Costa Rica: La obligación de la clase política costarricense
Por: el Administrador
Agosto 30, 2006
...la necesidad de que las nuevas generaciones pensantes, educadas y preparadas asuman su rol en la historia por el bien de nuestras generaciones futuras y no está exagerado decir que el poder no se pide, se arrebata.
Miguel Alejandro Gutiérrez Pizarro
La memoria histórica nacional recuerda constantemente la frase del Presidente José Figueres Ferrer Para qué tractores, sin violines. La obra de nuestros abuelos es valiosa por su contenido y por el contexto histórico en que se produce. El ser humano tiene fuerte vinculación con su pasado y con la tradición cuando toma sus decisiones. Costa Rica es la democracia liberal de mayor tradición en Iberoamérica. Es motivo de orgullo que se abolió el ejército hace más de 50 años. En todo el mundo se le reconoce a los costarricenses ese hecho, porque demuestra valentía y preferencia por la paz.
Por situaciones del mercado internacional desde la década de los setenta tenemos una seria crisis económica que ha afectado la calidad de vida de la población. El estado costarricense ha sido manipulado por los intereses económicos del mercado internacional, por una generación de políticos corruptos y por la desidia de la población. Es claro que la situación actual es preocupante, porque no existe un proyecto serio en la clase política y porque se obedece a los intereses de los corruptos y de los que conocen la pobreza cuando la ven por la televisión o por el periódico, porque de otra manera no la conocerían.
En una conferencia expresó el ex mandatario Rodrigo Alberto Carazo que la crisis económica de nuestro país en 1980 se debió a que él no admitió el cierre de las escuelas públicas y la venta de parte del patrimonio nacional. La teoría es cierta porque el mercado internacional fue manipulado para cerrar filas contra nuestro país y los productos de exportación perdieron valor y nuestros competidores internacionales tuvieron ventajas. Esa es la realidad del mercado y del capitalismo sin controles.
Nuestros gobernantes se vieron obligados a endeudar el país por el FMI y sus programas, sumado a la corrupción que se desató producto de la pérdida de liderazgo y de ideales en los dos partidos tradicionales, produjo una mezcla que dio consecuencias terribles para el país.
La situación actual de Costa Rica es preocupante, la administración pública se ha convertido en una herramienta para la manipulación política de la sociedad. Los intereses creados son mayores al bien común y se favorece al capital extranjero. No existe un proyecto nacional y las personas honradas, honestas, responsables y capaces, están fuera de la toma de decisiones.
La obligación de la clase política gobernante es de abrirse a la buena o a la mala, es necesario que los jóvenes tengan voz y voto porque es una generación con nuevos pensamientos y con grandes capacidades. Nuestro país necesita un cuerpo diplomático de primer mundo, sin importar el costo económico, porque el país tiene que darse a conocer, en su cultura de la paz, de la democracia, de nuestras tradiciones y nuestros productos necesitan abrir nuevos mercados. Se necesita un estado moderno, con un cambio generacional en su Servicio Civil, los jóvenes tienen el derecho y el deber de asumir las riendas de nuestro país, y los que no tienen capacidad de hacer bien las cosas deben de dejar sus cargos en la función pública, por dignidad y por obligación con la Patria. Es imperiosa la necesidad de tener un presidente con mano dura que no permita la corrupción y que esté dispuesto a reformar y pagar las facturas de no hacer los favores políticos. Ésta sería la primera etapa de un proceso que considero debe durar al menos veinte años y los resultados serán a largo plazo. El estado es el único que garantiza la estabilidad social, calidad de vida, universalidad, educación y dignidad para la población.
El modelo clásico o neo liberal está agotado, Estados Unidos tiene recesión económica y la pobreza a nivel mundial ha crecido, es un modelo que ya no da respuestas a la realidad humana. La calidad de vida es insustituible, los seres humanos tenemos derecho a vivir bien, con las necesidades básicas resueltas y con la garantía de justicia y prosperidad. El despotismo es inherente a todo sistema político, porque el poder siempre lo ha utilizado, pero se puede controlar su uso en pro de un efecto positivo en la sociedad. Creo conveniente volver al modelo reformista del Dr. Calderón Guardia y del ex presidente Alfredo González Flores, la necesidad de entender a nuestros próceres es vital para tener un estado eficiente y apto para las necesidades de nuestra población. El estado es el motor para repartir la riqueza y para rescatar a nuestra clase media y garantizar la reducción constante de la pobreza.
El aparato estatal no es ni obsoleto ni incapaz ni todos esos títulos que le dan los liberales, muestra de ello es nuestro sistema bancario estatal que da utilidades no vistas en ninguna economía en el mundo. La solución está a nuestro alcance, parece utópica, porque indica un cambio de mentalidad. Los costarricenses deben de poner la confianza en las nuevas generaciones y aceptar el cambio.
Concluyo enfatizando en la necesidad de que las nuevas generaciones pensantes, educadas y preparadas asuman su rol en la historia por el bien de nuestras generaciones futuras y no está exagerado decir que el poder no se pide, se arrebata.
--------------------------------------------- Miguel Alejandro Gutiérrez Pizarro – Ciudadano costarricense comprometido con el Reformismo en el país.