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Por: el Administrador
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Octubre 25, 2006 |
El 1ro. De noviembre es una fecha esperada por los jóvenes y niños en los países del norte… y por todos en el sur. Unos para divertirse en grande y otros para comunicarse y agasajar a sus ancestros y familiares fallecidos.
Freddy Ontiveros Cabrera Especial para tinku.org
En Bolivia se erigen altares llamadas “tumbas”, dentro de los hogares, sobre una mesa cubierta con un mantel blanco y un espaldar negro se coloca una fotografía de la persona fallecida y luego se adorna con flores y panes de harina.
En los adornos se usan cadenas de papel purpúreo y negro que significan la unión entre la vida y la muerte. Las flores son la bienvenida para el alma: las flores blancas representan el cielo; la flor amarilla, la tierra y la morada el luto. Las velas encendidas representan la ascensión del espíritu, también significan luz y guía para el camino.
El mantel blanco representa la pureza y el paraíso; el negro, el dolor y la pena. Incienso de copal cuyo humo simboliza el paso de la vida a la muerte. Las frutas son la ofrenda que nos brinda la naturaleza y la representación de la vida eterna.
Un vaso de agua que da energía para el camino. Las comidas que agradaban al difunto. Un Cristo para que haya bendiciones y sal para que el cuerpo no se corrompa. Los deudos velan durante la noche del 1ro. de noviembre la “tumba” esperando que el espíritu de su fallecido llegue y disfrute de su ofrenda.
ALIMENTO GRATUITO Mientras, bandadas de niños, niñas y adultos recorren las calles adyacentes del centro de nuestras ciudades y fundamentalmente provincias y pueblos del campo, rezando en las “tumbas” preparadas por los parientes de los muertos. Recibiendo como pago panecillos con formas humanas, animales y vegetales.
Los grupos de rezadores generalmente están constituidos por niños provenientes de familias pobres que utilizan el “Día de Todos los Santos” como una estrategia para acumular pan. Que luego serán consumidas en sus familias durante varios meses. LA MUERTE NO ES EL ÚLTIMO SUCESO En la Bolivia andina esta fecha congrega a miles de familiares, es una de las fiestas más fielmente guardadas.
Para nuestros pueblos la muerte no era el suceso último en la existencia de las personas; feliz coincidencia con lo sostenido por la Iglesia Romana que evitó sean desautorizadas estas tradiciones de noviembre.
Sin embargo con la llegada de los españoles ésta, como otras fiestas ceremoniales y creencias míticas, sufrió todas las variaciones que fue capaz de imponerle el invasor. Los pueblos andinos -por ejemplo- antes y ahora mantienen una cultura y una cosmovisión vinculadas a la naturaleza. Noviembre en los Andes, es el mes de las aguas necesarias para el crecimiento de los cultivos.
Las aguas requeridas, son proporcionadas por los ancestros o difuntos a quienes se recurría mediante rogativas ceremoniales. Los cuerpos de los difuntos momificados eran paseados por los sacerdotes en plazas públicas. El Cristianismo cuestionó estas prácticas y propuso que los difuntos sean enterrados en los cementerios construidos para tal propósito cerca de las iglesias.
Lo que no consiguió cambiar es que la familia del muerto, aún en el cementerio se reúna alrededor del sepulcro, dialogue y consuele al cadáver y lo haga además invitándole a comer tortillas de maíz que los españoles remplazaron por pan y la chicha morada(*) por el alcohol.
De manera consciente o no, total o parcialmente confundidas, podemos apreciar todavía en las misas, el equivalente de las rogativas que antaño se hacían a los difuntos… De todos modos, es una de las fiestas populares que mejor habla de nuestra identidad
En tanto, las ciudades grandes sumidas en el consumismo y la masificación de la cultura corren el riesgo de olvidar la esencia de esta fiesta, confundiéndola con otra de carácter comercial.
NOCHE DE BRUJAS O HALLOWEEN Celebrada en Estados Unidos, Canadá, Costa Rica el mismo día. Los jóvenes organizan fiestas de disfraces de terror y los niños caminan en grupos disfrazados de monstruos casa por casa pidiendo dulces, esta fiesta que mantiene contentos a los vendedores de alcohol, disfraces y dulces, se ha convertido en uno de los procesos de alienación que más rápidamente esta calando en los sectores más enajenados de nuestra juventud. ”En el siglo IV aC. en Irlanda, el 31 de octubre se celebraba el festival de “Samhain”, o fiesta de los muertos, se creía que los espíritus salían y rondaban por toda la tierra. Para apaciguarlos, se hacían fogatas enormes y los sacerdotes hacían conjuros. Parte de esta celebración pasó a la Roma cristiana en el siglo V dC, y decidieron convivir con la fiesta cambiándole el nombre de Samhain a “All Hallow Eve”. De cualquier manera la fiesta de las brujas o halloween, es extraña a nuestro modo de vida porque alienta el consumismo y el goce de placeres fugaces, en cambio la celebración de “Todos los Santos, representa el más íntimo respeto por nuestros antepasados.
Es la manifestación de fe en que nuestra alma vivirá eternamente, gracias a la gran mutación que es la muerte: mediante el cual el cuerpo material cede su lugar a un cuerpo “espiritual”.
Finalmente el apego a manifestaciones culturales extrañas es olvidar de dónde venimos y es desconocer hacia dónde vamos.
(*) Bebida alcohólica de maíz moreno
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Última actualización ( Octubre 25, 2006 )
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