Sábado, Febrero 04, 2012
Contra el cinismo contemporaneo

Padre nuestro Palestino (poema)

Padre Nuestro Padre nuestro, que estás en el cielo.

 

Aunque a veces parecieras estar lejano y ausente,

Porque estamos a merced de los perros de la guerra,

de ejércitos de asesinos sin escrúpulos.

Santificado sea tu Nombre.

Aunque muchos y muchas seamos condenados,

A terribles e injustos holocaustos,

por culpa de nuestros nombres

Y nuestro origen.

Venga a nosotros tú Reino.

Pero no convertido en bombas,

ni en lagrimas, ni en muerte.

Que no mueran más en tu nombre,

nuestros niños y niñas,

nuestros ancianos y ancianas.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Aunque siempre se cumple la voluntad,

de quienes organizan las guerras  e invasiones,

para recomponer economías.

Desde todas partes nos han bombardeado,

desde la tierra,

el mar

y el cielo.

El pan nuestro de cada día dánoslo hoy.

Tenemos hambre y sed,

Nos cierran las puertas y caminos,

Para que no entren en nuestra tierra bombardeada,

alimentos ni medicinas,

para que no entre la solidaridad de los pueblos.

Perdona nuestras ofensas, como nosotros y nosotras,

perdonamos a quienes nos ofenden.

Nos pides perdonar a quienes con sus bombas

Masacran a nuestro pueblo,

Destruyendo escuelas y hospitales,

Iglesias y mezquitas,

fábricas y parques,

altares y minaretes,

destrozando cuerpos de niños y niñas inocentes.

No nos dejes caer en la tentación,

De olvidar a nuestra gente masacrada,

de no exigir con fuerza justicia,

para nuestros hijos e hijas,

hermanos y hermanas,

padres y madres,

asesinados impunemente,

en nuestras casas,

en las aulas de clases,

en parques de juegos,

en esta guerra tan desigual e injusta.

Más líbranos del mal.

Líbranos de asesinos y terroristas de estado,

de ejércitos de vecinos sanguinarios,

sin normas,

sin moral,

Sin  respeto a la convivencia

y a la dignidad humana.

Porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria,

por los siglos de los siglos.

Cuando se los arrebates a los genocidas,

a  invasores y saqueadores,

a imperios y trasnacionales,

a asesinos sin conciencia,

sin ética ni compasión.

Amén.

Ese será nuestro grito de alegría,

cuando sometas bajo tus pies

a la bestia fascista,

Sionista-nazista,

asesinos de nuestro pueblo.

Obed Juan Vizcaíno Nájera.

Maracaibo -Venezuela.

 

No a la guerra!