conjunto.
Estos nuevos movimientos sociales no desarrollan su lucha buscando expresamente cambiar el régimen político o el sistema económico boliviano, pero en la medida que luchan por cambiar los valores o las relaciones sociales, emprenden una nueva radicalidad que apunta a cambiar la cultura y la ética, lo que influye a su vez en el cambio del sistema socioeconómico y el régimen político.
Son parte de una revolución de excluidos o, lo que es lo mismo, de una revolución desde abajo que tiende a cambiar el conjunto de la sociedad.
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Última actualización ( Enero 23, 2006 )
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