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"Impacto mínimo", pocas palabras... |
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Por: el Administrador
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Mayo 01, 2006 |
Dijo que “todas las actividades humanas tienen un impacto sobre el medio ambiente, y en especial las industriales; lo importante es que aquí se va a utilizar...
Por: Gervasio Espinosa ARGENPRESS 26/04/2006
Despachos de las agencias EFE y ANSA fechados el martes 25 de abril refieren que de visita en Montevideo, la ministra de Comercio de Finlandia, Paula Lehtomaki, avaló la construcción de la planta de celulosa de la empresa Botnia y dijo estar convencida de que el impacto medioambiental que producirá será mínimo. Dijo que “todas las actividades humanas tienen un impacto sobre el medio ambiente, y en especial las industriales; lo importante es que aquí se va a utilizar la última y mejor tecnología, con lo que el impacto medioambiental será mínimo”.
La declaración fue hecha en rueda de prensa acompañada por la embajadora de Finlandia en Buenos Aires, Ritva Jolkkonen, y la vicecanciller uruguaya, Belela Herrera. Lehtomaki llegó a Montevideo y se reunió con el secretario de la presidencia, Gonzalo Fernández, con el canciller, Reinaldo Gargano, y con el ministro de Industria, Jorge Lepra.
También, siempre según las agencias referidas y como reprodujo en su edición digital el diario de Buenos Aires La Nación, ante una consulta sobre si Finlandia intercederá ante Botnia, la ministra dejó muy claro que no estaba en sus manos. “Es una empresa privada, no está en nuestra competencia decir lo que tiene que hacer”, dijo.
Bien. Entonces tres sugerencias.
Una: Si como manifestó en esa rueda de prensa en su país “existen 19 industrias del mismo tipo que las que se establecerán en Uruguay y que éstas están esparcidas por todo el territorio, al lado de pueblos, lagos y ríos y no se han detectado problemas de contaminación”, agregando que, “de hecho, en Helsinki bebemos agua de un río donde está instalada una empresa y estamos bastante sanos y prósperos”, la ministra Lehtomaki podría retornar a Finlandia devolviendo a sus compatriotas el proyecto de fábrica sobre el río Uruguay y las otras plantas ya instaladas en Sudamérica, y para alimentarlas de la imprescindible materia prima proceder a la siembra con la necesaria prontitud de eucaliptos en jardines, fondos, plazas, etcétera. También, de paso, llevarse otras pasteras ya instaladas en territorio chileno y argentino (como las de Valdivia y las ubicadas en las riberas del río Paraná), e invitar a Stora-Enso y Ence a radicarse con sus montes en su país.
Otra: En fiel concordancia con su afirmación de que Botnia (y también, claro, la parte finlandesa de Stora-Enso) es una empresa privada y que no está en su competencia “decir lo que tienen que hacer”, proceder de inmediato en nombre de su gobierno a cancelar el “Acuerdo de Protección de Inversiones” entre su país y Uruguay que se estableciera durante el gobierno de Jorge Batlle. Solidariamente los suramericanos podremos proteger sin su intervención a los quiosqueros, planchadoras, mucamas, albañiles, mecánicos y odontólogos uruguayos que ejercen radicados en Helsinki.
Por último: Si dada la afirmación del “impacto ambiental mínimo” la señora ministra Lehtomaki, la embajadora Jolkkonen, la vicecanciller uruguaya Belela Herrera, el secretario Fernández, el canciller Gargano y el ministro Lepra que fuera gerente de Texaco -además de todos los jerarcas, legisladores e intendentes que quisieran acompañarlos, a un lado y al otro del río Uruguay, claro que sí-, desean motivarnos y darnos confianza para que de buen grado todos aquellos que rechazamos tales “impactos” comprendamos sus bondadosos gestos, podrían magistralmente mostrarnos como amputándose a sí mismos orejas y las puntas de sus narices -sin ninguna duda impactos mínimos- pueden seguir viviendo “bastante sanos y prósperos”. |
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Última actualización ( Mayo 01, 2006 )
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